Primeramente hay que tener presente que las sociedades se formaron por emigrantes. América fue poblada por emigrantes, colonizada por las coronas de España e Inglaterra. Jugaron sus propios intereses económicos, políticos y sociales. Hay una segunda remesa de la gente negra como esclavos para que realicen los trabajos más riesgosos, fuertes como la agricultura y la servidumbre.
Invadieron un territorio para adueñarse de la cultura ya establecida y cambiarla al confort europeo. La consecuencia de esto, trajo consigo que el hombre perdiera su identidad y se convierta en esclavo de pensamiento y expresión, para someterse a la fuerza de la inteligencia del amo y Señor. La cultura llegada de otro continente no valoro la esencia de las raíces autóctonas que eran superiores al emigrante conquistador.
Hoy la historia se repite que el que visita al viejo continente a realizar las mismas tareas y faenas agrícolas son los emigrantes de América del sur, con una diferencia que lo han dejado todo como es la familia. El dejar la familia han perdido su identidad y les toca enfrentar la discriminación más brutal de un ser humano.
A estas altura decir de crear una quinta región es querer tapar el sol con un dedo. Las intensiones son buenas pero lamentablemente las nuevas leyes que se crean, se crean sobre la ley y todo sigue igual. El problema está en que el hombre no ha recuperado su verdadera identidad y en su corazón sigue latente la sed de venganza, de resentimiento, de ira contra las elites que son dueños de los medios de producción.
El emigrar significa abrir nuevos horizontes, nuevas esencias de conocimiento, nuevas experiencia de abrir brecha al camino del diario vivir, nuevas expresiones de libertades y oportunidades de crecimiento pero construyendo familia.
Se construye familia no con leyes sino con fe; se construye familia no abandonando la misma sino con fortaleza, se construye familia no envidiando sino con perseverancia; se construye familia no con la fuerza sino asumiendo el rol que el futuro se construye viviendo el hoy; se construye familia no con ilusiones sino con la prudencia y sembrar en tierra fértil los talentos del hombre.
Hasta ahora no habido un gobierno que se preocupe de crear familia y que nuestras familias dejen todo por un miserable dólar a costa de una humillación y maltrato. Ha habido propuestas de leyes, pero leyes que se han preocupado de lo material pero nunca de valorar el valor agregado que han dejado como su juventud.
Si queremos salvar al hombre de este problema de la migración interna y externa, es necesario volver a las raíces de nuestros pueblos, de rescatar nuestra identidad de hombre, de Ecuatoriano, y de sembrar una educación no de ciencia y tecnología, sino de valores en el seno de la familia.
Mientras el Estado gasta presupuestos enseñando como planificar la familia, como utilizar un preservativo, dando cabida al libertinaje del placer sin amor y entradas de ingresos a las industrias farmacéuticas: Olvidándose de enseñar el amor apoyado en Dios. Este ateismo de intelectualismo cierra las barreras de poder mirar que la solución está en sembrar amor a uno mismo para construir familia.
Saludos cordiales.
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