Pregunto ¿Quién ha ganado en el
proceso electoral?
Llegó el gran día, la democracia va a triunfar, el pueblo se
manifiesta, hay un ganador. ¿Quién gano? La pregunta real que se debe analizar,
si el pueblo, la democracia ha triunfado, es el verdadero ganador de este
proceso electoral, del proceso para llegar al poder político, el poder para dar
un servicio.
El movimiento o partido político triunfador, sabe las
necesidades reales que tiene el pueblo, sabe de las necesidades básicas que
tiene. ¿Qué llena el estómago?, un hambre momentánea, un hambre de ira, de
soberbia, que busca una sed de venganza, de buscar el culpable que la canasta
sigue vacía.
Son las estrategias que el político de hoy sabe, y juega
contra esa necesidad, para lanzar como dardo al hombre que se encuentra
desesperado, que no piensa, pero actúa, por llenar el estómago. El dardo de un culpable, una división, una
desgracia bien vendida, donde el marketing lo utiliza como el blindaje a la
mentira y ganar un voto.
Hay un ganador a medias, porque se debe plasmar y ejecutar
las palabras de compaña, el ofrecimiento. Un trabajo humanitario, el trabajo de
amor, el servicio actual, de palpar la necesidad real de recuperar su dignidad
de persona, de hombre, de hijo de Dios. Simplemente seguir con la necesidad de
hambre, de la desesperación, para lanzar un nuevo dardo de no poder cumplir con
el ofrecimiento, un culpable: “No hay la mesa servida”; “las arcas están
vacías”. Hacen los nuevos ofrecimientos, una demagogia de jugar con la
esperanza, pero con la promesa y juramento que mañana lo cumple. Como es mañana
no hay fecha ni hora, el fetichismo gubernamental.
Lanza un nuevo dardo, culpable de la miseria del hombre, hay
un crecimiento poblacional, no hay pan. La irresponsabilidad de la familia que
no puede dar el pan y la educación. Tiene que plantearse una nueva estructura
de salud sexual y salud reproductiva, un dardo que cala en la estructura del
hombre matando la esencia del SER, Dios no existe, si existiera no habría dolor
y hambre. El estado te ofrece su propio Dios, el Dios de la razón, el Dios de
la inteligencia, sin amor ni sabiduría.
Cuando acordamos el ofrecimiento de campaña se esfumo, el
juego de la dignidad del hombre, pero hay la realidad, que el hombre ha perdido
el norte, no sueña, no puede manejar el timón del nuevo viaje, está débil para
tomar una decisión. Ha perdido la visión de Dios, el Dios de amor y
misericordia que te regala la sabiduría, la libertad y el libre albedrío.
Pregunto ¿Quién ha ganado en el proceso electoral?, el pueblo
que elige, el candidato ganador. Respuestas que se dan en relación directa, lo
que el hombre desea escuchar.
La tristeza que el hombre que no puede despertar, no puede
recuperar la dignidad, toma decisiones apuradas, que afecta a la estructura de
la familia, la esencia para el desarrollo de un pueblo.
Los políticos saben la realidad, la necesidad total. Se
necesita construir familia, recuperar valores, que el hombre vuelva alzar los
ojos a Dios, salir del destierro de la idolatría, volver a tener vida. No a la
migración, no al aborto, que el nuevo presidente ganador se tendrá que
enfrentar y tomar una decisión.
¿Quién ha ganado en este proceso electoral? Respuestas que
debemos dar todos, mirando siempre la pobreza espiritual, mirando al prójimo
que somos Tú y YO. Queremos dar esa respuesta o seguimos viviendo en la
mentira, en la espera de falsos profetas, el político que inventa el agua
tibia.
La tristeza de este proceso electoral es igual a los
anteriores, sin norte, sin valores, mendigando un trabajo al político inicuo,
el vacío de una democracia con un corazón sin misericordia.
Una democracia triunfa cuando se elige con sabiduría
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