LA VERDAD CON SABIDURÍA
vs LA VERDAD CON INTELIGENCIA
Es importante conocer el verdadero concepto, el valor de la
palabra “VERDAD”. Empezamos con Aristóteles “Decir de lo que es que es, y de lo
que no es que no es, eso es decir la verdad". Para San Agustín expresa que
conocer la verdad “Necesitamos hacer una interiorización dentro de uno mismo,
ya que en el interior se encuentra la verdad y es
una verdad que trasciende, no pudiéndose percibir por los sentidos,
sino por la pura inteligencia. Inteligencia que todo Hombre posee y si posee
esta inteligencia, entonces de deduce que si puede llegar a conocer la verdad”
Para el Papa Francisco (+) “La verdad es la revelación maravillosa de Dios, de su rostro de Padre,
y de su amor sin límites. Esta verdad corresponde a la razón humana, pero la
supera infinitamente porque es un don derramado sobre la tierra y encarnado en
Cristo crucificado y resucitado.”
Una verdad que no causa el daño como persona, pero sí, es la
misericordia de conocerse uno mismo, para dar un amor infinito, no como una
ley, pero sí, como una gracia.
Cuando no se vive la gracia, se vive una verdad de
inteligencia de Hombre, que vive para sí mismo, el egoísmo de “SER” la falsedad
de la acción, como sujeto, persona, que mata al libre albedrio, de un Hombre
libre. Vive por la acción del poder del momento, la muerte del “ESPÍRITU DE
DIOS” una esclavitud del razonamiento, las narrativas de una vida ficticia, el
horizonte sin norte, sin vivir el presente.
Es la realidad que estamos viviendo, la verdad de la
idolatría, el Dios del dinero que se trasforma en poder, que se crea el camino
de construir la “LA TORRE DE BABEL (Génesis 11:1-9)” que es la construcción del
egoísmo, la soberbia de “SER” frente a la verdad que es Jesucristo, la
profesión de FE, que realiza a Poncio Pilato (Juan 18: 37), le pregunta que es
la “VERDAD.” La inteligencia no le permite ver la verdad, que lo tiene al
frente.
Es lo mismo que le pasa al Hombre, que el desarrollo de un
pueblo, es a través de los emprendimientos, el trabajo en Familia, la comuna,
la comunión de ser uno en el trabajo: sembrar, vivir el florecimiento, cosechar
y comercializar lo cosechado. Significa que se debe vivir la sencillez, tener
esperanza, proyectarse al norte, sin mirar hacia atrás, vivir el presente con
sabor al esfuerzo, donde la resiliencia se fortalece, para hacer empresa,
reactivar la economía. Pero el Hombre se queda en su verdad, el autismo
tecnológico, donde el pensamiento no es libre, sin discernimiento, transformándose
la fuerza de trabajo en una mercancía, la debilidad, para convertirse en un
esclavo de las concupiscencias sociales e intelectuales.
Como la inteligencia es astuta, miente, le creen porque
también el Hombre miente, viviendo la falsedad de un conocimiento mezquino, sin
esforzarse, vivir de narrativas, sin desarrollo, sin educación. Un hombre
solitario acompañado de su conocimiento sin educación de Familia. Desechando la verdad, que la Familia es el
núcleo de un desarrollo.
La verdad sin sabiduría no te da vida, crea el caos de
mendigar, no poder arar la tierra (preparar la tierra), crear el surco, para
sembrar la semilla, que, de un fruto, cubrir la necesidad del merado. La verdad
es Jesucristo, el hijo de DIOS, que te da la sabiduría, para una verdad de
desarrollo, la reconstrucción de la economía familiar, el camino dejando huella
para las nuevas generaciones.
La verdad te hace “POBRE DE ESPÍRITU” reconocer ¿Quién soy
Yo? libre con autoridad. El Hombre ha perdido su autoridad por vivir en la
inteligencia, buscando el autoritarismo que mi verdad es la verdad sin
fundamento de amor, simplemente con el cortejo de la vanidad, vivir el momento
fugaz, las ilusiones, los espejismos de una mentira como verdad.
Bajo el concepto de la verdad con inteligencia, el Hombre sin
DIOS, permite que viva en sí mismo, no puede nacer un emprendimiento,
quedándose en la oscuridad, sin pasar la hoja del libro. Es la verdad del
Hombre inteligente, pero sí, verdaderamente quiero un cambio de rumbo, hay que
buscar la verdad con sabiduría.
Pero quien busca la verdad con sabiduría, es la respuesta que
debe encontrarse, no como una ecuación matemática, pero sí, por tener vida. Esa
elección es tú verdad.