domingo, 30 de diciembre de 2018

El gran escape.


Reconocer que el hombre es ciego el momento de tomar decisiones, implica  que no puede ver la historia de sí mismo, la historia del pueblo, desde la época Republicana hasta el presente, de vivir las guerras internas, del regionalismo, entre la Sierra y Costa.
De vivir la traición, por el poder político, económico  y social, que se han producido a consecuencias de ser un pueblo cubierto de una cultura de consumo, una cultura de odio y una cultura de temor.
De saciar una gula de afectos, poder, y pan, con la ayuda del marketing, de crear una necesidad innecesaria. La escasez de este consumo, nace  el odio,  de culpar al otro con el beso de Judas, el remordimiento profundo,  temor a   las consecuencias de la muerta óntica del ser.
La noticia de la semana fue el gran escape del ex secretario de Comunicación, se esfumo al toque de salvas y dianas, al toque del miedo de perder el poder, con el odio de su propia verdad, el miedo de la traición, del amigo del ayer en la opulencia del caviar, a vivir en la penumbra del  ocaso de la vejez, la soledad de sí mismo con la tecnología de  punta.
Que tristeza del hombre que siempre está buscando el gran escape, la planeación de la razón, de pensar, borrar, volver a pensar. La locura de vivir para sí mismo, destruyendo el entorno familiar, muriéndose de sed junto a la fuente de agua.
Hay una verdad, la fuente de agua viva, saber AMAR, ser como niños, reconocer que existe Dios, que puedo gritarle. La decisión está en uno. Dejo la ceguera de  seguir planificando todos los días,  el gran escape,  o sigo con el odio, de culpar al otro  por el fracaso.  Tú decides.
 

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