EL PODER DE LA PALABRA PERMITE EL FLORECIMIENTO DE UN EMPRENDIMIENTO.
Nos encontramos viviendo la
cuarta parte del siglo XXI, con nuevos conocimientos e investigaciones, talvez
un siglo atrás, se lo veía como un sueño lejano, que si llegaba era lento. Como
lo pensamos nosotros hoy, el nuevo hábitat del nuevo siglo. Pero de algo que
estamos seguros, que el valor de la palabra es la verdad, que abre caminos,
permite la investigación científica para describir, formular teorías que
permitirán el desarrollo de un pueblo o sociedad.
Al hablar del poder de la palabra
nos referimos que transforma al Hombre, porque la palabra es DIOS. En el
Génesis 1:3 “DIJO DIOS. HAYA LUZ, Y HUBO LUZ”.
Para Max Weber, un Sociólogo, Economista, Jurista e historiador define “LA
HABILIDAD DE LOS GRUPOS O INDIVIDUOS PARA CUMPLIR SU VOLUNTAD EN UNA ACCIÓN
COMÚN AUN CONTRA LA RESISTENCIA DE OTROS QUE ESTÁN PARTICIPANDO EN ESA ACCIÓN”
Para el Papa Francisco (+)
explicaba el poder de la palabra bajo tres elementos: 1. Con la palabra
Jesucristo dio nueva vida a los corazones apagados como el de ZAQUEO y el
Publicano MATEO, que les dijo sígueme y ellos le siguieron. 2. La palabra de
DIOS es cortante, es miel que da la dulzura consoladora del Señor, pero también
es espada que lleva una inquietud saludable al corazón. 3. La Palabra divina escruta los
pensamientos y los sentimientos. Es el verbo de vida, es la verdad y su palabra
hace la verdad en nosotros, disipando falsedades y dobleces.
El Hombre tiene un arma muy
poderosa que es la PALABRA, lo ha trasformado en un intelectualismo de ego,
personalizado el YO, llevando al caos, la oscuridad de no tener un sentido en
la vida, en especial hoy, la juventud, que son nuestros hijos. Han dejado morir
el sueño, la esperanza, que la vida es trabajo, que se debe sembrar para
cosechar. Hay que emprender, conlleva, tener paciencia, constancia,
perseverancia, discernimiento, identidad, visualizar las oportunidades que
existen, para lo cual se necesita ejercer el poder de la palabra que es DIOS.
El poder de la palabra se une con
el conocimiento científico, para ser una fuerza de cambio, desarrollo, pero con
valores, la honestidad e integridad, para romper paradigmas. ¨Pero el tiempo ha
dado respuestas la consecuencia de perder la PALABRA, perder la paz de DIOS, su
valor, dar prioridad a la paz del mundo que es la corrupción, delincuencia,
terrorismo, el mercantilismo del poder del DINERO sin humanismo, sin DIOS,
cobijados por la inteligencia sin educación. Esto ha permitido que no haya emprendimiento
real, un emprendimiento de subsistencia, la dadivas y migajas del poder
político y económico, de un pueblo sin desarrollo, que busca el culpable en el
otro, el juego del títere, de bailar por el poder, del poder de la palabra si
eco, sin vida.
Según la razón dirán que es
mentira la realidad que se vive, el enfrentamiento de pandillas, las matanzas y
cruce de cuentas, que hay un culpable, el color “verde”, el nuevo color esta
dando vida. Palabras sin desarrollo, sin norte, sin investigación, enfrascado
en las hipótesis como verdad, el Hombre sin Dios. Lo confirmamos con la
investigación de la Universidad de California en los Ángeles, desde 1966
preguntaba a los jóvenes ¿Qué es esencial en tu vida?, un estudio científico
denominado “The American Freshman”, Las respuestas fueron: El 83% de más de
cuatrocientos mil estudiantes contestaron “LOGRAR DESARROLLAR UNA FILOSOFÍA DE
VIDA SIGNIFICATIVA”, el 41% respondió “SER MUY RICO”. Hoy vivimos otra
realidad, los resultados de la misma pregunta se invirtieron, que solo el 21%
ven como algo importante de tener una vida significante, de construir familia,
con valores cimentada en la sagrada familia, el eje principal DIOS, que los
demás llega por añadidura.
La pregunta real, que se debe
hacer uno ¿Cuál es mi aporte al desarrollo de nuestro país? Necesitamos
profesionales con poder de la palabra, una educación empoderada en conocimiento
y Familia. Ya lo decía José Ortega y Gasset “La educación es plasmar ideas
renovadoras como la capacidad crítica, el descubrimiento de la
vocación, el manejo de nuevos usos o la implicación ciudadana.”
Tenemos una Academia técnica, desconociendo la raíz del hombre como ser humano,
de tener un sentido a la vida. Que el dinero es importante, pero no compra vida
ni felicidad.
Es la hora de no formar máquinas
funcionales de conocimiento sin alma, mecanismos funcionales, sin el Espíritu
de DIOS. Volver al poder de la PALABRA, EMPRENDER, SER PRÓJIMO.
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