domingo, 30 de diciembre de 2018

LA ESPERANZA


La noticia de fin de año es el incremento de la gasolina, el paquetazo navideño que lo definen los movimientos sociales, como oposición al gobierno.  Hoy son el eco del pueblo, mañana llegan al poder, el eco pierde el sonido en la llanuras del egoísmo, del razonamiento de la verdad efímera, carcomiendo la esperanza del pueblo, del Dios creado por el propio hombre.
Se presenta el abanico de las letanías del político eventual, coyuntural y del caciquismo político, en la búsqueda de la absolución del pueblo, para volver a la palestra del proceso electoral, como los enviados del limbo sustancial de su propio pensamiento.
El ring político de acusar, crucificando la palabra lealtad, de la ignorancia absoluta del pueblo que se encuentra como espectador, de la ráfaga de adjetivos que salpican a los inocentes, al hombre desempleado en busca de un empleo, en busca del pan para su familia.
 Como cambiar el pensamiento del político? que experimente de su propia medicina. Que siga las huellas del hombre desempleado, con la pancarta que diga: Busco trabajo,  esperando escuchar.  Estas contratado.
Todos los días el hombre sencillo espera en dios, porque ha sido traicionado por el hombre,  su prójimo de una u otra manera; entonces es necesario buscar el mejor refugio, el mejor consuelo, el mejor de los abrazos, el amor pleno que inunda la vida del hombre, a pesar de las adversidades puede levantarse y entrar en la alegría.      
Una verdad,  que el hombre no es Dios, que no puede cambiar la creación perfecta, que se vive con el aguijón, para recordarnos que somos  un solo prójimo, con diferentes oportunidades,  más pronto o más tardías. Aprender a compartir, aprender a mar.  Poner la esperanza no en le Político, pero si en Dios, que se hace niño por amor.


Lo justo o injusto


La controversia del hombre que es “Lo justo e injusto”. Las razonabilidad  de la actuación de la justicia, verdad o razón. Conlleva a la ruptura  del dialogo entre la abogacía de defender lo justo frente a la injusticia, de la justicia que gobierna  a un pueblo en democracia.
Bajo la percepción de tener la verdad ante un acontecimiento político, económico, social, que afecta al entorno familiar, que es lo justo, para gritar: Soy Inocente, necesito trabajar, no al  incremento de la gasolina, sí y no al incremento salarial, etc.  Palabras que chocan en la  cortina de la ley con el respaldo de la constitución, para el análisis respectivo de dar un veredicto. Es justo o injusto.
El nuevo año se presentaran  movilizaciones en rechazo a un paquetazo económico. Pregunto. Es justo o injusto? La constitución permite el derecho a la huelga, pero prohíbe la paralización de los servicios públicos. El desdén de los conceptos y derechos   ante lo justo e injusto.
El hombre se queda en el estanque del razonamiento y lenguaje, para construir la torre de Babel, confundiendo más lo justo con  verdad, ante la libertad de expresar  un derecho, de tener una identidad.  Esta lucha de contarios pero de un mismo origen, un prójimo, que está,  en constante búsqueda de paz y felicidad.
Ambivalencias de fetichismos políticos, sociales sindicalistas y  cooperativismo, que terminan peleando por el mismo objetivo, cauce de un bien, dividido por la razón y lo efímero del razonamiento,  de lo que es el poder, para ejercer la justicia.  Creando el agujero de la discordia con adjetivos de discriminar dentro del propio agujero,  pero con inteligencia de la verdad relativa para hacer conocer el poder.
Ante la realidad que vivimos diariamente como el desempleo, movilizaciones, proceso electorales, etc. El  hombre a través de su conciencia determinará que es. Lo justo e injusto?



El amor al prójimo.


El hombre se enfrenta diariamente a siete fuerzas del mal que son: Lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia. Que separa la esencia de la creación del hombre de paz y amor, a la des comunión para ser esclavos de la  concupiscencia de su propia verdad.
Hay una voz que clama, la conciencia de cambiar, que el consumo del marketing no se  eleve a los escalones de la avaricia por la simple soberbia de querer Ser, comercializando la lujuria de excitar a los sentidos, por la pereza de dar cavidad a su propia debilidad, dejar ir a la esencia de la vida. El amor al prójimo.
El no experimentar el amor al prójimo por el apetito al poder intrínseco, de la ira de sí  mismo, culpando al propio Dios, de su propia envidia de no saber Amar.  La gran verdad del hombre, que busca tapar esta realidad con la caridad  de las migajas,  que arrincona en el espacio que siempre esperar llenar.  Luchar contra la corrupción, destapando la olla de la fanesca, con la sonrisa de la navidad.
La hipocresía de amar al prójimo, la realización de las novenas, el golpeo de pecho e invocando la palabra DIOS. El estreñimiento de la razón para dar el abrazo de la paz y el beso sin la vibración del verdadero amor.
Incongruencias que el hombre vive, acompañado de la ira, desamor, también del amor entre comillas, sin la profundidad de conocer la misericordia del Padre. 
En esta navidad podamos pedir el Espíritu de Dios para ser niños, la inocencia del niño que siempre está buscando al padre, pidiendo el perdón para vivir bajo el cobijo de su propio amor. Extender las manos para llenar el vació. Aprender amar, aprender a perdonar, vivir la felicidad del prójimo.




Una obra de teatro

En estos últimos meses se han presentado noticias en primera plana sobre: Corrupción, violencia intrafamiliar, etc. El caminar sobre el propio estiércol  de un populismo y demagogia para un proceso electoral.
Palabras fuertes que rechinan a los oídos, pero es la realidad, que se  quiere tapar con obras de teatro, actuando con actores reales de la política, que reciben el mandato del pueblo para administrar y gobernar en un bien colectivo. Pero el libreto teatral  se extiende a fingir, una realidad,  el cobro de un diezmo, el impuesto informal
Es la vivencia del pueblo, de experimentar a la clase política como las escenas de una obra de  teatro, de un escalafón de educación sin conceptos.  Donde muere el arte y la cultura, el desdén de la democracia frente al desarrollo del pueblo.
La educación se cercena con la tecnología de consumo, de alimentar el  ego, a no ser críticos, pero sí de autoritarismo, difamar la verdad de la verdad para nuevas obras de teatro, con libretos de ser salvadores, como el mismo Dios.
Ambivalencias políticas, ambivalencias democráticas que se unen con fetichismos, donde el pueblo en su ignorancia de una educación pragmática, entrega el poder a un movimiento político. Se fomenta el discurso  del poder. “llegaremos hasta las últimas consecuencias, la corrupción es nuestro enemigo”. La nueva obra teatral en los escenarios de  los altillos de la democracia.
Es nuestra realidad, podamos despertar del revanchismo político. Podamos aportar Tú y Yo, aprendiendo amar. Dar cabida a la sabiduría para decisiones correctas, sin el menosprecio social.
Mirar el norte, basado en el conocimiento de la unidad, que la clase política deje de hacer obras de teatro, apunte al crecimiento y desarrollo

Cristo Rey del Universo.


Hoy domingo veinte y cinco de noviembre celebramos a fiesta de Cristo Rey del Universo.  El creador de todo, quien lleva el camino del hombre, reconociendo y siendo testigos de  Jesucristo Rey de Reyes, el principio y el fin, alfa y omega.
 ¨El que da sentido nuevo a la vida¨  asegura el papa.
El hombre por  su naturaleza siempre está buscando Dioses para frenar el miedo que tiene ante los acontecimientos que se presentan durante el diario vivir;  estos dioses son dioses que no dan luz ni sabiduría para poder tomar decisiones, más bien viven en la penumbra del ocaso, sin experimentar la esperanza de un nuevo día.
Un Dios que siempre lleva al fracaso del hombre es creerse inteligente sin sabiduría, donde se pierde la humildad, y donde prevalece  el  poder, el egoísmo.  Una ambivalencia de querer amar y no amar, de ser fuerte pero a la vez tan débil, de construir una torre de Babel.
El pensamiento se hace indestructible del razonamiento abstracto por vencer el miedo a fracasar, de proyectarse al futuro y buscar un culpable, miedos que te  separan de la luz, de  la felicidad, de  la esencia de ser hijo de Dios.
Pero el encontrarse con Dios es personal, te espera con los brazos abiertos, como el padre al hijo. El hijo prodigo que experimenta en el mundo, los placeres Babilónicos (soberbia,  humana), y luego reconoce  que hay un padre que lo ama y que le está esperando en casa.
Jesús  rey de reyes,  que nos ofrece gratuitamente su reino de amor, sin ninguna condición,   solo dejarnos amar, para que con esta fuerza indestructible de su amor, experimentemos   la verdadera felicidad.

El derecho a la vida


Cuando el hombre nace, da el primer grito de la realidad a vivir, de hacer un camino de aprendizaje. Cortar el cordón umbilical, el contacto íntimo de madre e hijo.  El derecho de nacer, el derecho a vivir, el derecho ser luz para las nuevas generaciones.
 Dar vida a una nueva vida, un don de Dios para el Cristiano, para El  no creyente la propia vida, que le fue dado a la mujer. El útero de la vida que ha sido atacado, una vulneración, de la sabiduría existencial del hombre por el mercantilismo de un fetichismo monetario, de esclavizar al hombre y mujer,  en la mía culpa. Dar origen al mercado de los anticonceptivos, del juego de la libertad de pasiones.
Se involucra la política, la metamorfosis de lo moral, lo ético, con el juego de un derecho: “Yo decido”. Esta propia ignorancia de Dios, esclavos de la razón, se valen de falsos sacerdotes  o testimonios que quieren martillar una mentira para hacer una verdad.
Hay una verdad y única. “La vida nos viene de Dios”, por tal motivo el hombre no puede cortar el derecho de nacer, porque esa vida que se forma dentro del útero de la madre tiene una misión. Si recurrimos al libro de la vida, encontramos aquel personaje que libro a su pueblo,  de la esclavitud del Faraón  en Egipto,  fue salvado de las aguas, llamado MOISES.
Una misión que tenemos todos, en el ámbito que estemos. Profesional, empleado público, privado, Empresario, religioso, etc.  Defender la vida atreves de la familia, la convivencia diaria  de aprender amar al prójimo.
Sí Yo me amo, puedo amar prójimo, si puedo amar puedo perdonar, si puedo perdonar puedo defender la vida. Sí defiendo la vida puedo amar a Dios.

En busca de la libertad.


El hombre por su naturaleza misma de vivir, siempre está buscando su libertad. Una libertad de pensamiento, libertad de su opresor, libertad de su propia identidad.
Nacen los grandes imperios, los expansionistas del poder, para esclavizar físicamente, en pensamiento, ideología, religión, raza, etc.  El hombre se organiza para independizarse del yugo  opresor, la guerra interna para expresar la ira de no poder gritar libertad. Mientras tanto vive realizando las tareas cotidianas.
 Se conjuga el verbo “ser” de poder y orgullo, para someter a la razón, en la ignorancia de la humillación, de vivir sin alma y espíritu.  El error más grade del hombre es considerar a su semejante en una cosa, en lo inservible para el tacho de la basura.
Si nos trasladamos al presente, nos encontramos con la   realidad del pasado, el poder no ha cambiado, hay nuevos actores, lo demás,  el mismo pensamiento de someter al hombre en los intereses del ego. Yo soy.
El hombre se considera Dios, indestructible para manejar el juego del poder,  ante los placeres de la vida, pero con un miedo a la muerte, que termina siendo esclavo de su propias conquistas, esclavo de la arrogancia, para morir  sin  conocer la verdadera libertad.
Si nos preguntamos. ¿Soy libre? ¿Puedo amar?. Respuestas que solamente Tú las puedes dar. Respuestas que calan en la profundidad de tú propia identidad, para descubrir si soy esclavo, que libertad estoy buscando o vivo por vivir.
Te imaginas que aquel que no puede ver la luz de un amanecer, de saborear la esencia de la familia, extiende la mano para pedir un balcón político, el voto de la democracia, para esclavizar al hombre en su propia razón.
Pero exigimos libertad, sin reconocer que somos esclavos de nuestras propias actitudes y acciones, sumidos en el  egoísmo.