QUE SE APRENDE DE LA
PALABRA “NO”
El miedo es una palabra que se debe vencer en los emprendimientos,
es el arma más poderosa que enfrentar el Hombre, el momento de tomar una
decisión. Tener una claridad del horizonte, a donde llegar el momento, de
ponerse en camino, de ir abriendo un sendero de paz, armonía, frente a los
acontecimientos venideros, que se debe enfrentar, durante el día y la noche.
El miedo se lo vencerá por las emociones, la alegría creada,
por el nuevo cambio a dar, donde el cerebro libera dopamina, que la ciencia
médica lo define: “Neurotransmisor que transporta señales químicas entre las
células nerviosas del cerebro y otras zonas del cuerpo. Es un mensajero que
ayuda a controlar el movimiento, la memoria, el aprendizaje, la emotividad y la
recompensa cerebral”. Para lo cual el emprender es un aprendizaje real de territorio,
donde se enfrenta con los fantasmas de la razón, que crean espejismos gigantes
que son incapaces de vencerlos, por más conocimiento o títulos tenga el emprendedor.
Pero es el combate diario de mantener la emoción, la alegría de dar un nuevo
paso, de llegar a la meta.
El dejarse vencer por el miedo del fracaso, deja que muera la
resiliencia, caer en lo llamado estrés, la depresión de no levantarse de una caída,
para dar origen a la palabra “mala suerte”. El emprender es la escuela de la vida,
que no tiene tiempo de graduación. Hay un tiempo de constancia, valor,
esfuerzo, coraje, motivación, liderazgo, FE. Requisitos esenciales para
graduarse de EMPRENDEDOR, titulo entregado por el Rector de la Universidad llamado
“DIOS”, porque de Él nos viene la sabiduría, discernimiento, la decisión,
determinar el norte de la vida.
Ya lo explicaba el Santo Padre Francisco a los emprendedores
con tres consejos muy importantes: 1. SER
PROFETAS, desarrollar su servicio, digamos, como profetas que anuncien y edifiquen la
casa común, respetando todas las formas de vida, interesándose por el
bien de todos y fomentando la paz. Sin profecía, la economía, y en
general toda la acción humana, está ciega. 2. CUIDAR LA RELACIÓN CON DIOS, cuando cultivamos la salud
espiritual, cuando tenemos una relación bien cuidada con el Señor, comenzamos a
dar muchos frutos buenos. 3. EL TRABAJO Y LA POBREZA, con los valores del trabajo y la pobreza, que
implican la confianza completa en DIOS y no en las cosas, se puede crear una
economía que reconcilie entre sí los miembros de las diversas etapas de producción,
sin que se desprecien mutuamente, sin que se creen mayores injusticias o se
viva una fría indiferencia. Esto no
quiere decir que se ame la miseria, la cual, por el contrario, tiene que ser
combatida, y para ello ustedes emprendedores tienen buenos instrumentos,
como la posibilidad de crear empleos, y contribuir así a dignificar a sus
prójimos.
Para ser emprendedor hay un requisito primordial
de aprender de la palabra “NO”, que enseña a SER PRÓJIMO, conocerse uno mismo,
de llevar dentro una soberbia, un egoísmo, que debe morir a esa razón, para dar
paso al AMOR, el servicio, no huir en la caída, en el fracaso, en la derrota,
porque es una batalla perdida, no una guerra ante el enemigo, que son los
propios miedos. El miedo a la humillación, a no saber hacer bien los cálculos,
por la propia soberbia, ya lo dice la palabra de vida. PORQUE ¿QUIÉN DE
VOSOTROS QUE QUIERE EDIFICAR UNA TORRE, NO SE SIENTA PRIMERO A CALCULAR LOS
GASTOS, Y VER SI TIENE PARA ACABARLA? (EVANGELIO SAN LUCAS 14:28).
La importancia del “NO”, es la oxigenación esencial el Hombre,
para aprender a discernir, a morir a un intelectualismo que carcome la esencia de
la sabiduría, que no valora la enseñanza de la experiencia, de aprender a
escuchar y no quedarse con la percepción de oír sonidos, ecos apagados.
El “NO” nos enseña que en el emprendimiento se necesita dos
tipos inversiones. La primera de invertir en lo cualitativo del Emprendedor, ¿QUIÉN
SOY YO? Hay depresión, ansiedad, trastorno problemas de atención,
hiperactividad e impulsividad (TDAH), trastorno obsesivo compulsivo (TOC), Trastornos
del espectro autista (TEA), etc. Que no son limitantes para emprender, que,
tratados clínicamente, psicológicamente, se abren las oportunidades, para
emprender y conquistar el mundo. Pero necesitamos conocernos, caso contrario no
florece el emprendimiento y siempre habrá un culpable, de no aceptar que hubo
un tropiezo en el camino para aprender e invertir en uno mismo, buscando las causas
y volver a empezar de nuevo, pero ya con el aprendizaje de la experiencia.
La segunda inversión es el capital de trabajo, luego haber
invertido en uno mismo, se unen las dos inversiones, para crear un producto que
necesita el mercado en cubrir la necesidad.
Si aprendes de la palabra “NO” serás un verdadero Emprendedor
con sabiduría.
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