domingo, 16 de febrero de 2025

 

LA METAMORFOSIS DEL HOMBRE EN: FE, DISCERNIMIENTO Y ARMONÍA.

 

El hombre desde que nace, empieza un camino de sobrevivencia, basado en: Fe, resiliencia, discernimiento, armonía, inteligencia. Se lo aprenderá en la escuela de la Familia, dependiendo directamente de los padres, ser amamantado de la Madre y fortaleza del Padre, de llevar el pan con el sudor de la frente.

 

Un aprendizaje visual, no de palabras que se lleva el viento, hechos, vivencias, que guardara en su memoria, reforzando con el conocimiento: escuela, colegio y universidad. La formación para formar parte del desarrollo de un país como nueva familia, profesional, creando un valor agregado sea en el campo político, empresarial, religioso, que serán los componentes de una sociedad con valores, ética y cristianos.

 

Hasta ahí parece todo fácil, pero empiezan los problemas cuando el Hombre entra en la metamorfosis racional, de formar una identidad desde los primeros pasos de niño hasta llegar a la adolescencia, donde toma un nuevo giro para entrar a la adultez, de mayor de edad, la capacidad de discernir una decisión a tomar, enfrentar las consecuencias sean positivas o negativas, pero más, son aprendizajes de la escuela de la vida.

 

Una tarea difícil de ser padres, pero no imposible, de fomentar que la vida es de desafíos, que tiene oportunidades, que serán reconocidas con discernimiento para poder determinar, poderlas coger. Abrir nuevos caminos, que permitirán las habilidades obtenidas desde casa y fortalecidas con el conocimiento, sean las herramientas esenciales para formarse como Emprendedor, Profesional, en las diversas ramas que pide el mercado con valor agregado.

 

Para esto necesitamos fortalecer las raíces de una Identidad segura, firme, para enfrentar las tormentas de agua, arena, viento. Que pueden destruir el cuerpo, pero no los sueños, la resiliencia, porque hay una esperanza, que al final del túnel de la vida hay una luz.

 

Es importante aprender de la vida, desintoxicarse, de la soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia. Los enemigos reales del Hombre que no dejan despegar, extender las alas, florecer, para dar un fruto. Motivo por el cual las caídas, los tropiezos, derrotas, son importantes, que DIOS lo permite, para experimentar una verdadera metamorfosis de: Hombre, Padre, amigo, trabajador, emprendedor, etc. Necesarios para cimentar en la siguiente oportunidad que da la vida sobre la ROCA, solidad, enfrentar cualquier tormenta.

 

Solo así se entenderá la importancia y necesidad que es de PODAR un árbol para que dé fruto, se encuentre sano. Es doloroso, pero es necesario pasar por este camino, de poder entrar en la voluntad de DIOS, ya lo explica la palabra “TODO SARMIENTO QUE EN MÍ NO DA FRUTO, LO CORTA, Y TODO EL QUE DA FRUTO LO LIMPIA, PARA QUE DE MÁS FRUTO” (Juan 15: 2).

 

La vida es saber vivir, en la simplicidad, que es saber enfrentar las tormentas de: enfermedad, estar sin trabajo, la muerte, etc. Un lenguaje de DIOS para discernir “PARA QUE”, una palabra clave para pasar a la otra orilla, ir mar adentro, al encuentro real con DIOS PADRE, encontrar la felicidad, vivir, la metamorfosis de un Hombre viejo apoyado en sus razonamientos, vivir el nuevo hombre en sabiduría, de la muerte a la vida. Una resurrección en CRISTO.

 

Vivir este momento, se necesita un SÍ, aceptar que no he podido en mis fuerzas encontrar la felicidad. Un SÏ que es aceptar una podada, para ver la luz, el nuevo camino, el camino al norte, el camino de hoy, para estar mañana en el mismo camino.

 

Es tiempo de vivir la realidad, no de fantasías, no espejismos. Pero sí de paz, felicidad, de discernimiento en todas las decisiones a tomar. Cual sea la decisión siempre prevalezca la sabiduría, la metamorfosis de decir SÍ.

 

Al final de cada día. Tú decides en tú vida.

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