lunes, 18 de septiembre de 2023

 

¿Por qué, perder un amigo por una elección popular?

 

Pude escuchar, ver, la discusión de amigos, colegas, que discutían por una razón, una respuesta, que no cambiaría, más dividiría la amistad por defender la estructura de los movimientos o partidos políticos sin identidad, sin la razón de vivir

 

Por defender teorías, modelos económicos, que se aplicarían el momento que lleguen el poder. Para lo cual deben ganar una elección, enamorando un voto de la juventud y una población indecisa, que tienen que definir en su momento. Hoy se enfrenan el partido “A” y parido “B”.

  

Generar una división de amistad, de vivencias, por el apoyo al partido político “A” de trabajar silenciosamente en la oscuridad, la vida nocturna, de las pasiones, donde el hombre pierde la memoria por un juego de palabras, de una juventud sin sueños, de construir sobre la arena, cimientos que no soportan los huracanes y torbellinos de la razón, de las propias ambiciones, de un paraíso inexistente, por una inteligencia sin amor, la democracia del pueblo sin Dios se desvanece.

 

El otro partido político denominado “B”, que representa el poder que protege o destruye, enfocados en un socialismo, el bienestar social, donde los sueños se construyen sobre la tierra y arena, que se fragua, la alianza que dura mientras existe la euforia del poder, la euforia de cambios tenues, que las raíces no son profundas, que un fuerte huracán de traiciones, avaricias, la ira propia de la razón, los cimientos de la democracia, se viene abajo. El Dios inteligencia se esfuma por no saber amar.

 

Las familias, los amigos, se botan los dardos de tener la razón, que el partido Político “A” tiene la expectativa de contar con un patrón de conocimiento privado de generar empleo, reactivar la economía, generar inversión. Es como cocinar le mejor plato buffet, sin sabor, sin sal, no apetecible al paladar. El paladar del pueblo que necesita seguir teniendo una esperanza, la sabiduría de Dios.

 

También los dardos llegan para el partido Político “B”, su patrón lo es, ya lo hicimos, lo volveremos hacer, la experiencia del pasado proyectada al futuro. De nuevo la esperanza de un joven, de una familia puede ser vulnerada por no tener la sazón, el sabor que es la sal.

 

En definitiva, que hiere más, la daga o el puñal. Conceptos técnicos, definiciones, razonamientos fugases, que tienen sus propias conclusiones en relación directa de lo que se siembra para cosechar.

 

Es el peligro ¿qué siembro?, para que salgan los dardos de miseria o de sabiduría, depende de la estructura de la familia, de poder vivir la esencia de la palabra de Dios o dejo vivir la palabra de intelectualismo, de razonamiento. Los extremos que confunde a la juventud, porque mira a la experiencia ir durmiéndose en el ocaso de la vida por dejar morir el perdón, la idolatría a otros dioses, desplazándose a la sabiduría para dejar entrar las corrientes de las teorías de avanzar, avanzar ahora que tengo juventud, de aprovechar al tiempo.

 

De aquí nace todos los egoísmos de botarse los dardos, cual partido o movimiento político es el mejor y tiene que ganar por sus propuestas. Pero en esas propuestas no existe construir familia, existe la cosecha sin haber sembrado.

 

Queda el sabor amargo en el paladar, una tendencia política divida a dos amigos, a una familia, por seguir pensamientos de hombre, imaginando que la muerte está lejana, que, si está cerca, no me toca a mí, le toca al vecino, al otro.

 

Ignoramos que el verdadero éxito, se refleja en el perdón, en las setenta veces perdonar. La felicidad de dar, el servicio al prójimo no como una obligación, si como una deuda de amor.

 

Los dos partidos “A” y “B”, uno será el ganador. Vale la pena perder un amigo, destruir una familia, por defender fetichismos políticos, razonamientos populistas, el fantasma de la soledad que llega en su momento inoportuno.

 

Qué defiendes: Dios, amistad y familia, significa estar vivo.  

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