domingo, 30 de diciembre de 2018

El Diezmo


El pan se comerá con el sudor de la frente, fue la decisión de Dios cuando el hombre fue expulsado del paraíso.  Esto implica que se debe trabajar,  apartándonos de cualquier religión o dogma, más aun,  cuando ha formado una familia,  que es la cabeza del hogar para llevar el alimento.
Hay sufrimiento, dolor, para generar una fuerza de trabajo y recibir a cambio un salario, que permite cubrir las necesidades básicas, y un confort de descanso en función directa del ingreso. Pero hay que tener en cuenta que el hombre es un ser racional, con una sabiduría e inteligencia de Espíritu, no de ciencia, que le permite vivir en comunidad, comunión,  con sus semejantes, de palpar el sufrimiento del otro, el buen Samaritano.
Esa realidad hace que el hombre pueda compartir, un trueque de ayuda,  por el prójimo, por el que necesita, sin esperar nada a cambio. Lo que hace la mano derecha no se entere la mano izquierda. El amor del prójimo, el amor al débil, de sembrar para cuando lleguen las vacas flacas, el circulo de la vida.
Basados en la Biblia, la palabra de Dios, la ayuda que se da, llamada también Diezmo, el hombre lo hará en una libertad absoluta y en secreto, basado en el amor, Pero cuando entra la  la avaricia, que separa la comunión, se da el egoísmo, la ceguera, de ignorar el sufrimiento, alinearse del egocentrismo económico y político.
El Hombre por tapar la verdad que carcome la conciencia, crea conceptos sin teorías, para fomentar la corrupción de manos de seda, con el discurso popular de la tarima. Dame tu voto que te doy una escuela, dame tu voto que de doy pan, techo y empleo.  Pero primero dame el diezmo político que te doy la hipocresía política.
         

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