sábado, 2 de septiembre de 2023

 

¿Las nuevas oportunidades llegarán si verdaderamente lo deseas?

 

El hombre cuando nace, llega al mundo, tiene las mismas oportunidades, los mismos caminos por recorrer. La diferencia se da en la estructura de la familia, en la formación que recibe sobre la vida. ¿Quién es Dios en el camino del hombre? y su respectiva importancia para llegar a cumplir un sueño, una meta.

 

Durante el caminar quedan vacíos, se quedan los sueños, no por la culpa de Dios, pero sí, por su incapacidad de soñar, dejar que los miedos superen a la capacidad de tomar una decisión.

 

Los fracasos llegan, las derrotas, las caídas, por los huracanes, los temblores, los terremotos, que se presentan en el diario caminar. El levantarse, no rendirse, dependerá de la tenacidad para no quedarse en el suelo, ver el norte y dejar huella, acompañado de dos factores que marcan para toda la vida.

 

Un primer factor es sentirse vivo, sí, verdaderamente soy libre, tengo la capacidad de discernir un aparente bien, tomar una decisión, venciendo al miedo, sin sucumbir, con un pensamiento de libertador, enfrentando el hoy, viendo el hoy. Una libertad que tiene raíces para no vivir del pasado ni del futuro, simplemente hacer producir los talentos o fortalezas, que Dios da al hombre y son únicos.

 

El otro factor igual de importante para dejar huella y romper paradigmas, que cala en lo más profundo del ser, que es la encargada de correr la cortina de la vida, de mirar lo que se debe mirar, es saber ¿Quién son yo? Saber mi identidad, que será quien marque el camino a tomar, sin los miedos, de vencer a la razón, para crear los hábitos de: constancia, servicio, agradecimiento a Dios, construir familia, innovación y seguridad. Acompañado del conocimiento y sabiduría, la existencia de saber vivir dentro del entorno real, el lienzo, para expresar el triunfo, el éxito, con el verdadero pincel que es el pensamiento de un hombre libre.

 

La nueva pintura queda enmarcada con las partes sensoriales de un nuevo hombre, una santidad teológica que te deja vivir la resurrección real dentro del entorno social, dentro de la sociedad, el servicio al otro que necesita ver, necesita un colirio de amor, para ver un nuevo horizonte. Lo expresa el Santo Padre Francisco en una frase “No existe Santo sin pasado, ni existe pecador sin futuro y esperanza”

 

La realidad de un verdadero éxito se enmarca en salir de la oscuridad, soltarse de las cadenas de un pasado, de una historia que era una camisa de fuerza, donde la razón trabajaba sucumbiendo al hombre a vivir en el pasado a unos y a otros de vivir en el futuro. Ambos esclavos de sus propios miedos.

 

Pero existe la esperanza, un nuevo futuro sin tiempo de razonamientos, un futuro de vivir el hoy, de vivir intensamente la vida pintada con tu propia vida.  Existe el paraíso que necesita ser descubierta por tus nuevos sueños de saber esperar, de vivir la presencia del nuevo Espíritu.

 

Son los nuevos caminos, el nuevo hombre de emprender, de construir los caminos y los puentes que unen a la universidad de la vida con la universidad del conocimiento. El nuevo amanecer de todos los días, ya de hábitos esenciales para romper los esquemas del ayer, y vivir nuevos aires de familia, el nuevo toque de sal, para sazonar las nuevas decisiones y vencer el miedo.

 

Las oportunidades están ahí, escondidas entre las turbulencias de una sociedad, de un caos político, de una sociedad de manifestaciones, de ser escuchados, un eco que grita a los cuatro vientos.

 

Los nuevos caminos es no perder la esperanza, que toda tormenta tiene su fin, hay un nuevo amanecer con sus respectivas oportunidades.

 

Las nuevas oportunidades es una oxigenación, sin casualidades ni espontaneidad, son decisiones basadas en sabiduría, con nuevos retos. 

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