jueves, 29 de enero de 2026

 

LA DICTADURA DEL PRAGMATISMO, NO PERMITE EMPRENDER, REACTIVAR LA ECONOMÍA

 

El camino del Hombre se va abriendo a lo razonable, para caer en la oscuridad de entender que es la Identidad de HOMBRE LIBRE. El Hombre Emprendedor, de acción, visión, decisión, ejecutar lo discernido de lo teórico vs lo práctico, tener un norte, navegar corriente abajo, vencer los miedos, saber llegar a la otra orilla.  Pero puede más le necedad del Hombre en sus razonamientos, que no se necesita de sabiduría, pero, sí, palabras demagogias, populismo político de poder, para el poder económico, que encierra entre paréntesis, una palabra que debe ser escuchada por el pueblo, excitar en vivas, la solución del momento, el enviado, la batalla final de vencer la pobreza, pero se instaura la dictadura del poder, MI VERDAD.

 

Pasamos a vivir el pragmatismo de imponer una verdad como absoluta, donde la política cae esclavo en sus propios conceptos, para anunciar un culpable a los errores cometidos por el propio Hombre, fermentado por las pasiones de una soberbia de SER YO, como el Rey sin trono ni pueblo, pero sí la argumentación que es hora de volver a un cambio radical sin planificación, de quedarse en la teoría, palabras llevadas por el viento a los cuatro puntos cardinales.

 

La ceguera del Hombre, de vivir, conocimiento, desarrollo económico, emprendimiento, para restaurar la economía familiar, es simplemente ofrecer demagogia, palabras sin espacio, incubar las ideas, las necesidades de la sociedad sin tiempo ni espacio. Significa que busco el poder SIN SERVICIO, eliminando todo un proceso de sembrar para cosechar, quedándose con la coyuntura del momento, de lanzar una palabra sin contenido, sin valor de la estructura de la esencia de la FAMILIA, los cimientos de un desarrollo sostenible en el tiempo.

 

Se produce el divorcio de la academia, resquebrajamiento de la Historial real de un desarrollo económico a través de la unión de familias, la comuna, la economía familiar, que hoy es sustituida por las cadenas comerciales, muriendo la resiliencia del hombre de luchar por EMPRENDER, quedándose en la cuna política mecedora, de recibir bonos de la pobreza, para ser más pobres en ESPÍRITU y por ende material. El pragmatismo de una verdad, YO SOY, mi verdad, ofrecer, demagogia, la ignorancia del poder para un pueblo que vive en las tinieblas, sin la luz de DIOS.

 

La realidad actual, de imponer una verdad, de cosechar sin sembrar en el tiempo. Cosechar las narrativas de pelear entre dos modelos económicos: Derecha e Izquierda, de fomentar que el uno es el verdadero Armagedón (batalla final entre el bien y el mal al fin de los tiempos). Lo más grave que nos encontramos viviendo son los VIENTRES DE ALQUILER EN DEMOCRACIA, los movimientos, partidos políticos, que se ofertan al mejor postor, la prostitución política, el reciclaje de los inservible de la política en democracia.

 

Un problema serio donde la Academia se presta al juego político, de no imponer su misión de formar Emprendedores en conocimiento, investigación, soluciones, acciones correctivas, para activar la economía familiar. Pero se quedan con llegar a la meta, de pasar a la otra orilla sin causa de un espacio de coraje, sabiduría, educación de visión. Simplemente de otorgar un título sin valor agregado, el conocimiento de niveles (tercer, cuarto nivel y PHD), en ves de ofrecer desarrollo, generan crecimiento cuantitativo, con la esperanza de llegar a SER un burócrata sin servicio.

 

Necesitamos volver a las raíces, el conocimiento estructural, regresar al campo, el emprendimiento desde las corrientes de: Producción, la materia prima, el trabajo de la tierra en extensión, en calidad y cantidad, para cubrir la demanda insatisfecha (siempre habrá mercado por cubrir una necesidad), que son las raíces de un desarrollo sostenible en tiempo y espacio. Hay que fortalecer el florecimiento del emprendimiento, la decisión de podar lo que está por demás, que no permite que, de fruto jugoso, el sabor del esfuerzo, la unión de familias, el conocimiento con la experiencia. De no vivir de pragmatismos falsos, de querer llegar sin servir.

 

Es hora de cortar las cadenas de una falsa identidad, que no permite sembrar para cosechar. Queremos cosechar sin sembrar. Volvemos a construir familia, ya no con la mentira de una sociedad vulnerada por las narrativas que el otro es el culpable. Enfrentar las consecuencias de nuestros errores, volver a emprender, siendo libre, sin verdades de Hombre, pero si en la verdad, volver a DIOS.

 

Tú decides.    

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