LA METAMORFOSIS DEL HOMBRE EN: FE,
DISCERNIMIENTO Y ARMONÍA.
El hombre desde que nace, empieza un camino de sobrevivencia,
basado en: Fe, resiliencia, discernimiento, armonía, inteligencia. Se lo
aprenderá en la escuela de la Familia, dependiendo directamente de los padres,
ser amamantado de la Madre y fortaleza del Padre, de llevar el pan con el sudor
de la frente.
Un aprendizaje visual, no de palabras que se lleva el viento,
hechos, vivencias, que guardara en su memoria, reforzando con el conocimiento:
escuela, colegio y universidad. La formación para formar parte del desarrollo
de un país como nueva familia, profesional, creando un valor agregado sea en el
campo político, empresarial, religioso, que serán los componentes de una
sociedad con valores, ética y cristianos.
Hasta ahí parece todo fácil, pero empiezan los problemas
cuando el Hombre entra en la metamorfosis racional, de formar una identidad
desde los primeros pasos de niño hasta llegar a la adolescencia, donde toma un
nuevo giro para entrar a la adultez, de mayor de edad, la capacidad de
discernir una decisión a tomar, enfrentar las consecuencias sean positivas o
negativas, pero más, son aprendizajes de la escuela de la vida.
Una tarea difícil de ser padres, pero no imposible, de
fomentar que la vida es de desafíos, que tiene oportunidades, que serán
reconocidas con discernimiento para poder determinar, poderlas coger. Abrir
nuevos caminos, que permitirán las habilidades obtenidas desde casa y
fortalecidas con el conocimiento, sean las herramientas esenciales para
formarse como Emprendedor, Profesional, en las diversas ramas que pide el
mercado con valor agregado.
Para esto necesitamos fortalecer las raíces de una Identidad segura,
firme, para enfrentar las tormentas de agua, arena, viento. Que pueden destruir
el cuerpo, pero no los sueños, la resiliencia, porque hay una esperanza, que al
final del túnel de la vida hay una luz.
Es importante aprender de la vida, desintoxicarse, de la
soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia. Los enemigos reales del Hombre
que no dejan despegar, extender las alas, florecer, para dar un fruto. Motivo
por el cual las caídas, los tropiezos, derrotas, son importantes, que DIOS lo
permite, para experimentar una verdadera metamorfosis de: Hombre, Padre, amigo,
trabajador, emprendedor, etc. Necesarios para cimentar en la siguiente
oportunidad que da la vida sobre la ROCA, solidad, enfrentar cualquier
tormenta.
Solo así se entenderá la importancia y necesidad que es de
PODAR un árbol para que dé fruto, se encuentre sano. Es doloroso, pero es
necesario pasar por este camino, de poder entrar en la voluntad de DIOS, ya lo
explica la palabra “TODO SARMIENTO QUE
EN MÍ NO DA FRUTO, LO CORTA, Y TODO EL QUE DA FRUTO LO LIMPIA, PARA QUE DE MÁS
FRUTO” (Juan 15: 2).
La vida es saber vivir, en la simplicidad, que es saber
enfrentar las tormentas de: enfermedad, estar sin trabajo, la muerte, etc. Un
lenguaje de DIOS para discernir “PARA QUE”, una palabra clave para pasar a la otra
orilla, ir mar adentro, al encuentro real con DIOS PADRE, encontrar la
felicidad, vivir, la metamorfosis de un Hombre viejo apoyado en sus
razonamientos, vivir el nuevo hombre en sabiduría, de la muerte a la vida. Una resurrección
en CRISTO.
Vivir este momento, se necesita un SÍ, aceptar que no he
podido en mis fuerzas encontrar la felicidad. Un SÏ que es aceptar una podada,
para ver la luz, el nuevo camino, el camino al norte, el camino de hoy, para
estar mañana en el mismo camino.
Es tiempo de vivir la realidad, no de fantasías, no espejismos.
Pero sí de paz, felicidad, de discernimiento en todas las decisiones a tomar.
Cual sea la decisión siempre prevalezca la sabiduría, la metamorfosis de decir
SÍ.
Al final de cada día. Tú decides en tú vida.
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