martes, 7 de enero de 2025

 

UN NUEVO CAMINO PARA VOLVER A EMPRENDER

 

Estamos ya en el nuevo año, nuestros sueños se harán realidad, si tenemos ya el plan de trabajo, listo para ejecutar, de levantarse, ponerse en camino, para llegar a la meta. Significa que no puede haber imprevisiones sin planificación, sin sabiduría. Debe haber una identidad cimentada en la familia, de saber reconocer que el razonamiento lógico como persona, de creer tener la verdad, no es la respuesta para hacer camino, tomar decisiones sin cambios, simplemente de hacer una acción, sin dejar huella, sin la luz del faro, que ilumina, que hay tierra firme, de no vivir en las orillas de la vida, que son el reflejo de la soledad, de un hombre sin identidad.

 

Volver a empezar, es enmendar los errores cometidos, levantarse, vivir la acción de amar, para abrir nuevos caminos, podar la maleza de los rencores, envidias, del propio hombre que te pondrá el pie para volver a caer, pero con la diferencia que hay que volverse a levantar. Es el verdadero éxito que no te enseña la ciencia, te enseña de la Universidad de la vida. Ya lo explicaba el Papa Francisco en el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2025 “NOS INVITA A MIRAR, CON UN CORAZÓN LLENO DE ESPERANZA, LOS MÚLTIPLES RETOS QUE PONEN A DURA PRUEBA LA SUPERVIVENCIA DE LA HUMANIDAD Y DE LA CREACIÓN. PARA ELLO, ES NECESARIO CONFIAR EN LA MISERICORDIA DE DIOS

 

La importancia de volver a caminar, es tener el verdadero encuentro con DIOS, la intimidad que te lleva a mirar, oler, saborear, de vivir para el servicio del otro. Esto significa Emprender, entrar al servicio, palpar la necesidad que hay, para crear un producto por un servicio, un valor agregado de un comercio justo, de una reactivación y circulación de capitales dentro del perímetro del propio ser y de la comunidad o recinto.  De sembrar la esperanza, de una libertad a todas las concupiscencias que esclavizan al Hombre, sin poder tener la esperanza que DIOS es Padre.

 

Ser Emprendedor es ser un caminante, embajador de la alegría, que la constancia, el coraje, el impulso, de dejarse llevar por el Espíritu de DIOS, contagia, que hay tiempos de oscuridad, tiempos de sequedad, pero al final, llega la luz, la cosecha de lo sembrado. Un nuevo camino de recoger lo sembrado, el fruto del trabajo en familia. Ya lo decía San Agustín “SE DEBE CAMINAR CONTINUAMENTE, AVANZAR SIN PARAR, Y NO RETROCEDER NI DESVIARSE. SE DEBE CAMINAR CON LA VISTA HACIA ARRIBA, ALEGRES, Y SER PEREGRINOS QUE CONTAGIAN LA ESPERANZA

 

Emprendedores somos todos. Tú y Yo. Pero el verdadero Emprendedor es aquel que no abandona el barco, no se desvía de camino, a caminos de lo fácil, de querer cosechar sin sembrar, de entrometerse en todo, él sabelotodo, sin estar en misa.  Un verdadero Emprendedor es aquel que camina con un liderazgo de comunión, de libertad, sea en expresión de hechos, actitudes y aptitudes. A sí mismo lo explicaba San Agustín “LA VERDADERA LIBERTAD NO CONSISTE EN HACER LO QUE ME DA LA GANA, SINO EN HACER LO QUE TENEMOS QUE HACER PORQUE NOS DA LA GANA”. De Emprender por amor, por la misma libertad de caminar, donde muere la razón, una dialéctica deshumanizada, para dar vida un hombre de Espíritu, de FE, de oler a Cristo.

 

El emprender es un camino de herradura, e ir allanando lo escabroso, con la sabiduría de DIOS, romper esquemas, paradigmas, en especial de los esquemas de los chismes, habladurías, cobardías de no arriesgar, por el miedo a no caminar, no sufrir, vivir de la burguesía entre comillas, de la tarjeta de crédito sin identidad. El verdadero camino del Emprendedor es no oír la miseria, los dardos de una sociedad que ha perdido la esperanza, ha dejado de soñar, por el propio lenguaje de un populismo intelectual. Crea un valor electoral, un voto, Yo, Soy. Donde termina el hombre esclavo de sus propias concupiscencias, muriendo el sueño de un Emprendedor.

 

Emprender no es fácil, ser un verdadero Emprendedor es difícil, caminar por lo escabroso, pantanoso, sembrar en tierra árida, convertirla en productiva es más difícil. Pero no imposible, porque cuando el hombre busca a DIOS, es fuerte. Hay trabajo y no mala suerte, hay sabiduría y no razonamientos, hay libertad y no esclavitud, hay identidad y no espejismos, hay vida y no muerte.

 

Es el nuevo camino para el año nuevo, de no buscar las ramas, ir a las raíces. En tú libertad decides emprender, cosechar el nuevo vino, el vino de la esperanza y la misericordia, o esperar un proceso electoral, la demagogia de un conformismo. Tú decides.

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