Como nace un emprendimiento
El emprendimiento nace por
la carencia de capital, circulante para cubrir las necesidades básicas de la
familia. Implica que la misma carencia hace a la persona sea creativa, empiece
a buscar oportunidades para crear un producto, cuyo valor agregado es satisfacer
la necesidad del mercado, de las familias.
El emprendimiento nace
cuando tienes la necesidad y creas la oportunidad, para fortalecer las potencialidades,
que serán las fortalezas y poder enfrentar al mercado. Esto permite que el
emprendedor empiece a trabajar en su mente: ¿Qué hacer?, ¿Cómo lo hago?, para
poder realizar las alianzas estratégicas.
La resiliencia que se
lleva dentro, que corre por las venas, son la esencia del Emprendedor, para
vencer los miedos, que permiten fortalecer la identidad de emprendedor, para
enfrentar a la palabra No.
El tener el No, nos permite planificar,
realizar el plan de negocios, para conocer la segmentación del mercado, identificando
a que nicho de mercado se va a cubrir y el plan estratégico, para conocer ya la
radiografía del emprendimiento, para poder tomar una decisión, que siempre traerá
las respectivas consecuencias.
El emprendimiento nace,
como ya se indicó, de vencer los miedos para romper paradigmas, de votarse al vacío,
de mirar la perspectiva de construir la empresa familiar, reactivar la economía,
generar fuentes de trabajo. Hasta ahí muy bonito, pero toca analizar las debilidades
del emprendimiento.
Una de las debilidades más
peligrosa es no ser constantes en el sueño de emprender, de no vencer los obstáculos
que Dios pone en el camino, para ver y sentir el coraje que si se puede. Una
frase que movió a todo un país. Ese mismo coraje debe mover al cuerpo, de
levantarse de mil caídas, de mil tropiezos, para empezar a subir un peldaño.
Para ser constante
significa que puedo dominar las emociones y no tomar una decisión en esa circunstancia,
caso contrario el emprendimiento se cierra definitivamente, quedando como un
fracasado. Este mismo fracaso por lo general lo entierra al emprendedor, y
empieza a trabajar la resiliencia que se la obtuvo dentro del seno de la
familia, para levantarse y volver a empezar de nuevo.
El volver empezar de
nuevo, significa que has aprendido de la primera caída, que volviste aprender
de la segunda caída, que volviste aprender de la tercera caída, Se lo llama
constancia, coraje, resiliencia de la vida. En definitiva, es obtener el
doctorado de la Universidad de la vida, con la especialización de saber
compartir, de servir al otro.
El emprendimiento nace
cuando verdaderamente te has conocido, sabes ¿Quién soy yo?, que no puede
existir las mentiras piadosas de decir ya soy un emprendedor. Porque durante el
camino te vuelves a caer y no te levantas. Te has mentido a ti mismo. Puedes
decir ya me he levantado diez veces, porque no puedo ya llegar a la meta.
Porque todavía no ha muerto el hombre viejo, sigues emprendiendo con esa
malicia de la envidia, de una soberbia, que no te dejan ver el horizonte, el
norte, la meta. Porque le tienes miedo a la muerte y no eres libre, el
emprendimiento no florece.
El emprendimiento nace
verdaderamente cuando ya en el corazón no existe la envidia, no existe las
pasiones de querer SER, más bien existe el servicio de DAR, de conocer ya el
mercado con sabiduría, ya no solamente con inteligencia, con el conocimiento científico.
Pero sí realizando la primera alianza estratégica que Dios es el centro de
todo, la luz de dar vida a la vida, de saber escuchar el lenguaje de Dios y
mirar la creación de Dios.
Emprender parece fácil,
cuando solo miras, no ves. Cuando oyes, pero no escuchas la voz de Dios. Verdaderamente
nace el emprendimiento cuando se vuelve a nacer en Espíritu.
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