martes, 18 de noviembre de 2025

 

EL “SI” el “NO” DE UNA CONSULTA, REACTIVARA LA ECONOMÍA DE UN PUEBLO EN DESARROLLO

 

Hay una realidad que estamos viviendo, la expresión de dos palabras: “SI” y “NO”. La guerra de ideologías sin fundamento, sin norte del pensamiento político, económico, cultural, que permite que el Hombre como un ente pensante, con el libre albedrío que tiene, se enfrasque en una corriente de odio, rencores. El egocentrismo de una verdad sin causa, que conlleva a un camino lleno de tormentas, donde la educación se esfumo décadas atrás por la corrupción y un caudillismo sin liderazgo.

 

No ha permitido que el país pueda tener un desarrollo sostenible, basado en una economía ambiental, social y humanista. Al no darse el desarrollo, el poder político se convierte en una esponja de absorber la codicia de la riqueza social, la riqueza natural de la tierra, para empobrecer a la propia naturaleza, que en cuestión de un tiempo determinado será un lujo tomarse un vaso de agua natural, porque el agua ya se empezó a cotizar en la Bolsa de Valores.

 

Tenemos la nueva vivencia de ir a una consulta popular para aprobar o negar, de realizar una nueva Constitución. El gran debate es: El “SI”, por un nuevo País, un desarrollo, el norte de algo incierto. El “NO”, igual que no hay un desarrollo, seguimos con una brújula que no puede marcar el norte, la incertidumbre que será del mañana, un futuro sin decisiones.

 

Empezamos a experimentar la balanza política, que pesa más el: “SI” o el “NO”. Pero nos olvidamos del concepto de Constitución, para lo cual la Real Academia de la Lengua Española define “LA LEY FUNDAMENTAL DE UN ESTADO, CON RANGO SUPERIOR AL RESTO DE LAS LEYES, QUE DEFINE EL RÉGIMEN DE LOS DERECHOS Y LIBERTADES DE LOS CIUDADANOS Y DELIMITA LOS PODERES E INSTITUCIONES DE LA ORGANIZACIÓN POLÍTICA”. La pregunta ¿Necesitamos una nueva Constitución?, para dar el giro de un desarrollo real, donde la parte cognitiva del hombre de impulsar emprendimientos sostenibles, de generar una economía circular, evitar la migración, la destrucción de la Familia.

 

También nos olvidamos para que se dé un desarrollo social, el buen vivir, se necesita los tres ejes primordiales que el gobierno debe realizar: Inversión en Educación, Salud y Vialidad. Sea de cualquier ideología política, pero si necesitamos: Identidad, Liderazgo, Sabiduría, Estadistas, Debate Político de la Constitución para realizar enmiendas. Pero más pesa la creación de las narrativas del choque de palabras. Votar por el “NO” significa ser zurdo socialista, terrorista. Mientras lo contrario el “SI”, representa el progresismo, la nueva economía, el florecimiento de los emprendimientos.  Las falacias del razonamiento, de crear las apariencias de verdad, sin educación, que entra a dar el retoque de la lógica, de persuadir una frase (terrorista, borrego, ladrón, florindos, etc.) sin ser comprobada, utilizando los medios digitales, el ataque, personal, para trasladarlo al futuro que no existe.

 

El Santo Padre Juan Pablo II (+) expresaba “QUE LAS CONSTITUCIONES DE LOS PAÍSES DEBEN ESTAR BASADAS EN UNA VISIÓN INTEGRAL DEL HOMBRE QUE PROMUEVA LA DIGNIDAD HUMANA, LA JUSTICIA Y EL BIEN COMÚN, Y QUE RECONOZCA SU RAÍZ CULTURAL Y ESPIRITUAL” Necesitamos tener una verdadera identidad, que el hombre sea libre, que no se deje llevar por pasiones para ejercer un voto. El fortalecimiento del poder de la palabra, para saber que conviene el “SI” o el “NO”.

 

Lo importante es discernir, si el país necesita una nueva Constitución, o realizar enmiendas Constitucionales. Poder observar si el Gobierno entra a la tarima política del ofrecimiento y las decisiones sean contrarias a lo expresado. Es hora de cortar de raíz a la demagogia, el populismo, de robarle al hombre la esperanza, la dignidad. Que el hombre no puede dejar que sea mancillado el pensamiento, razonamiento crítico, de vivir el hoy con sabiduría.

 

Tú decides con el discernimiento que da DIOS al Hombre, puedas escoger una opción. El “SI” o el “NO” y enfrentar las consecuencias de la decisión tomada. 

 

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