Los Desafíos y oportunidades de los emprendedores para impulsar el desarrollo económico
Los problemas que nos encontramos viviendo de índole interno
como: desempleo, delincuencia organizada, migración, educación sin criterio,
analfabetismo tecnológico, abandono del campo, creación de barrios populares en
las grandes ciudades, destrucción de las familias y la falta de identidad.
Son problemas que se han venido arrastrando desde décadas
anteriores, donde los gobiernos de tuno, beneficiaban a la clase empresarial,
una minoría que no permitían que se generen los emprendimientos y florezcan,
para que den el fruto de crear y formar empresas, generar empleo, reactivar la
economía nacional y provincial. Más se profundizo un regionalismo entre las dos
ciudades más importantes del país: Quito y Guayaquil, de creerse un pecho
erguido de ser la economía del país como el puerto comercial, frente a la
centralización de los poderes del país.
Una realidad que el pueblo debe tomar conciencia, frente a
cómo generar empleo, hacer empresa, porque, si, esperar, que el gobierno tome
decisiones en beneficio de la clase empresarial real, que son los
emprendedores. Como no va a llegar la decisión correcta del gobierno, la
gobernabilidad entre poderes es imposible, se convierte en una metáfora el
discurso lanzando con la euforia de salvar a la patria cuando están en el atrio
de la democracia, donde se convierten en dioses, bajados del cielo.
El populismo democrático de ofrecer y ofrecer, cuando el
político se imagina que está viviendo en el Edén, el demonio que seduce al
pueblo con las palabras mágicas. “Tú me das un voto, yo te doy un hospital”.
Palabras eufóricas, mágicas al oído del pueblo que vive con la esperanza que le
cambien la vida. Cuando ya es traducido al lenguaje del pueblo, despierta del
falso sueño, escucha lo que debe escuchar. “Tú me das un voto, yo seré el nuevo rico”.
Los engaños reales frente a la realidad de un pueblo que no tiene educación de
sabiduría, que vive ahogado de los miedos, muerto de su propio ser, sin
identidad.
Con toda esta realidad los emprendedores deben tomar retos
para romper esquemas, paradigmas, de votarse al vacío, de ir solos, creando un
liderazgo, el faro de la vida, poder unificar y volver a recuperar la
esperanza, de volver hacer producir el campo, de volver a una alimentación
sana, dar gracias a Dios de la creación para el Hombre. Qué se necesita coraje
de trabajar y no palabras muertas, se necesita ganas de vivir y no el estrés,
se necesita la resiliencia y no tristeza que no hay nada que hacer, se necesita
decisiones y no demagogia, se necesita títulos de la universidad de la vida y
no títulos académicos, se necesita a Dios y no la inteligencia de hombre.
Necesitamos ensuciarse las manos de trabajo, de abrirle
camino a la vida. Necesitamos de volver a nacer en Espíritu, dejar de rezar el
rosario de las letanías, de la mala suerte, tener el coraje de tomar la decisión.
“Hasta hoy vivir una vida de muerte, es horade empezar con nuevo camino, un
nuevo sueño, de levantarse de la oscuridad y volver a la luz, el camino de los
retos”
Uno de los retos del Emprendedor es la tecnología vaya acordé
a la producción, la mano de obra calificada sin ser discriminada con la
inteligencia artificial. El conocimiento para el campo, que deje de ser una
burocracia, la polilla que carcome a la productividad del campo, para evitar las
importaciones de productos agrícolas como el maíz, trigo, soya, cebolla, etc.
Que podemos producir, se debe recuperar la identidad agrícola, ser
nacionalistas primero lo nuestro.
De unirnos para crear la economía de escala, el modelo
empresarial que se une con la Industria, de ir especializando por sectores,
provincias, cantones. Las alianzas estratégicas para fortalecer los emprendimientos
y generar empleo, evitar la migración, la destrucción de la familia.
El reto más importante del emprendedor es crear un liderazgo
para vincular a la clase empresarial, académica, política y económica. Para
generar un solo objetivo, de construir familia, patria, sociedad soñadora de
volver a creer en sí mismo. Nuestro país tiene todo, un suelo productivo, listo
para ser trabajado, pero necesitamos las verdaderas ganas de unirnos, de soñar,
abrir nuevos horizontes, las ganas de hacer empresa.
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