UN NUEVO CAMINO PARA VOLVER A
EMPRENDER
Estamos ya en el nuevo año, nuestros sueños se harán
realidad, si tenemos ya el plan de trabajo, listo para ejecutar, de levantarse,
ponerse en camino, para llegar a la meta. Significa que no puede haber imprevisiones
sin planificación, sin sabiduría. Debe haber una identidad cimentada en la
familia, de saber reconocer que el razonamiento lógico como persona, de creer
tener la verdad, no es la respuesta para hacer camino, tomar decisiones sin
cambios, simplemente de hacer una acción, sin dejar huella, sin la luz del
faro, que ilumina, que hay tierra firme, de no vivir en las orillas de la vida,
que son el reflejo de la soledad, de un hombre sin identidad.
Volver a empezar, es enmendar los errores cometidos, levantarse,
vivir la acción de amar, para abrir nuevos caminos, podar la maleza de los
rencores, envidias, del propio hombre que te pondrá el pie para volver a caer,
pero con la diferencia que hay que volverse a levantar. Es el verdadero éxito
que no te enseña la ciencia, te enseña de la Universidad de la vida. Ya lo
explicaba el Papa Francisco en el mensaje para la Jornada Mundial de la Paz
2025 “NOS INVITA A MIRAR, CON UN CORAZÓN
LLENO DE ESPERANZA, LOS MÚLTIPLES RETOS QUE PONEN A DURA PRUEBA LA SUPERVIVENCIA
DE LA HUMANIDAD Y DE LA CREACIÓN. PARA ELLO, ES NECESARIO CONFIAR EN LA
MISERICORDIA DE DIOS”
La importancia de volver a caminar, es tener el verdadero
encuentro con DIOS, la intimidad que te lleva a mirar, oler, saborear, de vivir
para el servicio del otro. Esto significa Emprender, entrar al servicio, palpar
la necesidad que hay, para crear un producto por un servicio, un valor agregado
de un comercio justo, de una reactivación y circulación de capitales dentro del
perímetro del propio ser y de la comunidad o recinto. De sembrar la esperanza, de una libertad a
todas las concupiscencias que esclavizan al Hombre, sin poder tener la
esperanza que DIOS es Padre.
Ser Emprendedor es ser un caminante, embajador de la alegría,
que la constancia, el coraje, el impulso, de dejarse llevar por el Espíritu de
DIOS, contagia, que hay tiempos de oscuridad, tiempos de sequedad, pero al
final, llega la luz, la cosecha de lo sembrado. Un nuevo camino de recoger lo
sembrado, el fruto del trabajo en familia. Ya lo decía San Agustín “SE DEBE CAMINAR CONTINUAMENTE, AVANZAR SIN
PARAR, Y NO RETROCEDER NI DESVIARSE. SE DEBE CAMINAR CON LA VISTA HACIA ARRIBA,
ALEGRES, Y SER PEREGRINOS QUE CONTAGIAN LA ESPERANZA”
Emprendedores somos todos. Tú y Yo. Pero el verdadero Emprendedor
es aquel que no abandona el barco, no se desvía de camino, a caminos de lo
fácil, de querer cosechar sin sembrar, de entrometerse en todo, él sabelotodo,
sin estar en misa. Un verdadero
Emprendedor es aquel que camina con un liderazgo de comunión, de libertad, sea
en expresión de hechos, actitudes y aptitudes. A sí mismo lo explicaba San
Agustín “LA VERDADERA LIBERTAD NO
CONSISTE EN HACER LO QUE ME DA LA GANA, SINO EN HACER LO QUE TENEMOS QUE HACER
PORQUE NOS DA LA GANA”. De Emprender por amor, por la misma libertad de
caminar, donde muere la razón, una dialéctica deshumanizada, para dar vida un
hombre de Espíritu, de FE, de oler a Cristo.
El emprender es un camino de herradura, e ir allanando lo
escabroso, con la sabiduría de DIOS, romper esquemas, paradigmas, en especial
de los esquemas de los chismes, habladurías, cobardías de no arriesgar, por el
miedo a no caminar, no sufrir, vivir de la burguesía entre comillas, de la
tarjeta de crédito sin identidad. El verdadero camino del Emprendedor es no oír
la miseria, los dardos de una sociedad que ha perdido la esperanza, ha dejado
de soñar, por el propio lenguaje de un populismo intelectual. Crea un valor
electoral, un voto, Yo, Soy. Donde termina el hombre esclavo de sus propias
concupiscencias, muriendo el sueño de un Emprendedor.
Emprender no es fácil, ser un verdadero Emprendedor es
difícil, caminar por lo escabroso, pantanoso, sembrar en tierra árida,
convertirla en productiva es más difícil. Pero no imposible, porque cuando el
hombre busca a DIOS, es fuerte. Hay trabajo y no mala suerte, hay sabiduría y
no razonamientos, hay libertad y no esclavitud, hay identidad y no espejismos,
hay vida y no muerte.
Es el nuevo camino para el año nuevo, de no buscar las ramas, ir a las raíces. En tú libertad decides emprender, cosechar el nuevo vino, el vino de la esperanza y la misericordia, o esperar un proceso electoral, la demagogia de un conformismo. Tú decides.
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