La razón y las emociones para tomar
una decisión
Deseo seguir escribiendo sobre el éxito del Hombre, la
búsqueda incesante de llegar a la meta, de llegar a saborear el éxito. Pero no
es llegar a la meta, ya viviendo la realidad, el hoy, el presente, no hay la
esencia de saborear y sentir la gratificación que tengo el éxito. Sigue el
vacío, el sin sabor que falta el endulzante de sentir que la vida es vida.
La vida no es solo caminar, una meta, un objetivo, un título,
un matrimonio, etc. Es la pisca de sal que
le da el sabor, que le da las ganas de luchar, se enfrenta a barreras, rompiendo
paradigmas, de volver todos los días a construir el mismo sueño, el mismo
objetivo. Con la diferencia de tener sabor, sabor a vida, la sabiduría de tomar
decisiones, de hacer surcos en el sufrimiento, de preparar la tierra para
sembrar vida y cosechar éxito en las nuevas generaciones.
Para esto hay tener una madures de hombre, de experiencia,
conocimiento, profesión, de familia y de la existencia de Dios, que va a
permitir tomar decisiones en relación directa de tener éxito ya no en lo
monetario, más bien en poder abrir la puerta para vivir el servicio. Servir al
prójimo, de dar la pisca de sal, la cucharada de vida dulce, la sonrisa de
levantarse de mil caídas, la razón de vivir bajo el cobijo del Espíritu de
Dios, la primicia de ver en el débil, en el desecho, que hay vida, vida de
Dios, y lo demás llega por añadidura.
Pero hay, un, pero, el pero que le tiene miedo el Hombre, de
enfrentarse a la realidad, la IDENTIDAD, de crear el telón de una máscara,
vivir en el mundo, un mercado de placeres, de exponer la falsedad, la idolatría
de una falsa Identidad. De vivir sin la pisca de la sal, de sueños falsos,
efímeros, sin el norte para tomar decisiones, de revolcarse en la ignorancia
sin sabiduría, la verdad equivocada entre la razón y las emociones.
Solo así se entiende él porque de los tropiezos, los errores,
las caídas o simplemente un emprendimiento no florece. Jordi Alemany nos hace conocer “Tenemos la percepción de ser muy racionales,
pero la realidad es que todos, absolutamente todos, tomamos el 99% de nuestras
decisiones de forma emocional, sin razonar demasiado”. La realidad del hombre
frente a la sociedad, de tomar decisiones por las emociones de querer SER,
vivir una falsa identidad, no aceptar QUIEN SOY YO. Estas mismas emociones que
te hacen ilusionar, te llevan a un abismo de soledad, de acabar la vida y
rendirse ante el suceso, fracaso, de dejar que el miedo sobrepase a la razón.
La otra cara de la moneda, que es la razón, la inteligencia
del hombre, que le convierte en un soberbio, de saberlo todo, de tener el
derecho de juzgar, sacar pecho que el otro no planifica, no piensa, no razona,
es un inútil. Vocifera que tiene éxito,
talvez monetariamente, pero en el círculo familiar (padres e hijos) es otra
realidad, la convivencia sin Dios, sin sabiduría, donde cada quien toma caminos
distintos por emociones.
Uniendo la emoción y la razón genera una guerra de
decisiones, que emerge de una voluntad que lo puede o caer en el fracaso que
mala suerte. Motivo por el cual la solución, respuesta a todo esto de las
emociones y razonamientos es la SABIDURIA, que te la da Dios gratis. Es bajar
los brazos y autorizar que Dios entre en tú vida.
La primera decisión con sabiduría, es que el hombre crea
hábitos de: Perseverancia, ser constante para vencer al miedo. Conocer mis
debilidades y fortalezas para crear oportunidades para tomar decisiones.
Conocer las necesidades del mercado para entrar en el servicio de cubrir una
necesidad. Crear liderazgo para dar amor. Crear un lenguaje de armonía, para
saber escuchar y ver con los ojos del alma. Construir familia para enseñar el
NO, y pueda soñar para llegar al éxito, llegar a la meta.
El éxito real está golpeando la puerta. ¿Estás preparado para
abrir la puerta? Te quedas con la razón que lo puedes, planificas, pero no
arriesgas, si juzgas o te emocionas en el negocio perfecto, en el amor de un
príncipe azul, en vivir vanidades de vanidades.
Tú decides.
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