EL “SI” el “NO” DE UNA
CONSULTA, REACTIVARA LA ECONOMÍA DE UN PUEBLO EN DESARROLLO
Hay una realidad que estamos viviendo, la expresión de dos
palabras: “SI” y “NO”. La guerra de ideologías sin fundamento, sin norte del
pensamiento político, económico, cultural, que permite que el Hombre como un
ente pensante, con el libre albedrío que tiene, se enfrasque en una corriente
de odio, rencores. El egocentrismo de una verdad sin causa, que conlleva a un
camino lleno de tormentas, donde la educación se esfumo décadas atrás por la
corrupción y un caudillismo sin liderazgo.
No ha permitido que el país pueda tener un desarrollo
sostenible, basado en una economía ambiental, social y humanista. Al no darse
el desarrollo, el poder político se convierte en una esponja de absorber la
codicia de la riqueza social, la riqueza natural de la tierra, para empobrecer
a la propia naturaleza, que en cuestión de un tiempo determinado será un lujo
tomarse un vaso de agua natural, porque el agua ya se empezó a cotizar en la
Bolsa de Valores.
Tenemos la nueva vivencia de ir a una consulta popular para
aprobar o negar, de realizar una nueva Constitución. El gran debate es: El “SI”,
por un nuevo País, un desarrollo, el norte de algo incierto. El “NO”, igual que
no hay un desarrollo, seguimos con una brújula que no puede marcar el norte, la
incertidumbre que será del mañana, un futuro sin decisiones.
Empezamos a experimentar la balanza política, que pesa más
el: “SI” o el “NO”. Pero nos olvidamos del concepto de Constitución, para lo
cual la Real Academia de la Lengua Española define “LA LEY FUNDAMENTAL DE UN
ESTADO, CON RANGO SUPERIOR AL RESTO DE LAS LEYES, QUE DEFINE EL RÉGIMEN DE LOS
DERECHOS Y LIBERTADES DE LOS CIUDADANOS Y DELIMITA LOS PODERES E INSTITUCIONES
DE LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA”. La pregunta ¿Necesitamos una nueva Constitución?,
para dar el giro de un desarrollo real, donde la parte cognitiva del hombre de impulsar
emprendimientos sostenibles, de generar una economía circular, evitar la
migración, la destrucción de la Familia.
También nos olvidamos para que se dé un desarrollo social, el
buen vivir, se necesita los tres ejes primordiales que el gobierno debe
realizar: Inversión en Educación, Salud y Vialidad. Sea de cualquier ideología
política, pero si necesitamos: Identidad, Liderazgo, Sabiduría, Estadistas,
Debate Político de la Constitución para realizar enmiendas. Pero más pesa la
creación de las narrativas del choque de palabras. Votar por el “NO” significa
ser zurdo socialista, terrorista. Mientras lo contrario el “SI”, representa el
progresismo, la nueva economía, el florecimiento de los emprendimientos. Las falacias del razonamiento, de crear las
apariencias de verdad, sin educación, que entra a dar el retoque de la lógica,
de persuadir una frase (terrorista, borrego, ladrón, florindos, etc.) sin ser
comprobada, utilizando los medios digitales, el ataque, personal, para
trasladarlo al futuro que no existe.
El Santo Padre Juan Pablo II (+) expresaba “QUE LAS
CONSTITUCIONES DE LOS PAÍSES DEBEN ESTAR BASADAS EN UNA VISIÓN INTEGRAL DEL HOMBRE QUE
PROMUEVA LA DIGNIDAD HUMANA, LA JUSTICIA Y EL BIEN COMÚN, Y QUE RECONOZCA
SU RAÍZ CULTURAL Y ESPIRITUAL”
Necesitamos tener una verdadera identidad, que el hombre sea libre, que no se
deje llevar por pasiones para ejercer un voto. El fortalecimiento del poder de
la palabra, para saber que conviene el “SI” o el “NO”.
Lo importante es discernir, si el
país necesita una nueva Constitución, o realizar enmiendas Constitucionales.
Poder observar si el Gobierno entra a la tarima política del ofrecimiento y las
decisiones sean contrarias a lo expresado. Es hora de cortar de raíz a la
demagogia, el populismo, de robarle al hombre la esperanza, la dignidad. Que el
hombre no puede dejar que sea mancillado el pensamiento, razonamiento crítico,
de vivir el hoy con sabiduría.
Tú decides con el discernimiento
que da DIOS al Hombre, puedas escoger una opción. El “SI” o el “NO” y enfrentar
las consecuencias de la decisión tomada.
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