EL CAMINO DEL PERDÓN,
PARA SER LIBRE, TENER IDENTIDAD
Por lo general el Hombre, no medita a profundidad que la
libertad verdadera, se da cuando vive el perdón, ´porque se libera de todos los
miedos, la ira, la venganza, que esclaviza, sin poder tomar decisiones en
beneficio del entorno familiar y del prójimo.
Esta realidad que se vive, tiene una consecuencia de sucumbir a los
pensamientos de una mente partidista, mercantilista, religiosa, fetichismos de
ideologías de poder, que encierra la gula de SER, la separación de DIOS y el
Hombre, para dar cabida a un nuevo camino de odio, creada por las ambiciones
del poder.
Un poder que el Hombre lo busca desde los inicios de tomar
conciencia entre el mal y el bien, que permite el razonamiento de una palabra
“YO SOY”, que identifica la soledad del propio poder, que tiende alienarse con
los placeres sociales, para embriagarse de los conceptos: legal, social y
moral. En lo legal la Constitución de la Republica art.11 numeral 2. “Todas las
personas son iguales y gozarán de los mismos derechos, deberes y oportunidades”.
Con respecto al Ámbito Social, que hay una resiliencia para soñar y cumplir
objetivos. El argumento Moral hace referencia que el Hombre debe creer en un
Dios, para tener éxito en la vida.
Parte del camino, hasta llegar al final, que es la muerte,
donde el Hombre se encuentra con su realidad, frente a frente, que debe pasar
al perdón, poder exhalar en paz. Su Santidad el Papa Francisco lo explica “EL
PERDÓN ES EL OXÍGENO QUE PURIFICA EL AIRE CONTAMINADO POR EL ODIO”
Podemos encontrar respuestas, del porque no hay un
desarrollo, un florecimiento de los emprendimientos, una educación con valores,
una resiliencia de abrir nuevos caminos de éxito. No hay el perdón, empezando
por uno mismo, de perdonarse, la incapacidad de no amar, caer en la
justificación, el razonamiento de un Hombre Justo, que no hace daño a nadie,
por ende, no hay pecado.
Un razonamiento de soberbia, que extiende a las ramas del
poder político, expresan las manos limpias, la esperanza de un cambio, el
Profeta que ha llegado con el odio de su contendor, de rajarse las vestiduras,
caer en el mismo plano, de ganar una guerra, llegar al poder, gobernar, limpiar
la piedra de tropiezo de una oposición, que se torna en los insultos
diplomáticos y populistas.
Las cosas raras que el Hombre se inventa por no poder entrar
al PERDÓN, de crear argumentos metafóricos para extender un dialogo de una
verdad que no existe. Existe en la mente, una red de cazar a las nuevas
generaciones, con una mentalidad de mente abierta, la filosofía de pensamiento,
un existencialismo, la libertad de existir, para tener la esencia de la vida,
donde DIOS queda anulado, nunca vivirán el PERDÓN, la verdadera libertad para
ser libre, amar, construir, desarrollarse y ser prójimo.
No ha fracasado DIOS, ha fracaso el Hombre, ha destruido la
alianza, del nuevo Hombre, el Hombre de Espíritu, de vivir la transfiguración,
la libertad de las concupiscencias, que le tiene esclavo de las pasiones,
pierde la Identidad de Persona, de Criatura e Hijo de Dios, que dará lo que
lleva en su corazón, el odio, ira, venganza, alejándose día a día del PERDÓN.
No se puede culpar el fracaso de un pueblo por la aplicación
de los modelos Políticos, Económicos, Sociales, son las decisiones que toma el
Hombre encargado de Gobernar en función directa de su Identidad: ¿QUIÉN SOY
YO?, si hay una verdadera reconciliación de su historia, hay un PERDÓN de su
propio YO, actuar con sabiduría. Es la verdad que el verdadero Hombre, vive del
temor de DIOS, dejándose guiar por la conciencia, escuchando la voz de lo alto,
a través de la oración.
En definitiva, que podemos culpar a la Vida. Sí, el Hombre
fue creado para ser libre, vivir el libre albedrío, forjador de nuevos caminos
para el servicio. En esa misma libertad escoge el camino del mal representado
por la paralasis, poder, de ser servido.
Pero nunca está perdido todo, hay la misericordia de Dios.
Estamos viviendo el Jubileo Universal de la Iglesia Católica, el año de la Esperanza, el Perdón, peregrinar
para recibir las indulgencias plenarias, borrar las consecuencias del pecado.
Necesitamos vivir el PERDÓN, que es
una gracia que llega desde lo alto, el Espíritu de Dios, el nuevo cambio, la
felicidad real, para un desarrollo, como persona, un pueblo que busca la
esperanza.
Tú decides: SER EL HIJO PRODIGO
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