PARA EMPRENDER HAY QUE
SER: ¿UN HOMBRE LIBRE?
El hombre se imagina que es un Hombre libre, la pregunta es ¿Soy
una persona libre? La respuesta es personal, pero, por lo general el Hombre en
su naturaleza siempre está buscando el poder, donde juega la inteligencia sin
el discernimiento, olvidándose que es criatura, creada a imagen y semejanza de
DIOS, para expresar todo lo que sale de la boca, lo que hay en el corazón. Pero
esta comprobado que el Hombre expresa siempre tristeza, el no poder amar al
prójimo, viviendo siempre de lo externo, las concupiscencias del mundo, el
poder de SER, la nueva esclavitud de vivir endeudado por el mundo, el mercado
financiero, sin emprender para el otro, el servicio de dar.
Olvidamos que la palabra tiene poder, es potente, es viva,
eficaz, más cortante que espada de doble filo (hebreos 4;12). El Hombre se
olvida de DIOS, de vivir bajo el Espíritu, tener vida, para dar vida, la luz de
emprender, forjadores de una economía familiar, sembrando la semilla, donde
muera todos los egos, sed de justicia, pueda nacer la raíz de una esperanza, el
emprender en un servicio, el trabajo de transformar, de llevar el pan con el
sudor de la frente.
Para emprender hay que
ser libres, vivir del discernimiento, respirar el Espíritu, alimentarse de la
palabra, el poder real que vence los obstáculos de la codicia, la avaricia del
poder. El Papa Francisco (+) explicaba “EL DISCERNIMIENTO ES UN ARTE QUE SE
PUEDE APRENDER Y QUE TIENE SUS PROPIAS REGLAS. SOBRE TODO, ES UN DON DE DIOS
QUE HAY QUE PEDIR SIEMPRE, Y NO PRESUMIR NUNCA DE SER EXPERTOS Y
AUTOSUFICIENTES. PARA DISCERNIR TENEMOS QUE APRENDER A ESCUCHAR A NUESTRO
CORAZÓN: PARA SABER QUÉ SUCEDE, QUÉ DECISIÓN TOMAR, PARA OPINAR, PARA TOMAR
DECISIONES BUENAS”
Sabemos que un pueblo se desarrolla con los emprendimientos,
sembrar una idea, que debe ser madurada en un tiempo determinado. Pero se
necesita ser libres, en espíritu y verdad, donde no pueden influir palabras
externas, el poder político con un liderazgo de satisfacer en primera persona,
que deja de ser política, el populismo demagógico que mata al emprendimiento.
El emprender es libertad, porque fluye el esfuerzo, las
fatigas de no poder más, pero la fuerza de la palabra, ¿Quién soy yo? ¿Quién es
Dios en mi vida? Abren nuevos caminos, para que las raíces crezcan y florezca
el emprendimiento. Se necesita decir NO
a la demagogia, al egocentrismo, que crean palabras de la razón, sin poder,
vacías de conocimiento, donde el Hombre se vuelve esclavo de su propia
justicia, el SER de las quimeras, la autoridad artificial, la cárcel del poder,
la soledad de la conquista, la muerte óntica, de perder la esperanza, la
cosecha de lo sembrado.
Es necesario saber que “soy libre” porque se puede discernir
el aparente bien, el no permitir que jueguen con la palabra, de desgarrarse las
vestiduras de la verdad, cuando es todo mentira, de vivir de ilusiones, el
espejismo de ser sepulcros blanqueados. Por este motivo el emprender no es
fácil, es la esencia del desarrollo de un pueblo, de vivir la comuna, saborear
el fruto del trabajo, construir familia todos los días, que debe prevalecer la
verdad que es DIOS, la palabra de vida.
El emprender es el camino a la libertad, el fortalecimiento
de la familia, los cimientos de vivir el HOY, para tener el futuro real, sin
imaginaciones, la seguridad, que hay una cosecha, que no pudo la cizaña vencer,
murió con el trabajo, el amor, el poder de la palabra.
El emprendimiento reactiva la economía global, pero primero
se encarga de fortalecer la economía familiar, sin permitir la manipulación de
un mercado consumista de vanidades de vanidades. Es la libertad de vivir la
alegría, romper los patrones impuestos por el marketing agresivo de crear
necesidades innecesarias, donde el emprendimiento puede cubrir las necesidades
sea a corto, mediano o largo plazo.
La importancia de ser LIBRE, se emprende siempre mirando con
los ojos del alma, que permite pasar a la otra orilla, que es la
comercialización de los productos, el comercio justo, oferta y demanda, el
trueque de cubrir las necesidades, no como una mercancía, pero sí, como el
valor al esfuerzo en familia, la alegría del poder de la palabra, “SI, PUEDO”.
Sé, libre y serás un verdadero emprendedor. Vencedor del
miedo.