martes, 28 de octubre de 2025

 

EL EMPRENDIMIENTO ES VENCER LOS MIEDOS: DEL FUTURO, LO MIEDOS DE SER FRACASADO.

 

El Hombre no se da cuenta que es lo que vive, una situación del sistema nervioso, la incertidumbre del futuro que no existe, pero lo hacen presente, para entrar a vivir el pánico desde el punto de vista económico, que bloquea, que hay una esperanza, una luz al final del túnel. Pero se crean espejismos, que vive en sus propias esclavitudes de concupiscencias, decisiones mal tomadas, que toca enfrentar las consecuencias.

 

El hombre es una creatura, creada a imagen y semejanza de DIOS (Génesis 1: 26-29). Bendice al Hombre para que sean fecundos, multiplicaos y henchid la tierra, someterla. Tiene un raciocinio para ser feliz, trazar un nuevo camino, un camino de emprender, crear, hacer empresa. La reactivación de la economía de una sociedad que espera cambios coyunturales y estructurales.

 

El hombre crea ese miedo que separa entre sabiduría de hombre de bien y el mal por el mismo egocentrismo que deja ir al extremo de someterse a los miedos de ansiedad del fracaso, el miedo de entender ¿Quién soy YO? Carl Jung (psiquiatra y psicólogo suizo, fundador de la psicología analítica), da su definición “EQUIPARÓ EL MIEDO CON EL “ESPÍRITU DEL MAL” Y LO VIO COMO “UNA ADMISIÓN DE INFERIORIDAD”

 

La pregunta es. ¿Cómo nace el mal, el miedo? La Biblia enumera en varios capítulos y versículos. El primero (Génesis 3: 8-12). El miedo no  acepta la verdad, que cometí un error por: SER, el COMPLEJO DE INFERIORIDAD, BUSCAR UN CULPABLE. Que pasa si el Hombre tiene libertad, libre albedrio para tomar decisiones. Porque se toma decisiones opuesta a la verdad. El Papa León XIV ya lo explico” A MENUDO OCULTAMOS NUESTRAS HERIDAS POR ORGULLO O POR EL TEMOR DE PARECER DÉBILES. DECIMOS “NO IMPORTA”, “YA HA PASADO TODO”, PERO NO ESTAMOS REALMENTE EN PAZ CON LAS TRAICIONES QUE NOS HAN HERIDO”. Este mal crea un miedo de crear los monólogos: Preguntarse y responderse ¿Por qué a mí? ¿Qué hice? ¿En que falle? Preguntas que no tiene respuestas si no busca la ayuda de DIOS.

 

Pedro cuando se empieza a hundir en el agua, el momento de ver su debilidad, se hunde, pierde la FE (Mateo 14: 29 -31). Es la debilidad de un emprendedor de no creerse que es capaz de encontrar una oportunidad (romper paradigmas), de soñar, tener esperanza y hacerlo realidad. Volver a recuperar, revivir la resiliencia, que puedo, si se pude, lo voy hacer.   

 

Juan Pablo II (+) nos enseñaba “QUE LA FE NO SE TRATA SOLO DE REZAR, SINO DE ACTUAR CON AMOR, VERDAD Y ESPERANZA. INVITÓ A LOS CREYENTES A ABRIR SU CORAZÓN, A NO TEMER AL FUTURO Y A CONFIAR EN QUE DIOS SIEMPRE ACOMPAÑA CADA PASO DEL CAMINO”

 

El Hombre no sabe elegir, ni pedir: Elige siempre poder, menospreciamos el poder de la palabra. No sabemos pedir, exigimos, que nos merecemos por decir que se hace el bien. La soberbia del Hombre que piensa que DIOS está a disposición de la inteligencia, del razonamiento intelectual de no querer caminar dejando huella.

 

El libre albedrio que tiene el Hombre, si eligiera ESPERANZA y pidiera SABIDURÍA, DISCERNIMIENTO. El miedo se esfuma, creando un Hombre fuerte, poderoso, en SERVICIO, dar, compartir, cooperar, que, en sí, es el ÉXITO, el nuevo camino de esfuerzo, constancia, saborear la cosecha de lo sembrado.

 

Emprender es vencer los miedos, porque se vincula directamente con la investigación, crear los hábitos de: Leer la esencia del libro de la vida, el corazón de la creación. Fortalecer la esperanza, se puede perder todo, menos la esperanzad en DIOS. Vivir la pasión de hacer lo que le gusta, para ofrecer un servicio, cubrir una necesidad tangible, espiritual.

 

Necesitamos un cambio radical, volver a las estructuras reales del Hombre: Fortalecer la Familia con la relación directa de la Academia (Universidad), para crear la Escuela de Emprendedores, de perder el miedo de volver al campo, trabajar la tierra, sembrar una semilla, para tener la paciencia de la cosecha, saborear el nuevo fruto de la: Conciencia, esperanza, trabajo, educación, cooperación.

 

En definitiva, es perder el miedo, de ser un fracasad. Tener el optimismo de un soñador, por amor a DIOS, la FAMILIA, dejar la herencia a los hijos, la nueva generación, la FE, la ESPERANZA, que siempre se puede volver a Emprender, levantarse de varias batallas, sin perder la guerra.

 

Tú decides, subirte a la carreta del emprendimiento, de vencer los miedos.

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