LA DEMOCRACIA SIN IDENTIDAD, SIN
SERVICIO.
Estamos viviendo un proceso electoral, que no es la esperanza
de un cambio, se ha prestado para dar a conocer la verdadera intención del
hombre, que no es el bienestar social dentro de la sociedad, para que se
desarrolle, busque nuevos caminos, horizontes, el verdadero cambio, a través de
una educación desde los pilares que es la Familia con el apoyo del conocimiento
científico que se lo encuentra en las aulas universitarias.
Ha permitido que el hombre se envuelva en la sabana de los
razonamientos de primera persona, que la semilla no pueda nacer, porque no hay
tierra fértil, que pueda dar el fruto de vida, el fruto dulce, el fruto de la
alegría. Que todo el esfuerzo, trabajo, tiene su salario, que es el vivir
familia. Una tristeza que la idolatría de lo material permite la edificación de
la pared blindada de la riqueza tangible, para destruir la sensibilidad, el
servicio, el amor.
Quedando en la historia, los valores, la honestidad e
integridad, para tener el respeto hacia el otro, valorando su pensamiento con
la respectiva critica, de un aprendizaje de las diferentes corrientes
ideológicas dentro de un proceso electoral, para representar a un pueblo, que
tiene aún la esperanza de un cambio.
Pero la realidad es otra, donde no hay la empatía, de no
poder escuchar la necesidad real del hombre, que se encuentra ahogándose de los
ecos de políticos que se encuentran pidiendo el voto, el voto del cambio
escrito en un mamotreto llamado un plan de trabajo, que no saben como hacerlo.
Pero si ofrecer, ofrecer a los cuatro vientos, según la tarima del populismo,
desde una frase, melodía, canción.
Un proceso electoral sin identidad de una democracia para el
pueblo, de elegir personas que no tienen la vivencia de hombre, como pueblo,
estudiante, esposo, padre. Se queda con el concepto de SER, sin importar que la
verdadera educación que trae cambios, cuando se relaciona entre inteligencia y
sabiduría, para ejercer el verdadero rol de un liderazgo de crecimiento, desarrollo,
con el presente, el hoy, para visualizar un futuro sin espejismos, sin
idolatrías, simplemente vivir como si fuera el último día, pero en paz y
dignidad.
Vivir una democracia sin el temor de DIOS, representando el criterio,
el razonamiento de un pueblo sin identidad, absorbido el juego de la astucia,
del jaque mate, la interpretación de la constitución, con el juego del arte de
la guerra, donde el ganador, será el perdedor de su propia conquista, la
esclavitud de los impulsos, que termina ahogándose en los conceptos de sus
debilidades, que serán descubiertas, donde la democracia deja de ser
democracia, para ser una dictadura de su propio ego.
La realidad de la vivencia del hombre siglo XXI, que razona,
pero no actúa, piensa, pero no discierne, inteligente pero no hay sabiduría. Estamos
viviendo una Democracia sin Identidad, pero sí una Democracia con escepticismo,
de afirmar que la verdad no existe, que la verdadera democracia es el motor
para el desarrollo de un pueblo. Conceptos sin educación, de vivir en la
ignorancia, no poder visualizar que la Democracia necesita de políticos con
Identidad, estadistas, para poder pasar de hoja, a un desarrollo con dignidad.
Un proceso electoral que se enfocan abrir abanicos de
candidatos, la participación de partidos o movimientos políticos de alquiler,
sin la identidad de su verdadera misión y visión, quedando en la oscuridad de
un enfoque electoral por mandato constitucional que rige como ley, pero no como
un acto de amor, de un cambio a un verdadero desarrollo de un pueblo que grita,
ser escuchado.
Lamentablemente un proceso electoral en Democracia, que ganará
quien se sitúa a un populismo del eslogan, del marketing político, que se
enfoca en un nicho electoral de redes sociales, el tiktok , la imagen, video,
divertido, que demuestra que hay un pueblo que dejo de ser ignorante, para
convertirse esclavo de sus propias concupiscencias, de sus actos sin
discernimiento, de actuar por el momento del ofrecimiento, de la mentira.
La Democracia que el pueblo elige por el encanto de un físico
de cara bonita, el baile de la tecnocumbia, hasta llegar a los pasacalles y
todos los demás ritmos que influyan en obtener un voto. Pero al final de la
carrera electoral, habrá la sorpresa, de un nuevo ganador que tiene que
gobernar por cuatro años.
Nos queda definir, discernir, votar con sabiduría, que
necesitamos un cambio de dirección en: Valores con familia, educación con
producción y desarrollo con identidad.
Tú decides el cambio.
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