EL CAMBIO EMPIEZA POR MÍ, EL NACIMIENTO DE UN EMPRENDIMIENTO
Por lo general siempre estamos buscando el cambio, que las
cosas no son así, deben ser de tal manera, de acuerdo al pensamiento mío, al
conocimiento adquirido. Pero nunca nos preguntamos si el cambio deberá empezar
desde casa, desde la perspectiva de uno mismo, como persona, ser humano,
criatura de DIOS, donde las cosas y problemas del caminar de la vida serían
llevaderas, de una forma tranquila y paz, que permite al hombre ser feliz, en
la circunstancia que se encuentre.
Que fácil decir, ¿tú eres el culpable?, palabra suelta,
palabra ida, sin importar el contexto, del poder que tiene de hacer daño, por
la frialdad de creer tener la razón. No se puede llamar ignorancia, es más que
un pensamiento, una filosofía de carácter dañino, de imponer una verdad que no
es verdad, pero sí un escepticismo de falta de identidad, que lleva a caminar
por senderos pedregosos sin objetivos, ni metas, simplemente por el capricho de
“SER YO”
Necesitamos dar el giro, no por una voluntad del azar de la
vida, peor por el conocimiento adquirido si no hay el servicio de dar, enseñar
que el tiempo se va, hayas o no invertido. La vida es tiempo, es vivir, que se termina
el último día de exhalar, se presentara la verdadera verdad, que Dios es la
verdad, la luz para hacer camino.
La importancia de cambiar primero YO, es la regla primordial
para emprender, crear, enseñar, servir. Reglas no de imposición, pero sí de
vida, que permite la retroalimentación del conocimiento de la experiencia y de
las aulas universitarias, para poder tener una visión, pero sin quedarse en el
propio terreno. Se necesita también tener el sueño de corto y mediano plazo
hasta que el emprendimiento, tenga las raíces suficientes para que pueda
florecer, pueda dar el fruto del esfuerzo y constancia.
Determinar si el emprendimiento, es el cordón umbilical de
conexión de la identidad para crear oportunidades, bajo la primicia de luchar, guerrear,
contra las barreras que la sociedad impone en el camino, frente a un mercado
exigente, con malicia, competencia desleal, pero que solo la sabiduría de DIOS,
permitirá enfrentar los oleajes de estar mar a dentro, en la madurez del
emprendimiento.
El cambio es de uno, el cambio se da por el trabajo y
servicio, las ruedas de descendimiento, para aprender a escuchar, ver, tomar
una decisión de solucionar las necesidades existentes. Qué por falta de
discernimiento no han podido ser cubiertas, porque siempre puede más la
inteligencia de complejos de inferioridad y superioridad, de no vivir el
verdadero servicio, el encuentro real de saber ¿Quién soy yo?
El saber ¿Quién soy yo? permite saber que, “SI SE PUEDE”,
tener retos, de llegar a la meta. El cambio es crear un liderazgo, que enseña
que todo es posible, mientras se tenga las ganas de hacer por un sueño, de ser
una persona creyente en DIOS, que la vida es de oportunidades todos los días,
que, solo dando el primer paso, se puede determinar que dirección de camino a
tomar, enfrentando todos los obstáculos.
El verdadero cambio empieza, limpiando el polvo de arena, que
no permite ver que hay en la otra orilla, la oportunidad esperada, pero se
necesita salir de la ignorancia, de la estupidez de envidiar, de la ira de no
SER. Lo importante es cambiar la hoja del libro de la vida, para apoyarse ya no
en las fuerzas de uno, más bien de la fuerza del espíritu de DIOS, que las
tormentas son buenas para saber que no está solo, probar que FE hay, donde la
soberbia de saberlo todo muere
Es hora del cambio, como persona, de empezar amar, para que
el emprendimiento pueda nacer, florecer. Es hora de buscar, investigar, empezar
de nuevo, con la experiencia adquirida. Es la hora del cambio, de un corazón
contrito, de bajar los brazos para volver a ascender, pero ya en Espíritu, en
la gracia de poder entrar al servicio del otro.
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