domingo, 8 de octubre de 2023

 

El gran debate: “Los candidatos vs los espejismos del post debate”.

 

Que difícil buscar el equilibrio entre la inteligencia y la sabiduría, la unión entre Dios y el hombre, ser el pueblo que necesita un pastor, el guía para caminar sobre las aguas. Donde la inteligencia sea sumisa a la verdad absoluta, a la verdad que es Dios.

 

Es difícil, pero no imposible para Dios, por cuanto el hombre es libre, en el libre albedrio para escoger y poder tomar una decisión, a su vez enfrentar las consecuencias.  Cuyas consecuencias se convierten en buenas o malas, negativas o positivas, de acuerdo al razonamiento que ejerce el hombre por ser libre, en pensamiento, pero esclavo de las concupiscencias de la misma libertad de la gran ciudad, la gran Babilonia.

 

Digo esto porque se vivió un acontecimiento democrático, que el pueblo lo esperaba dentro de los parámetros del código de la Democracia. Esperar el momento de un de debate presidencial, donde se exponen las propuestas de su futuro gobierno. Las ideas plasmadas dentro de un marco teórico, en función directa a su identidad, a la reciprocidad de una democracia de libertad y raciocinio, aunque sea en teoría.

 

Un debate donde se debatieron la imagen, el espejismo de una sociedad que no tiene norte, que vive porque todavía es gratis el aire, la ilusión de tener sed de vivir con dignidad, que lo bebes, sin efecto, todo sigue igual. Se midieron quien respira con el glamour de ofrecer el cambio, la solución de lo que puede ser, según el servicio de la razón, lo sé y sé cómo hacerlo, o de la sabiduría de poder escuchar el grito del inocente, el grito de ser libre, libre de las cadenas de la vida que mueres sin saber que tienes el cáncer del envejecimiento prematuro, el hombre sin Dios.

 

El gran debate representados por dos candidatos, Lista 1, Lista 2. La euforia que son la solución de que, no lo sé. No hubo el enfoque a defender la vida, defender la mueca de lo desabrido, defender la libertad.

 

Tres realidades por lo que el hombre debe luchar y defender, representa la luz o las tinieblas.

 

La luz representa la esperanza, la libertad, el despojo de las cadenas invisibles, el colirio para saber ver con los ojos del alma, de sentir el dolor y palpar el abrazo de la miseria de un holocausto, la inocencia de un niño, la misma familia que busca el pan y termina prostituyéndose, ante lo cóncavo y convexo de las leyes de la democracia, donde el hombre es Dios, se vive la oscuridad a pesar de ser día, el canto del gallo, los, laudes del amanecer sin Dios, el eco que desea ser escuchado.

 

Las tinieblas que es la vivencia de los espejismos del post debate, el análisis de los políticos, los demócratas, los intelectuales, los que se dicen intelectuales, así como los socialistas que son más capitalistas o los capitalistas que viven esclavos de la avaricia, de las leyes del mercado (oferta y demanda). La crítica convertida en una mercancía, en una idea sin fundamento, pero si bajo la lupa del valor de un voto democrático.

 

 Espejismos cero tolerancias, no hubo ganadores ni perdedores. Pero si respuestas del post debate: “Hay que mostrar el papel de actor de medio idiota, de un poco de estupidez”, para ganar una elección. Los espejismos de un pueblo en la miseria, pero con un valor mercantil, los movimientos y palabras de los candidatos.

 

La estupidez y la razón está por encima del dolor de un pueblo, del propio raciocinio, de no poder mirar que estamos viviendo en la oscuridad, que no hay luz. Se escucha un eco del Ministro de Energía que “Depende de Diosito” de estar en tinieblas.

 

Así son los resultados del post debate: Lo absurdo, lo incoherente, la estupidez y el culpable de lo irreal. Esperando tú respuesta, tú voto, sin importar tú opinión, tú verdad relativa.

 

La sabiduría es lo que vence a los espejismos políticos y democráticos. Es tú decisión. ¿Eres libre de verdad, para saber elegir?  o el ¿Miedo te sigue esclavizando y tienes terror a la verdad?

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