EL PUEBLO GRITA, EL HOMBRE GRITA, LA FAMILIA SE DESTRUYE, EL EMPRENDIMIENTO NO FLORECE, NACEN LOS CAUDILLOS QUE OFRECEN EL CAMBIO.
Estamos viviendo el bullicio de un proceso electoral, el rol
de ofrecer, la subasta de quien ofrece más. Mientras que el pueblo grita a los
cuatro vientos, que no hay trabajo, no hay dinero para llevar el pan a la casa,
la desesperación de vivir sumergido en lo material, donde la razón domina a la
ignorancia del Hombre, sepultando A LA IMAGEN, SEMEJANZA DE LA CREACIÓN DE DIOS,
la ceguera, sordera que hay un DIOS PADRE, pero la inefable angustia destruye
la esencia de la dignidad de un verdadero hijo de DIOS.
En la desesperación el
hombre toma decisiones que afecta directamente la familia, donde muere el
inocente, el más débil, cortando las alas, para nuevos vuelos, nuevas
conquistas por amor. Se expande el grito de rebeldía, el grito del ¿Por qué?
Expresiones que debilitan los pilares fundamentales de la familia para un
desarrollo, quedando el vacío de una inteligencia materialista que deja de
soñar, olvidándose del verdadero agradecimiento de nacer para una misión, la grandeza
que Dios crea al hombre, ser rey del paraíso, pero pudo más la astucia de la razón,
de caer en la tentación y volverse esclavo de la propia inteligencia, de las
concupiscencias sociales de lo irreal frente a la creación de DIOS.
La verdad del hombre, de vivir el egoísmo, la inteligencia del
poder, el grito del ofrecer, ofrecer y no cumplir, viviendo la muerte
existencial, destruyendo la Familia, la esencia del amor, el norte con luz, para
traspasar la pared del miedo, vivir la tarima del proceso electoral, donde el
hombre no sueña, no emprende, no vive, se queda en su concepto, filosofía, que
el poder del dinero es todo.
La mentira más profunda, que traspasa el prisma, que
descompone la mentira en verdad como los colores del arco iris, que someten en
la voluntad del hombre, de no esforzarse. Es lo que le interesa al poder político,
el escenario de una pobreza material sin cambios, sin esperanza, de vivir las
consecuencias de los propios de errores, ahogados en la estupidez de la razón. La
realidad del hombre sin Dios, de vivir en la tristeza, la amargura, la limosna
de mendigar amor, felicidad.
El hombre debe despertar, dejar de vivir en los derechos,
derechos que han destruido la familia, el grito del inocente, el derecho de
vivir, que muera la razón, la torpeza de la inteligencia que no deja vivir al
hombre, lo esclaviza en sus propios miedos. Alzar los ojos a Dios, aprender a
vivir, amar. Ya lo explico su Santidad el Papa Francisco en el año 2018 “LA VIDA ES EL PRIMER DERECHO O EL
FUNDAMENTAL, PORQUE SIN VIDA NO SE PUEDEN TENER TODOS LOS DEMÁS BIENES: LA
EDUCACIÓN, EL TRABAJO, LA AMISTAD, ETC. Y EN UN CONTEXTO EN QUE AMENAZA EL MATERIALISMO, HAY QUE
ESTAR ADVERTIDOS RESPECTO DEL RIESGO DE QUERER NEGOCIAR CON LA VIDA HUMANA, YA
QUE LA VIDA HUMANA NO TIENE PRECIO. LAS COSAS TIENEN UN PRECIO Y SON VENDIBLES,
PERO LAS PERSONAS TIENEN UNA DIGNIDAD, VALEN MÁS QUE LAS COSAS Y NO TIENEN UN
PRECIO”
El aprender a vivir, es mirar de otra manera, oler a Cristo, vale
la pena esforzarse, tener caídas, golpes leves y duros, han sangrado las
rodillas, la llegada de vientos de fracaso, derrotas amargas, de beber tragos amargos
de saliva. Pero al final del túnel llega la luz, la esperanza, que el cuerpo
debe curtirse en el silencio de DIOS, para revivir la resiliencia, la palabra
tiene poder para tomar decisiones, de persistir o golpear la puerta a Dios,
gritarle “SI QUIERES SÁNAME DE MIS
EGOÍSMOS”, que significa “HACER LA
VOLUNTAD DE DIOS”. En el inmenso amor de DIOS como padre nos sana y nos
hace libres.
La libertad del hombre, le permite emprender, tomar riesgos,
resistir al invierno de la vida, para llegar a la primavera, la madurez de amar
para servir, ser la SAL, del hombre que vive aún en sus derechos, los forajidos
de la verdad sin verdad. Es la hora de beber el nuevo vino, la alianza de DIOS
y el hombre, vivir familia, sembrar la nueva semilla en tierra fértil.
Una tierra fértil de sabiduría, donde la mentira ya no puede engañar,
el hombre vive su dignidad, no convertirse en un voto democrático, pero en eco
del poder de la palabra, la palabra es DIOS.
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