VIVIR EL TIEMPO DE CUARESMA, PARA SER LIBRE
Nos olvidamos que es SER CRISTIANO, lo explicaba el Papa
Francisco (+) “ES EL QUE ACEPTA EL CAMINO QUE SIGUIÓ JESÚS PARA SALVARNOS, ES
DECIR, EL CAMINO DE LA HUMILLACIÓN.” Necesario conocer, recordar, aprender,
para lo cual tenemos el año litúrgico, donde se lee la Escritura, en la
libertad del Hombre, aceptar, entrar en un camino de Iniciación Cristiana, que
permite renovar el Bautismo recibido cuando éramos niños, que lo garantizaban los
Padrinos y Padres.
La importancia de vivir la Cuaresma, estos cuarenta días
desde el miércoles de ceniza que representa el querer el cambio, la conversión,
salir de la esclavitud, de las concupiscencias reales que debe enfrentar el Hombre
dentro de una sociedad que se encuentra apostatando contra DIOS, dando
prioridad a la razón, la inteligencia materialista, monetarista, olvidándose de
un humanismo social, que el Hombre es libre, con un discernimiento de saber
escoger el camino del amor, que significa muero a mi razón, para que el otro
sea feliz. Donde la muerte ha sido vencida por Jesucristo. “CRISTO HA
RESUCITADO, VERDADERAMENTE HA RESUCITADO”.
Los cuarenta días termina con el jueves Santo, el lavatorio
de los pies al hermano, de ponerse al servicio, el camino de Jesús, de profesar
el amor, de cargar la cruz, ya gloriosa, el escandalo para el mundo, pero, para
el Cristiano, es la salvación, el centro con Dios Padre, la intimidad de un
Hombre convertido, a vivir el salmo 23: 1, 4 “Yahveh es mi pastor, nada me
falta. Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas
conmigo, tu vara y tu cayado, ellos me sostienen.” Una verdad del Espíritu de
Dios, como una gracia, no como ley o merecimiento, la justificación del Hombre
humilde, que puede amar.
La Cuaresma nos presenta un tiempo de conversión para llegar
a la Pascua de Resurrección, la libertad del hombre muerto, ciego, para ver la
luz, el norte de una nueva vida, la vida en Dios. De vencer las tentaciones del
desierto, la pelea del hombre por el poder de: saciar el hambre material, de no
aceptar la historia concreta de Identidad ¿Quién soy yo?, y la gula del poder
económico. En síntesis, de vencer al Dios dinero.
Vivir la cuaresma representa experimentar la transfiguración,
de subir al monte, ya lo expresaba el Papa Francisco (+) “Necesitamos, pues,
otra mirada, una luz que ilumine en profundidad el misterio de la vida y nos
ayude a ir más allá de nuestros propios esquemas y de los criterios de este
mundo. También nosotros estamos llamados a subir a la montaña, a contemplar la
belleza del Resucitado que enciende destellos de luz en cada fragmento de
nuestra vida y nos ayuda a interpretar la historia a partir de la victoria
pascual”.
Tenemos la oportunidad de prepararnos en esta cuaresma, si,
verdaderamente queremos ser libres, la muerte de tú SER, que no nos deja ver la
luz, de saciar la sed de la mutación, la idolatría mercantilista. La libertad
de ver la luz, dejarnos poner le barro que prepara Jesucristo, para lavarnos y
ver la creación, el mandato divino, dado por el Bautismo (Sacerdote, Profeta y
Rey).
La importancia del Hombre que debe reconocer que el mal se
encuentra en el pensamiento, razonamiento, de querer ser siempre el
protagonista, que no puede discernir que necesita un pueblo para desarrollarse.
No es la inteligencia, porque nacemos inteligentes, hoy más que nunca.
Necesitamos la sabiduría, el emprendimiento, generar el valor agregado, la
dialéctica de llegar a DIOS, la verdad, donde el Hombre es libre de uno mismo,
para tomar decisiones.
Necesitamos caminar, dejando huella, de vivir la
metamorfosis, de llegar a la vivencia de la Pascua de Resurrección, la
libertad, pisar la tierra que mana leche y miel Éxodo 3: 8. Tenemos la
oportunidad de prepararnos en estos cuarenta días, de experimentar el amor,
como una verdadera gracia, no como ley.
La ley no salva, te denuncia que está mal. Pero el amor,
salva, nos hace emprender, a tener Identidad, oler a Cristo, oler a
emprendedor, vivir la Pascua de Resurrección, la libertad, de la ceguera a la
luz, de la ira a la paciencia, de la avaricia a la generosidad, de la inteligencia
a la sabiduría.
Tú decides seguir esclavo, o ser libre como el mismo viento.
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