Hoy domingo veinte y cinco de
noviembre celebramos a fiesta de Cristo Rey del Universo. El creador de todo, quien lleva el camino del
hombre, reconociendo y siendo testigos de Jesucristo Rey de Reyes, el principio y el
fin, alfa y omega.
¨El que da sentido nuevo a la vida¨ asegura el papa.
El hombre por su naturaleza siempre está buscando Dioses
para frenar el miedo que tiene ante los acontecimientos que se presentan durante
el diario vivir; estos dioses son dioses
que no dan luz ni sabiduría para poder tomar decisiones, más bien viven en la
penumbra del ocaso, sin experimentar la esperanza de un nuevo día.
Un Dios que siempre lleva al
fracaso del hombre es creerse inteligente sin sabiduría, donde se pierde la
humildad, y donde prevalece el poder, el egoísmo. Una ambivalencia de querer amar y no amar, de
ser fuerte pero a la vez tan débil, de construir una torre de Babel.
El pensamiento se hace
indestructible del razonamiento abstracto por vencer el miedo a fracasar, de
proyectarse al futuro y buscar un culpable, miedos que te separan de la luz, de la felicidad, de la esencia de ser hijo de Dios.
Pero el encontrarse con Dios es personal,
te espera con los brazos abiertos, como el padre al hijo. El hijo prodigo que
experimenta en el mundo, los placeres Babilónicos (soberbia, humana), y luego reconoce que hay un padre que lo ama y que le está
esperando en casa.
Jesús rey de reyes, que nos ofrece gratuitamente su reino de amor,
sin ninguna condición, solo dejarnos
amar, para que con esta fuerza indestructible de su amor, experimentemos la verdadera felicidad.
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