domingo, 7 de enero de 2018

La traición

Cuando el poder está sobre el poder, que el presidente es jefe de todo el estado ecuatoriano, se llama democracia, mandato del pueblo. Sí el poder se encuentra en una consulta popular  se llama traición, tomarse el poder. Que es mejor vivir con el resentimiento u oxigenar a la demagogia de una revolución ciudadana.

 Los dardos salen sin tener un blanco, del verdadero culpable. Ahora es.  Yo si dije, hice conocer  la verdad. Cuando la verdad estaba oculta en la penumbra del poder a través del beso de judas.
Rajarse las vestiduras por ser vocero de la verdad, el abanderado de barrer la escoria de la política,  por un vaso de popularidad,  con miras a nuevos procesos electorales. Frente a esto cual es la verdadera verdad en un proceso electoral.

Sí, tanto se habla de traición, de adueñarse el   poder, de dar el beso de  la traición como Judas. Es una comparación muy profunda, porque Judas manejaba la bolsa, era el ecónomo y cayó en la  tentación de vender a su maestro por treinta monedas de oro.

El camino electoral está, en un proceso de un ring, de acusar, de disparar las ráfagas de los adjetivos, perdiendo el norte de su propia identidad.  Reviviendo la historia de Judas que termino ahorcándose en su propia verdad, de haber entregado a la verdad del pueblo.


Entonces, Judas somos todos, que anhelamos el dinero, que somos ecónomos del dinero ajeno y ojala no terminen jalando la cuerda de la vida, acaben en la horca de  las propias palabras de la demagogia y populismo de vender al pueblo por un voto para sentarse en sillón del gran César del imperio Romano. Transformado hoy en democracia.

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