lunes, 25 de septiembre de 2023

 El silencio del hombre

 

La importancia del hombre que empiece a vivir el silencio, a vivir la paz espiritual, para poder vencer todos los miedos, todos los complejos, que son barreras a destruir, para dar un paso, caminar y dejar huella.

 

Por lo general nos quedamos en hacer bulla, generar un ruido, estruendos, como el mismo sonido de un cuete que anuncia que es la hora de una fiesta, la alegría pasajera sin sentido, sin un por qué, sin el sabor de vida. La concurrencia de voces sin ser escuchadas, pero de vivir el momento, la espontaneidad de alegrar el sufrimiento.

 

La realidad del hombre a no enfrentarse al miedo, de vivir el silencio, de encontrar la verdad. Por el mismo miedo que no querer ser lo que tiene que ser. Es decir, de vivir sabiendo que no está bien, que debe tomar una decisión, pero no la toma por ese inmenso miedo de lanzarse al vacío sin un porque, y, busca el culpable de los males, de la mala suerte. “Dios no existe”.

 

Llegan los problemas, las consecuencias, de no poder entrar a vivir el verdadero silencio, el silencio de la paz, el silencio de Dios, el silencio de escucharse a sí mismo, que soy una miseria, que necesitamos una fuerza externa, una mirada, una elección, y tú propio SI, para que pueda actuar Dios. Escuchar la voz del amado, la voz del padre, la misericordia al hijo prodigo.

 

Pero la terquedad del hombre en buscar la felicidad, lo que exige el mundo, las exigencias de la sociedad, de vivir el club de metáforas, el comité de lo irreal. De vivir los ruidos confusos de tú propia vida, de vivir lo cóncavo y convexo, la vida de político y a su vez la vida de una santidad sin Dios. Que nos es otra cosa de vivir los caprichos de la infelicidad, de no saber vivir el silencio, escuchar a Dios.

 

De vivir la felicidad de la razón, de la inteligencia que te hace creer que tienes sabiduría, cuando en la realidad es un silencio momentáneo de soberbia, de expresar desde el interior que eres superior al otro. Cuando el verdadero silencio te lleva a vivir para el otro a callar por amor, por misericordia.

 

La importancia de poder vivir el silencio, porque descubres que, en lo más profundo del ser, el hombre vive esclavo se su propia realidad, de su concupiscencia, de no mirar al frente, de mirar siempre al egocentrismo de una inteligencia artificial, de buscar culpables a todos los errores y caídas durante el caminar.

 

El silencio te desnuda de la soberbia, de la docilidad de caer ante una tentación, la debilidad a los placeres de la vida. Lo que da origen a la inseguridad y a su vez por el mismo miedo a la inseguridad el hombre busca el reconocimiento, el tener dinero y la fama. Pero trae un problema serio, que es la rivalidad de uno mismo.

 

Una rivalidad donde la razón te ataca con el pasado, el si hubiera hecho tal cosa, porque tome tal decisión. El Futuro, que será de mí, tendré éxito, y más cosas que el hombre es atacado por la mente, difícil de poder entrar a vivir un silencio.

 

Estos miedos de vivir el silencio, el hombre da saltos a la vida de forma insensata, que representa no tener un qué y por qué. Pero cuando ya tienes una experiencia de vivir el silencio, el dialogo con Dios, el hombre ya da un salto a la vida de una forma confiada, de saber el por qué, pero sin saber el cómo, que no es otra cosa romper paradigmas.  

 

Estamos llamados todos los días a emprender, romper esquemas y paradigmas, caso contrario entramos a vivir una vida de mendicidad, de ponerse la ropa de un mendigo, que le tenga pena, el pobrecito. Cuando el verdadero tesoro, el diamante está afuera, se lo busca y se lo encuentra en el silencio, solo a sola, Dios y Tú.

 

 Blaise Pascal ya lo decía "El hombre no es nada comparado con el infinito." "Todas las desgracias del hombre se derivan del hecho de no ser capaz de estar tranquilamente sentado y solo en una habitación."

 

El hombre sin Dios no es nada.

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