sábado, 9 de septiembre de 2023

 

Los fracasos del hombre por la razón

 

Hoy he podido escuchar que no tienen éxito, han fracasado, todo les ha salido mal, a pesar de tener los requerimientos del mercado, de la sociedad. Tener un título, conocimiento, volver a estudiar una maestría, un doctorado. El requisito esencial de la sociedad, el SER.

 

Preguntas que nacen, el monólogo, de hablar a solas, de preguntarse y contestarse. ¿Por qué me sale todo mal? Una pregunta que sale de los más profundo del alma, donde el Espíritu se ha entristecido. He fracasado, no sé, ¿qué hacer?      

 

Hay respuestas, cuando el hombre entra en la razón, un materialismo, un mercantilismo, de saciar el pan material, de no mirar más allá de nuestro entorno. Mirar al mercado que tiene necesidad y hambre de guerra, ira, de ser escuchado, sed de justicia. El hombre se prepara, estudia y busca experiencia para saciar al mercado, ser reconocido.

 

La realidad, la barrera que se encuentra el hombre, una pared que no puede ser derrumbada con la maquinaria pesadas de la ingeniería civil, de la arquitectura. Es la ciencia que se encuentra sola, solucionando a su manera, sin conectarse al sentimiento, al calor de la familia, de saber construir familia.

 

El divorcio entre el conocimiento, el saber, y la educación, familia. Se destruyen los sueños, la ilusión de saber vivir, de romper paradigmas, para volver a empezar. Qué hay espacio por conquistar, tiempo para invertir, empezar a caminar. Hay que quitar la cortina, el telón de tus fracasos, de las caídas dolorosas, de beber el brebaje amargo. Pero hay que correr la cortina de los miedos, volver a vivir, volver a sentir la alegría de haber llegado a la cima, al balcón del éxito.

 

Necesitamos ir mar a dentro, encontrarse con la soledad, la tristeza, la ira, la misma soberbia, que han nacido en el corazón, que te han encarcelado, prisionero de la razón, buscando el culpable de los fracasos, de las caídas. Hay que saber vivir en medio de los sufrimientos, el nuevo cambio, los nuevos vientos.

 

Este encuentro, solo a sola, el encuentro de lo íntimo, el escrute de las miserias, para poder escuchar la verdad, escuchar el canto de la vida. Es sumergirse mar a dentro con todo el peso de una cruz pesada, de no poder más. Despojarse de las miserias del mundo, que el mercado y la sociedad exigen para un triunfo precoz, efímero, sin vida. Despojarse del éxito de muerte.

 

Los nuevos vientos es reconocer que no eres nada, un pobre pajarillo débil, que quiso cantar con su razón, en medio de las tormentas del poder, de las injusticias. Vivir solo a solo, el despojo de las vestiduras de la amargura, para dejar que Dios entre en tú vida, escuchar la palabra de vida.

 

El nuevo éxito, ya no de mercado, de mundo, es con la reconciliación del conocimiento científico, lo académico con la educación de familia, la sabiduría. Ser uno solo, vida y ciencia, los nuevos retos por conquistar, de votar la red en tú propio mar.

 

 

La verdad es eso, es simple, es real, es vida, pero cuando ya estoy libre. Las palabras pronuncian los frutos de amor, de la misericordia, el amor al prójimo.

 

La simplicidad para llegar al éxito, sin barreras, libres como el viento, sin razonamientos lógicos, sin buscar un protagonismo, sin buscar el sueño americano, simplemente saber vivir.

 

El fracaso del hombre es perder la esperanza, dejar morir el Espíritu, entrar a la eutanasia de la tristeza para morir sin identidad, morir sin haber vivido y disfrutado de la vida.  La esperanza se la encuentras en Dios, darle el permiso para que pueda entrar.

 

El verdadero éxito es tener el discernimiento de un aparente bien, la sabiduría de Dios.  

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