lunes, 4 de septiembre de 2023

 

El hombre quiere ser feliz con metáforas

 

El hombre quiere ser feliz, busca los caminos, los busca, pero no puede llegar, porque el camino son nuestros propios pasos. Están ahí, que no se pueden ver, porque se los mira con la razón, de realizar caminos razonados, caminos de competencia, caminos de triunfo, con un intelectualismo de soledad y egoísmo.

 

El buscar la felicidad con la razón, te hace caminar sin dejar huella, porque se convierte en una preocupación injustificada, de imaginar y confirmar que una idea es real sin la ejecución de una decisión. Se crea la distancia entre la razón y el amor. Una brecha de no saber amar, de no vivir la sustancia del prójimo, quedarse en la vereda de una avenida, con una mirada de soledad y tristeza, con el engaño que falta poco por llegar a la felicidad.

 

Por la búsqueda de la felicidad el hombre siempre termina olvidándose de caminar hacia uno mismo, de llegarse a conocerse y saber ¿Quién soy yo? Se presenta un distanciamiento real del tiempo, de no vivir el hoy, el abrazo de familia, el abrazo de amigo, el abrazo de estar vivo.

 

Llega un momento, un instante, que la felicidad no la vives. Se lo ha buscado, como el juego de un niño, lo busco por los rincones, por el desván, siempre la búsqueda en los lugares oscuros, en los lugares estrechos, donde la inteligencia trabaja, mediante cálculos, la mercancía de la felicidad. Son los errores más grandes que comete el hombre en buscar la felicidad en: SER, RECONOCIDO, TENER.

 

El tren pasa, queda la locura de la razón, en la búsqueda de los porqués, las interrogantes que estoy haciendo, a donde me llevan todas las decisiones tomadas. Unas acertadas, otras con sufrimiento, con ira, simplemente de impotencia. Pero al final del día, siempre estará una palabra esperando ser escuchada, pero hay que vencer los miedos, para poder escuchar la palabra de Dios.

 

La felicidad no llega, si entran los miedos habitar en la casa interna del hombre. Dominan a la razón por el mismo hecho de querer encontrar una felicidad fácil, sin el esfuerzo de amar, dar, sin buscar recompensa, sin un protagonismo de hombre, de razón.

 

Hay que saber caminar, dar un paso con profundidad, en seguridad, en verdad, la huella que necesita el prójimo para empezar amar, Que son las reglas para encontrar la felicidad, la sencillez de estrechar la mano, dar paz, el reflejo de la creación del hombre a imagen y semejanza de Dios.

 

No podemos comprar la felicidad, es un camino a uno mismo, de poder ver con los ojos del alma, de pintarse en el lienzo que la vida nos da. De poder entrar a la sencillez, a beber el agua del manantial de la vida, el manantial del propio ser, el manantial de la creación de Dios.

 

Nacemos para ser felices, nacemos para enfrentar las corrientes de las indiferencias de la propia vida. De enfrentar y guerrear con las armas de la sabiduría, de vivir para el otro, para la familia, para el prójimo.

 

La felicidad se construye todos los días, se complementa, se ama. Son las armonías que se presentan cuando se vive la realidad, se vive prójimo, se vive familia, se vive lo que se debe vivir en libertad.

 

La vida es felicidad, por lo tanto, no es un intelectualismo, no es riquezas, no es un tener, no es un acontecimiento, no es un objetivo o meta. La felicidad es la expresión que uno canta a la vida, desde el momento que uno se levanta hasta el instante de volver a dormir, el descanso de la razón.

 

Vuelvo a vivir, vuelvo a soñar, vuelvo a cantar, vuelvo a reír, vuelvo amar.  Felicidad soy YO.   

No hay comentarios: