Empieza la pelea del matrimonio
según la constitución de Montecristi, el divorcio donde el pueblo pierde con
los mismos ofrecimientos, los mismos actores. Con la diferencia que unos se
quedaron verdes del mismo poder con una pizca de lealtad, l otros maduraron
ante el poder, cerrando el telón que no existe lealtad y amistad. Al final
ambos bandos pelean por el poder.
Una pelea de padres divorciados, de forcejear y
balbucear para sacar una palabra al pueblo, anta dadivas de un SI o un NO.
Convertirlo al pueblo en un esclavo del conocimiento y de su propia identidad,
crucificando ante los vientos y la marea de la vida las esperanzas y el raciocinio
de su rol de hombre forjador del futuro de la patria con el sudor de su frente.
Palabras van, palabras vienen, con
un colchón mercantilista del costo real del trabajo del hombre campesino, del
montubio, del negro, del indio y demás etnias que tiene nuestro País. Que deben
trabajar para saborear el sabor dulce que produce la tierra. Pero ante palabras
de cortejo que el pueblo debe ser consultado para gastar en un marketing para
medir fuerzas. EL EX Y AHORA. Quedo
la mesa tendida vs la mesa tendida de deudas.
Frente al analfabetismo tecnológico
del hombre, que una mentira se convierta
en verdad o una verdad en mentira han jalando la cuerda de la democracia con el
vil engaño que es lo mejor.
El EX es la verdad que recorre el
caudal del crecimiento con cero tolerancia, sin defecto, únicos en Latinoamérica;
o necesitamos el SI para ser esclavos de nuestro voto popular. Que duele más la herida de una daga o de un puñal. Al
final ambos causan la muerte.
En democracia los movimientos políticos,
partidos políticos, lo han pisoteado a la constitución, jugando las olimpiadas
de las promesas, conjugando el verbo TE PROMETO.
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