¿Por qué, perder un
amigo por una elección popular?
Pude escuchar, ver, la discusión de amigos, colegas, que
discutían por una razón, una respuesta, que no cambiaría, más dividiría la
amistad por defender la estructura de los movimientos o partidos políticos sin
identidad, sin la razón de vivir
Por defender teorías, modelos económicos, que se aplicarían
el momento que lleguen el poder. Para lo cual deben ganar una elección,
enamorando un voto de la juventud y una población indecisa, que tienen que definir
en su momento. Hoy se enfrenan el partido “A” y parido “B”.
Generar una división de amistad, de vivencias, por el apoyo
al partido político “A” de trabajar silenciosamente en la oscuridad, la vida
nocturna, de las pasiones, donde el hombre pierde la memoria por un juego de
palabras, de una juventud sin sueños, de construir sobre la arena, cimientos
que no soportan los huracanes y torbellinos de la razón, de las propias
ambiciones, de un paraíso inexistente, por una inteligencia sin amor, la democracia
del pueblo sin Dios se desvanece.
El otro partido político denominado “B”, que representa el
poder que protege o destruye, enfocados en un socialismo, el bienestar social,
donde los sueños se construyen sobre la tierra y arena, que se fragua, la alianza
que dura mientras existe la euforia del poder, la euforia de cambios tenues,
que las raíces no son profundas, que un fuerte huracán de traiciones,
avaricias, la ira propia de la razón, los cimientos de la democracia, se viene
abajo. El Dios inteligencia se esfuma por no saber amar.
Las familias, los amigos, se botan los dardos de tener la
razón, que el partido Político “A” tiene la expectativa de contar con un patrón
de conocimiento privado de generar empleo, reactivar la economía, generar
inversión. Es como cocinar le mejor plato buffet, sin sabor, sin sal, no
apetecible al paladar. El paladar del pueblo que necesita seguir teniendo una
esperanza, la sabiduría de Dios.
También los dardos llegan para el partido Político “B”, su
patrón lo es, ya lo hicimos, lo volveremos hacer, la experiencia del pasado
proyectada al futuro. De nuevo la esperanza de un joven, de una familia puede
ser vulnerada por no tener la sazón, el sabor que es la sal.
En definitiva, que hiere más, la daga o el puñal. Conceptos técnicos,
definiciones, razonamientos fugases, que tienen sus propias conclusiones en
relación directa de lo que se siembra para cosechar.
Es el peligro ¿qué siembro?, para que salgan los dardos de
miseria o de sabiduría, depende de la estructura de la familia, de poder vivir
la esencia de la palabra de Dios o dejo vivir la palabra de intelectualismo, de
razonamiento. Los extremos que confunde a la juventud, porque mira a la
experiencia ir durmiéndose en el ocaso de la vida por dejar morir el perdón, la
idolatría a otros dioses, desplazándose a la sabiduría para dejar entrar las
corrientes de las teorías de avanzar, avanzar ahora que tengo juventud, de
aprovechar al tiempo.
De aquí nace todos los egoísmos de botarse los dardos, cual
partido o movimiento político es el mejor y tiene que ganar por sus propuestas.
Pero en esas propuestas no existe construir familia, existe la cosecha sin
haber sembrado.
Queda el sabor amargo en el paladar, una tendencia política
divida a dos amigos, a una familia, por seguir pensamientos de hombre,
imaginando que la muerte está lejana, que, si está cerca, no me toca a mí, le
toca al vecino, al otro.
Ignoramos que el verdadero éxito, se refleja en el perdón, en
las setenta veces perdonar. La felicidad de dar, el servicio al prójimo no como
una obligación, si como una deuda de amor.
Los dos partidos “A” y “B”, uno será el ganador. Vale la pena
perder un amigo, destruir una familia, por defender fetichismos políticos,
razonamientos populistas, el fantasma de la soledad que llega en su momento
inoportuno.
Qué defiendes: Dios, amistad y familia, significa estar vivo.
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