NECESITAMOS EDUCACIÓN
PARA EMPRENDER, EL DESARROLLO DE UN PUEBLO
Nos preguntamos porque un pueblo no se desarrolla. La
respuesta que no hay educación. Frente a la razón se puede afirmar que es una
mentira, porque el Hombre tiene como un derecho de recibir la educación desde
la primaria, secundaria y la universidad, que le permiten enfrentarse a la
vida, en su crecimiento diario. Esto es según la razón
Pero si analizamos la otra cara de la vida, desde el punto de
vista de la humanización, el Papa Francisco (+) en la conferencia del Pacto
Mundial de la Educación lo explico “CREEMOS QUE LA EDUCACIÓN ES UNA DE LAS
FORMAS MÁS EFECTIVAS DE HUMANIZAR EL MUNDO Y LA HISTORIA. LA EDUCACIÓN ES ANTE
TODO UNA CUESTIÓN DE AMOR Y RESPONSABILIDAD QUE SE TRANSMITE EN EL TIEMPO DE
GENERACIÓN EN GENERACIÓN”
Permite tener una idea más clara, que un pueblo se
desarrolle, necesitamos vivir el amor, desde el entorno de la Familia, para
poder abrir un camino a la educación del conocimiento científico, la
investigación de un proceso primario, para crear un valor agregado, construir
una herramienta, ejecutar la idea, hacerla realidad.
En definitiva, que un emprendimiento pueda tener raíces,
florecer, cosechar y comercializar. Esto permite en primera instancia, el
crecimiento de un pueblo, para un verdadero desarrollo. La fertilidad del
conocimiento, la sabiduría del Hombre, que engloba a la Familia cimentada en el
amor, los valores, la verdad que es DIOS.
Si no hay una verdadera Educación desde la Familia, de
trasmitir a los hijos la esencia del servicio, amar, que se une con el
conocimiento académico. El resultado es, un pueblo con profesionales: ver, escuchar, tocar, oler. Simplemente “SER”
prójimo, competitivo para romperé esquemas, buscar las oportunidades, aportar
al desarrollo.
Lo analizamos con la teoría de Lev Vygotsky (1896 – 1934)
autor del desarrollo y de la educación, quien define “EL APRENDIZAJE ES UN PROCESO DE ADQUISICIÓN
DE CONOCIMIENTOS, CREENCIAS Y ESTRATEGIAS DE RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS A TRAVÉS
DE INTERACCIONES CON LO QUE ÉL DENOMINÓ. OTROS MÁS SABIOS”.
Tenemos ya respuestas que la
educación es el puente para el desarrollo de un pueblo, directamente del
Hombre, pero siempre en comunidad, la comunión de conocer las necesidades del
otro, del vecino. El Hombre en general, de poder cubrir las necesidades de los
tres pilares fundamentales de una economía activa, productiva, creativa,
generadora de una economía circular.
Necesitamos la inversión de una
educación integral de lo cualitativo a lo cuantitativo. La inversión en salud,
también integral desde la concepción, de dar una identidad de persona,
enfrentar la enfermedad como parte del caminar del hombre, llegar a la vejez
con dignidad, la sabiduría de la experiencia, enfrentar el final del ciclo de
la vida que es la muerte. Por último, la inversión en vialidad, que enmarca la
construcción de los cimientos de hormigón con la relación directa de dar vida
al sector primario, construir una identidad, respetando la naturaleza, los
recursos naturales, el beneficio de conservar la vida.
La verdadera educación permite al
hombre emprender, enfrentarse al tiempo, de vencer los conflictos basados en la
unidad y el amor, aprender a vivir el “HOY”, el presente con todo lo que
enmarca desde el cansancio, las tristezas, la alegría, la impotencia de vencer
el miedo.
Estamos viviendo el problema real
que la Universidad ha perdido el rol de investigación, formar profesionales
para ser empleados, burócratas sin servicio, sin sueños, el negocio de una
mercancía, el indicador de graduados que tiene por año. No hay formación que el
joven profesional sueñe, que luche por un sueño, que aprenda a sembrar y
cosechar el fruto en los tiempos determinados.
Necesitamos una educación de
trabajar, de emprender, tener la paciencia, que los resultados son a largo
plazo. Se necesita la investigación “prueba y error”, la experiencia de
resultados de un laboratorio de las ciencias exactas, el laboratorio social.
Determinar que uno más uno igual dos, que se une con la experiencia de uno más
uno es igual a tres. El conocimiento con la sabiduría, donde se debe dar
prioridad de saber ¿quién soy yo?, donde debo pisar, caminar para dejar huella.
Necesitamos una educación de
discernimiento, que el hombre sea libre, de enfrentarse al bien con el mal. No
quedarse en las lamentaciones, del ¿Por qué de las cosas?, más bien ¿para qué
me sucede tal acontecimiento? Enfrentar el problema con sabiduría, que viene de
DIOS.
Pero al final tú decides que
educación deseas. El burócrata sin servicio, o el emprendimiento, reactivar la
economía familiar