¿DA AL CÉSAR, LO QUE ES
DEL CÉSAR?
El Hombre cada día, se encuentra viviendo el caos, la
ceguera, de no caminar sobre la luz, que significa, tomar decisiones con
sabiduría, dejar a un lado la razón, la estupidez de los razonamientos, de
vivir los egoísmos personales, involucrando a un pueblo, dentro de un
mercantilismo electoral, la esclavitud del hombre, de no saber elegir, tomar
decisiones, para llegar a la tristeza, la cloaca de la soberbia, de culpar,
buscar un culpable de nuestros errores.
Nos olvidamos de vivir en la verdad, la verdad es DIOS,
quedarnos enfrascados en la botella de un salero, sin dar sal a la vida, el
sabor que es morir a la muerte óntica, tener vida para el prójimo. Nos
encontramos viviendo el “YO” la estupidez de la inteligencia sin empatía, dando
origen a la excitación del poder llamado el “fetichismo del ego” la obsesión de
“SER” la exaltación de la imagen, la falsa identidad, de considerarse DIOS, por
el libre albedrio que DIOS da al hombre, de escoger el bien o el mal.
El Hombre de sumergirse a vivir la idolatría, la
inteligencia, el fariseísmo (hipócrita, falsa o que aparenta una gran rectitud,
moralidad o religiosidad que en realidad no practica en su interior). Un
fariseísmo que se da el lujo de tentar a DIOS, en el Evangelio de Mateo 22:
17-21 “DINOS, PUES, QUÉ TE PARECE, ¿ES LÍCITO PAGAR TRIBUTO AL CÉSAR O NO? MÁS
JESÚS CONOCIENDO SU MALICIA, DIJO. HIPÓCRITAS ¿POR QUÉ ME TENTÁIS? MOSTRARME LA
MONEDA DEL TRIBUTO. Y LES DICE ¿DE QUIÉN ES ESTA IMAGEN Y LA INSCRIPCIÓN?
DICENLE: DEL CÉSAR. ENTONCES LES DICE. PUES LO DEL CÉSAR DEVOLVÉRSELO AL CÉSAR,
Y LO DE DIOS A DIOS”.
La respuesta, la verdad, que DIOS da al Hombre. Pero puede
más la gula del poder, que el Hombre no devuelve lo que es del César, que
representa el poder político para el pueblo, prójimo, de vivir comunidad, el
bien común, un desarrollo. Hay una reflexión muy profunda ¿QUÉ ESTOY VIVIENDO?
Llegar a la respuesta no están alentadora, porque vivimos una esclavitud de
razonamiento, donde el Hombre vive su razón en Democracia, con el telón de un
mercantilismo, de buscar y obtener la riqueza, con el poder. Termina prostituyéndose
al mejor postor de una Democracia que no existe, pero existe el vientre
político de alquiler.
La triste realidad, verdad, que vivimos, una Democracia sin
partidos políticos, sin identidad personal ¿Quién soy yo?, peor, identidad
política. Lo que permite el alquilar los partidos y movimientos políticos, que
tiene como resultado de vender el voto, por la miseria, de una libra de arroz,
fideos, etc. Pan para hoy, hambre para mañana. Esto es la miseria y la
esclavitud que se vive, un Hombre lleno de amarguras, culpando su mala suerte,
mientras que el poder político, gritando en la tarima (redes sociales) que hay
desarrollo.
Que difícil que el Hombre pueda reconocer que es un esclavo
de sus propias concupiscencias, a pesar de vivir en el estiércol de las
consecuencias, de los propios errores, malas decisiones. Nos olvidamos de
buscar sabiduría, ser SAL, morir a la razón, dar sal a la vida, aprender amar,
cimentado en la gracia de DIOS.
Cuando el hombre es libre, hay desarrollo en Democracia, se
emprende, porque se encuentra la oportunidad, de entrar a vivir el servicio.
DAR AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR Y A DIOS LO QUE ES DE DIOS. El miedo es
vencido, no eliminado, cuando se es SAL, LUZ, la resiliencia de: dar y no
esperar que llegue; servir y no que le sirvan; crear e investigar y no quedarse
en un escritorio; buscar sabiduría y no inteligencia porque ya somos
inteligentes; saber soñar, tener esperanza y no quedarse vencido sin intentar
dar un paso para hacer camino.
Sí, el Hombre, viviera con intensidad la vida, construyendo
Familia, la sociedad cambiaría, no se hicieran leyes para evadirlas, la
Democracia sería desarrollo, el voto electoral no sería mercancía, se
transformaría en oportunidades de crear, investigar, servir y amar. Parece
fácil, es fácil, si somos POBRES DE ESPÍRITU, buscar a DIOS, en la libertad, en
el libre albedrío que tiene el Hombre.
Ya lo dijo San Agustín “DIOS, QUE TE CREÓ SIN TI, NO TE
SALVARÁ SIN TI.” En esta libertad tú decides ser libre y si eres libre,
emprendes. Si emprendes devolverá AL CÉSAR LO QUE ES DEL CÉSAR, Y LO DE DIOS A
DIOS.