Cuando el poder está sobre el poder, que el presidente es
jefe de todo el estado ecuatoriano, se llama democracia, mandato del pueblo. Sí
el poder se encuentra en una consulta popular se llama traición, tomarse el poder. Que es mejor
vivir con el resentimiento u oxigenar a la demagogia de una revolución
ciudadana.
Los dardos salen sin tener un blanco, del verdadero
culpable. Ahora es. Yo si dije, hice
conocer la verdad. Cuando la verdad
estaba oculta en la penumbra del poder a través del beso de judas.
Rajarse las vestiduras por ser
vocero de la verdad, el abanderado de barrer la escoria de la política, por un vaso de popularidad, con miras a nuevos procesos electorales. Frente
a esto cual es la verdadera verdad en un proceso electoral.
Sí, tanto se habla de traición,
de adueñarse el poder, de dar el beso de la traición como Judas. Es una comparación
muy profunda, porque Judas manejaba la bolsa, era el ecónomo y cayó en la tentación de vender a su maestro por treinta
monedas de oro.
El camino electoral está, en un
proceso de un ring, de acusar, de disparar las ráfagas de los adjetivos, perdiendo
el norte de su propia identidad. Reviviendo
la historia de Judas que termino ahorcándose en su propia verdad, de haber
entregado a la verdad del pueblo.
Entonces, Judas somos todos, que
anhelamos el dinero, que somos ecónomos del dinero ajeno y ojala no terminen jalando
la cuerda de la vida, acaben en la horca de las propias palabras de la demagogia y
populismo de vender al pueblo por un voto para sentarse en sillón del gran
César del imperio Romano. Transformado hoy en democracia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario