Estamos viviendo la fuerza de la
razón, de saber quién es el más fuerte, involucrado el pueblo bajo la semántica que es soberano y da
su sentencia en la consulta. Pero lo triste es que, con el juego de las
palabras que van y vienen, el soberano está siendo agotado para ser vencedor el
poder populista con la demagogia de vencer con la mentira.
Hoy todo lo ven malo y lo más curioso es que
son los mismos que hicieron gobierno, al romperse el lazo de la amistad, que
fue más prioridad de sobrevivencia, cerrando entre paréntesis que la amistad no
existe. Con este criterio hoy nace el
eslogan que es hora de corregir los errores.
Se hiere primero para dar los
primeros auxilios, si la herida necesita la intervención más urgente, se toman
acciones inmediatas. Una contradicción de la revolución ciudadana, del
socialismo del siglo XXI. Primero mi voluntad y luego el pueblo, la monarquía
de la revolución civil. El representante del pueblo sube al poder para transformarse
en un rey.
Así sigue el caudal de la
democracia, desde los orígenes de la independencia, que nuestro país tuvo como
presidente a un extranjero creando constituciones, enmiendas, para saborear el poder imperial y el pueblo visto
como plebeyos sin sentimientos.
Confundimos la democracia, el
derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes, por una dadiva de
ofrecimientos de crear fuentes de trabajo sin enseñar a ser: Visionario,
creativo, emprendedor, etc. De comer el pan con el sudor de la frente. Se promete, se promete, jugando con la
esperanza, de un mejor mañana.
Hoy estamos con un nuevo proceso electoral,
el SI o el NO. Esto generara fuentes de trabajo, la producción mejorara, los
problemas sociales cambiaran. Con mucha pena las cosas siguen igual. Empleados
públicos por tener el nombramiento tienen que salir hacer un proselitismo. Ser
los emisarios de poder, golpear las puertas y anunciar la mentira hecha verdad,
de ofrecer que hoy si va a cambiar. El anterior se equivocó. Vote siete veces
SI.
Los emisarios del NO, llegan
cansados recordando que fueron poder y que también culpaban al anterior que
saquearon al País. Pero tienen el semblante de tristeza, sintiendo el miedo de
no tener trabajo, que se haga el milagro que llegue de nuevo del Ex. Ser
gobierno para culminar lo que ni hicieron en diez años.
Necesitamos un cambio, una revolución
de ideas, perspectivas. De huasipunguero del socialismo siglo XXI a un
hombre con identidad. Para eso necesitamos que cambiemos primeo YO
en primera persona, como decía la Madre Teresa.
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