jueves, 23 de enero de 2025

 

EL GRAN DEBATE, SIN IDEOLOGÍA, SIN IDENTIDAD, SIN PLANIFICACIÓN, QUE REPRESENTA A UN PUEBLO QUE TIENE ESPERANZA DE UN CAMBIO DE DIRECCIÓN.

 

Estamos en el siglo XXI, el avance de la tecnología que ha venido a dar soluciones de las necesidades más básicas de la formación del Hombre, en su crecimiento, desarrollo, como persona, núcleo familiar y sociedad en general.  Es una verdad que se ha avanzado a una velocidad en dar soluciones con la investigación tecnológica, desde la comunicación, de un acontecimiento real como una verdad falsa, que tiene el objetivo de trasmitir un criterio, un pensamiento, una ideología, desplazando al Hombre de su Identidad, de perder la noción ¿QUIÉN SOY YO?

 

El hombre traspasa una pared, que es la verdad con la palabra que tiene poder, para vivir el poder de la palabra como un intelectualismo, que marca la diferencia en desplazar la ignorancia por la estupidez de la razón. Sepultando la esencia real del Hombre que es investigar para un bien colectivo, a quedarse inerte, alimentando su conocimiento con una información sesgada, de exigir derechos, derechos de minorías, sin la presencia de DIOS, simplemente la soledad de la idolatría, que termina matando al Hombre en su propio SER, la muerte óntica, la perdida de la esperanza, que es la esencia del ser humano, cuando le ha tocado atravesar el túnel del aprendizaje de la vida, llamada experiencia.

 

El hombre se encuentra viendo su propia razón, cobijada de la envidia, de querer ser como el otro, tener los mismos gustos con su verdad, el egoísmo que, así es, se debe hacer así. Igual que el pueblo de Israel que pedía un REY, (1Samuel 8: 4-6), olvidándose que hay un rey, rey de reyes, Dios, el creador del cielo y la tierra, que les libero de la esclavitud de Egipto y les dio la tierra prometida. Pero el Hombre escoge la Idolatría, camuflada con hacer en bien, para terminar, haciendo el mal, un mal que mata la raíz de la familia.

 

La familia sin la raíz de la familia, se pierde esencia del Hombre, que es la sabiduría de DIOS, donde se esfuman los valores, la integridad se descompone, quedando la honestidad como un símbolo de una presea que se debe condecorar, sin importar que se pierda la IDENTIDAD, que no le dan el verdadero valor, pero destruye la creación, para dar origen a una nueva vida de Sodoma y Gomorra, la extensión del conocimiento sin sabiduría, sin discernimiento, sin DIOS, la esclavitud de las redes sociales, el juego del Tiktok, acompañado de una inteligencia artificial, que te presenta la solución de los problemas sin la verdadera planificación de ¿Cómo hacerlo?, saber el problema, pero sin el camino de la verdad.

 

Estamos viviendo una sociedad sin Identidad, con un problema serio que se aproxima un proceso electoral, de elegir a un Presidente constitucional con sus respetivos asambleístas, para formar un gobierno y pueda administrar los bienes públicos con la formulación de políticas públicas en beneficio para todo un pueblo.

 

Pero da la casualidad que el político de hoy no tiene identidad, permitiéndose, enfocarse en una ideología de una perspectiva cultural, económica, para desviarse del camino de la verdad que es DIOS.

 

Así, se lo pudo visualizar, el debate presidencial, sin la capacidad de debatir la esencia de un pueblo que tiene esperanza y la va perdiendo por cuanto hay una familia desmembrada, en la búsqueda del sueño americano, quedando a la intemperie con un valor monetario de ser parte del presupuesto general del estado con sus remesas. Un político que no puede expresar su esencia de Hombre, padre, esposo, cayendo a lo inefable de leer un papel sin valor de identidad, pero con valor de convencer que es la opción para ser presidente.

 

No hubo la esencia de ¿Cómo hacer?, se presentó la formalidad de destruir al hombre en el ámbito: social, económico, político e ideológico, donde la razón esclaviza a su propia inteligencia, para atacar y buscar los culpables de los fracasos, por las decisiones de un egoísmo y soberbia, que mata la identidad del Hombre.  El Papa Francisco ya lo explicaba para tener una política al servicio del pueblo en la encíclica Fratelli Tutti, n. 154, traducido que quiere decir “Hermanos todos”. “PARA HACER POSIBLE EL DESARROLLO DE UNA COMUNIDAD MUNDIAL, CAPAZ DE REALIZAR LA FRATERNIDAD A PARTIR DE PUEBLOS Y NACIONES QUE VIVAN LA AMISTAD SOCIAL, HACE FALTA LA MEJOR POLÍTICA PUESTA AL SERVICIO DEL VERDADERO BIEN COMÚN”.

 

Un debate, sin critica, sin el respeto de persona, ni respeto al pueblo. El desconocimiento de conocer, profundizar el desarrollo de un pueblo con una familia destruida. El voto democrático que TÚ decides 

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