domingo, 12 de noviembre de 2023

 El hombre cree en Dios, pero vive su espejismo, su propia felicidad

 

La inteligencia del hombre está rompiendo esquemas con relación a la creación de Dios, de un hombre de Espíritu, con discernimiento, de poder reconocer lo que es la luz de una luz de tinieblas. Porque estamos viviendo una nueva etapa, un nuevo camino de inteligencia de hombre, de la creación de una nueva esclavitud, de una esclavitud de espejismos, la esclavitud del miedo, de no sufrir.

 

Un nuevo giro, de una vida sin amor, con una nueva filosofía, el nacimiento del TRANSHUMANISMO, que se enfoca a una nueva cultura intelectual de conocimiento científico, del aprendizaje y lenguaje. La búsqueda de respuestas del universo, respuestas del más allá, de querer topar del árbol de la vida.

 

El hombre entra con su inteligencia, lo que busca es tener una vida sin sufrimiento, de vivir los espejismos, la planicie de los sentidos sin complemento, sin el mínimo esfuerzo de sobrevivencia, para descubrir los encantos de la creación de Dios. De vivir sin un porque, sin la creencia de Dios, una vida hueca, nada, sin valores, el hombre “nihilistas”.

 

 Con estos nuevos pensamientos, con el conocimiento tecnológico, afecta a la familia y a su vez al más débil que son los hijos, la juventud, afectando al mañana, a la nueva sociedad, cortando el cordón umbilical entre Dios y el hombre. Proyectándose a una felicidad, matando en su razonamiento que el HOY, no existe, de vivir sin la intensidad de saborear los frutos de la naturaleza, los frutos de la tierra, lo frutos del amor. De no saber ni experimentar ¿Quién es Dios en tú vida?

 

Implica dar cambios estructurales en la familia, como la ideología de género, donde el hombre pierde su propia identidad de no saber si es hombre o mujer. Presentándose una lucha interna, la búsqueda de la felicidad, la búsqueda de respuestas “Quien soy yo”. Las mimas que las encuentras en la inteligencia artificial, donde la ESPERANZA no existe para el hombre, se vive el egocentrismo.

 

Realidades que se las quiere tapar con un dedo, de no darle la importancia necesaria, no es mi problema, mi familia no tiene ese problema, es el otro. Se vive el individualismo y soberbia, la construcción de una nueva Torre de Babel.

 

Este mismo egocentrismo y la razón del hombre, permiten vivir en su propio intelectualismo, esclavos de su propio Yo, intocables, el Dios de su conocimiento, de su mercantilismo social y sus propios miedos. Con lleva a vivir una esclavitud de cadenas invisibles, de no poder aceptar la historia, las raíces de la vida.

 

La razón frente a estas realidades, da respuestas para no sufrir. No vejez, respuesta la eutanasia; no hijos, respuesta aborto; no leer un libro, respuesta la inteligencia artificial; no amar, respuesta cambio de sexo; no creer en Dios, respuesta el ateísmo. La razón tiene la respuesta razonada, pero no tiene soluciones para la muerte del SER, la muerte del Espíritu.

 

Es la nueva esclavitud del hombre, de vivir las concupiscencias de la vida, el desorden social, de vivir por vivir, sin medir las consecuencias, de cómo librase de las cadenas de la carne, de los placeres, del intelectualismo y ciencia, en definitiva, de la soledad.

 

No todo está perdido, al final de túnel hay una luz. Una ESPERANZA que se la puede hacer presente, para romper las cadenas de la esclavitud. Un nuevo hombre, un hombre libre, un hombre de Espíritu y sabiduría. El hombre libre que puede gritar a los cuatro vientos, Dios existe, está vivo.

 

Solo Dios puede vencer al mal, volver a nacer en Espíritu, una nueva creación, reconstruir la familia, oler a cristo, ser prójimo.  En la libertad que Dios creo al hombre, hay una respuesta que tiene que dar el hombre, luego de haber caminado solo, de experimentar que el mundo es muerte.

 

San Agustín ya lo dijo: “El que te creó a ti sin ti, no te salvará a ti sin ti”

 

La respuesta es tuya, en tú libertad.

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