La segunda vuelta electoral
La sorpresa del proceso electoral, de elegir con mi voto, el
que representa al pueblo. Se quedaron con la alegría y la tristeza, el
entusiasmo de lo inesperado, por el que se sentía ganador y la derrota para los
movimientos políticos que hicieron historia, que en su razón sentían dueños de la
agrupación política.
Tenemos un voto joven, con una nueva estructura política,
nuevos enfoques acompañado con un marketing de romper esquemas tecnológicos,
para captar el voto, una necesidad de ser representados para cubrir la demanda
de ser escuchados en generar empleo.
La vieja guardia política se quedó en su razón, en la
trinchera de no mirar la realidad, que han llegado a su tope, que necesitaban
dar una oxigenación en liderazgo, en el pensamiento político, para palpar la
necesidad real del pueblo.
Se determina los resultados marcados de un proceso electoral
a otro, donde los movimientos políticos de año 2021 fueron desplazados por sus
propios errores de no vivir la democracia interna, la democracia de casa
adentro. Errores que les pasa la factura, de sus propios egoísmos, de una razón
marcada en su verdad.
Queda la lección, que hoy, la política no puede ser manejada
como una casa rentera, el vientre de alquiler de la democracia. Se dio el
aborto político, muy fuerte para los caciquismos que enraizaron como un roble,
el árbol de firmeza, de historia, de estudio, confundiendo un árbol con democracia,
de experiencia sin conocimiento, de vivir experiencia de historia, sin permitir
que la fuerza, la electricidad de una juventud que rompe paradigmas y camina,
alimente el eco de ser escuchado, la voz que espera tener respuestas.
La gran lección que la vieja guardia, en su momento fueron
jóvenes, necesitaba abrir nuevos caminos. Pero hoy les llego el resultado de
sus propias decisiones, de la discordia de ser únicos, necesarios,
prescindibles en política, más la realidad es que vivimos cambios fuertes, con
velocidad de cambios, donde la democracia necesita nuevas estructuras con
cimientos sólidos.
Hoy necesitamos una democracia que pueda aglutinar a la
sociedad que se encuentra segmentada en: Tercera edad, feminismo, ateísmo
intelectual, religión, cámaras, etc. Hacer un todo, la comuna de la democracia.
Es el nuevo reto de los dos candidatos, de llegar a las
necesidades reales del pueblo, como seguridad y reactivación económica. Un
periodo de transición con decisiones productivas para continuar en una
reelección y poder cumplir el plan de trabajo de generar empleo.
Una segunda vuelta decisivo para elegir entre un partido
político con historia, con información buena, mala, aceptación de un sector
poblacional. Frente a una nueva alternativa de juventud, conocimiento
científico, como conocimiento empresarial.
Dos partidos políticos que han entrado al camino de una
democracia, que esta vez no jueguen a un populismo irreal, un populismo de
jugar con la esperanza del pueblo. No jugar en la tarima de ofrecer, ofrecer
palabras con orquídeas, la elegancia del momento. Cuando se necesita salir del
miedo, de volver a caminar, volver a soñar, que hay una esperanza, hay
soluciones.
Estamos viviendo la
gran lección, que no pueden catalogarse ni etiquetarse como dueños de los
partidos políticos, los profetas y Dioses, que hablaban y convertían el agua en
vino.
Los dos candidatos
para la segunda vuelta, tengan la coherencia entre una palabra de vida y una
palabra que puede matar al pueblo. Que hay sectores donde se deben actuar ya,
volver al campo, volver a producir la tierra, transformar la materia prima,
generar emprendimientos, hacer empresa.
El pueblo quiere trabajo, ya no el bono de la pobreza,
necesitamos identidad de agricultor, identidad de estudiante, identidad
empresarial, identidad de emprendedor, identidad de investigación.
Necesitamos que el nuevo gobierno sea pueblo.
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