EL DESARROLLO DE UN
PUEBLO DEPENDE DE LOS EMPRENDIMIENTOS
Frente a los fracasos, el hombre siempre busca un culpable,
desde lo político, económico y familiar. En lo político se refiere a las
tendencias ideológicas, con sus modelos económicos, sea izquierda o derecha,
que a la final no permiten que el Hombre pueda desarrollar sus potencialidades,
su coeficiente intelectual, pero, si, generan el odio, el egoísmo, la pelea sin
fundamento, únicamente peleando por la idiotez de defender metáforas escrupulosas,
que llevan a la esclavitud de sus razonamientos, marchando en su propio
terreno, sin objetivos, sin norte, de dar un cambio, quedando en la muerte de
su SER, cantando las letanías de la mala suerte.
Los políticos que participan en los procesos electorales, que
representan al pueblo, terminan vendiendo su primogenitura por el plato de
lentejas (Génesis 25:34), donde prevalece su bienestar del momento, la
comodidad, el señor dinero que le da el poder, olvidándose del pueblo que tiene
que emprender para un desarrollo interno, luego externo. Se olvidan de crear
leyes que motiven a emprender, transformar la materia prima, con el esfuerzo,
la constancia, el conocimiento, la esperanza en Dios que es quien construye, la
roca solidad para enfrentar los huracanes, recuperar la Identidad de
Emprendedor, para hacer Empresa.
En definitiva, el Hombre se queda pensando, pensando y actuando
en su mayoría que la política es la solución para salir de la pobreza material,
pero no saldrán nunca de la pobreza espiritual, donde DIOS queda en segundo
plano, peleando siempre con la razón de buscar el verdadero culpable. Cuando el
culpable es el YO interno de no tomar una decisión, de poner siempre la excusa.
Ya lo dijo Richard Phillips Feynman (nació en Nueva
York el 11 de mayo de 1918, y recibió el Premio Nobel de Física en 1965). “NO CONFUNDAS EDUCACIÓN CON INTELIGENCIA,
PUEDES TENER UN DOCTORADO Y SEGUIR SIENDO UN IDIOTA”. Sabemos que el desarrollo
de un pueblo depende de los emprendimientos, que el Hombre lo sabe y lo
entiende, que debe tropezar, llorar no de soberbia, sino de querer y levantarse
las veces que se caiga, de seguir insistiendo, de tener la constancia que todos
los días hay un amanecer, la nueva oportunidad de volver a empezar. Que la
verdadera insistencia, el verdadero peregrinar de la vida, se encuentra la respuesta,
el cambio de dirección, de saber esperar, tener paciencia, que me encuentro en
el verdadero camino, la mejora continua en amor propio y del prójimo.
Que el emprendimiento se base en tres patitas, como lo
indicaba su Santidad el Papa Francisco: 1. SER PROFETAS, QUE ANUNCIEN Y EDIFIQUEN LA CASA COMÚN,
RESPETANDO TODAS LAS FORMAS DE VIDA, INTERESÁNDOSE POR EL BIEN DE TODOS
Y FOMENTANDO LA PAZ. 2. CUIDADO
DE LA RELACIÓN CON DIOS, CUANDO CULTIVAMOS LA SALUD ESPIRITUAL, CUANDO
TENEMOS UNA RELACIÓN BIEN CUIDADA CON EL SEÑOR, COMENZAMOS A DAR MUCHOS FRUTOS
BUENOS. 3. EL TRABAJO Y LA POBREZA,
SE PUEDE CREAR UNA ECONOMÍA QUE RECONCILIE ENTRE SÍ LOS MIEMBROS DE LAS
DIVERSAS ETAPAS DE PRODUCCIÓN, SIN QUE SE DESPRECIEN MUTUAMENTE, SIN QUE SE
CREEN MAYORES INJUSTICIAS O SE VIVA UNA FRÍA INDIFERENCIA.
Pero se necesita Emprender, que la
vida no sea difícil, fácil, hacer camino en lo pedregoso, de emprender a vivir
en el silencio del alma, de escuchar al ESPÍRITU, que el florecimiento de los
emprendimientos es el aprendizaje de lo errores, fracasos, que siempre DIOS lo
permite por algo, de ser la luz, el verdadero líder para los que siguen las
huellas dejadas en el caminar pantanoso. El no tener el miedo a la competencia,
más bien profundizar en su producción y conocer sus debilidades, para hacer un
plan estratégico con sabiduría, dar el jaque mate, donde la competencia te reconoce
que hay alguien superior a ellos.
Todo este aprendizaje de los emprendimientos
se lo adquiere en la Familia, que te forma con la verdadera identidad de Hijo
de Dios, que puedes amar. Puedes amar cuando te juzgan, se puede prestar los zapatos
y camine en tú camino diario, donde aprenderá que hay trabajo, no suerte. Que
le prestas los zapatos y aprenderá que hay poder en la palabra, de sembrar el
grano de semilla, para cosechar un fruto, para luego ser procesado, crear un
producto, cubrir una necesidad a un precio justo, reactivando la economía.
Creando el comercio, el trueque, de oferta y demanda, la economía circular de
un pueblo, basado en un Emprendimiento.
Lo importante es Emprender, perder el
miedo, enfrentarse a lo desconocido, apoyados en la fuerza de Dios, para poner
en práctica lo aprendido y estudiado. Se cosecha lo sembrado, la luz llega
cuando hay oscuridad en tú vida, pero siempre en la libertad y el libre
albedrio. Tú decides.
No hay comentarios:
Publicar un comentario