domingo, 30 de diciembre de 2018

En busca de la libertad.


El hombre por su naturaleza misma de vivir, siempre está buscando su libertad. Una libertad de pensamiento, libertad de su opresor, libertad de su propia identidad.
Nacen los grandes imperios, los expansionistas del poder, para esclavizar físicamente, en pensamiento, ideología, religión, raza, etc.  El hombre se organiza para independizarse del yugo  opresor, la guerra interna para expresar la ira de no poder gritar libertad. Mientras tanto vive realizando las tareas cotidianas.
 Se conjuga el verbo “ser” de poder y orgullo, para someter a la razón, en la ignorancia de la humillación, de vivir sin alma y espíritu.  El error más grade del hombre es considerar a su semejante en una cosa, en lo inservible para el tacho de la basura.
Si nos trasladamos al presente, nos encontramos con la   realidad del pasado, el poder no ha cambiado, hay nuevos actores, lo demás,  el mismo pensamiento de someter al hombre en los intereses del ego. Yo soy.
El hombre se considera Dios, indestructible para manejar el juego del poder,  ante los placeres de la vida, pero con un miedo a la muerte, que termina siendo esclavo de su propias conquistas, esclavo de la arrogancia, para morir  sin  conocer la verdadera libertad.
Si nos preguntamos. ¿Soy libre? ¿Puedo amar?. Respuestas que solamente Tú las puedes dar. Respuestas que calan en la profundidad de tú propia identidad, para descubrir si soy esclavo, que libertad estoy buscando o vivo por vivir.
Te imaginas que aquel que no puede ver la luz de un amanecer, de saborear la esencia de la familia, extiende la mano para pedir un balcón político, el voto de la democracia, para esclavizar al hombre en su propia razón.
Pero exigimos libertad, sin reconocer que somos esclavos de nuestras propias actitudes y acciones, sumidos en el  egoísmo.   

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