domingo, 30 de diciembre de 2018

El derecho a la vida


Cuando el hombre nace, da el primer grito de la realidad a vivir, de hacer un camino de aprendizaje. Cortar el cordón umbilical, el contacto íntimo de madre e hijo.  El derecho de nacer, el derecho a vivir, el derecho ser luz para las nuevas generaciones.
 Dar vida a una nueva vida, un don de Dios para el Cristiano, para El  no creyente la propia vida, que le fue dado a la mujer. El útero de la vida que ha sido atacado, una vulneración, de la sabiduría existencial del hombre por el mercantilismo de un fetichismo monetario, de esclavizar al hombre y mujer,  en la mía culpa. Dar origen al mercado de los anticonceptivos, del juego de la libertad de pasiones.
Se involucra la política, la metamorfosis de lo moral, lo ético, con el juego de un derecho: “Yo decido”. Esta propia ignorancia de Dios, esclavos de la razón, se valen de falsos sacerdotes  o testimonios que quieren martillar una mentira para hacer una verdad.
Hay una verdad y única. “La vida nos viene de Dios”, por tal motivo el hombre no puede cortar el derecho de nacer, porque esa vida que se forma dentro del útero de la madre tiene una misión. Si recurrimos al libro de la vida, encontramos aquel personaje que libro a su pueblo,  de la esclavitud del Faraón  en Egipto,  fue salvado de las aguas, llamado MOISES.
Una misión que tenemos todos, en el ámbito que estemos. Profesional, empleado público, privado, Empresario, religioso, etc.  Defender la vida atreves de la familia, la convivencia diaria  de aprender amar al prójimo.
Sí Yo me amo, puedo amar prójimo, si puedo amar puedo perdonar, si puedo perdonar puedo defender la vida. Sí defiendo la vida puedo amar a Dios.

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