¿Cuánto vale tú vida?
“En el principio creo Dios el cielo y la Tierra. La tierra
era caos y confusión: oscuridad cubría el abismo, y un viento de Dios aleteaba
por encima de las aguas” (Génesis 1: 1-2
de la biblia de Jerusalén). Una realidad cuando el hombre vive sin Dios,
la vida es caos, la ceguera de la razón, la idolatría de la vanidad, de querer
ser lo que no se puede ser, la soberbia de ser el primero sin haber vencido el
caos de la inteligencia, y la ira de no poder hacer camino, por ser esclavo de
su propia realidad, esclavo del ego sin valorar su propio entorno que es la
familia.
Se convierte la vida en eso: sin sueños de vida, sin trabajar
por amor, más por una ideología de marcar una verdad, para navegar en el mar de
las aguas tenebrosas, de la tentación de ser, que genera vida y cambio, el
materialismo de una corrupción de dar valor al mercantilismo del dinero, como
el Dios que lo puede todo.
La realidad de la ceguera, el intelectual que se cansa de
pensar y actúa con la frialdad de hacer daño. Nace la frase popular “divide y vencerás”.
Significa dar el golpe bajo, el golpe de
jaque mate, el golpe del más débil que serán los que serán después la fuerza de
choque, el balbuceo de agitar y gritar en las manifestaciones en contra de un gobierno,
de una idea que gobierna en su momento y pasara a la historia.
Toda esta realidad invade al hombre a vivir con la tristeza,
de no saber qué hacer, de dar el valor real del hombre, de cuantificar lo
cualitativo y eliminar el primer lugar de lo cuantitativo, del mercantilismo
acompañado de un consumismo sin necesidad, pero en lo imaginario de la mente se
genera una necesidad, la gula de querer para mí. Generar la primera persona,
todo para mí, el individualismo, donde muere la familia, todo por el egoísmo.
No matrimonio, no hijos, vivir el celibato por convicción. Pero el hombre se
enfrenta a la vejes, enfermedad y muerte, el miedo real donde el hombre solo en
pensar, se eriza la piel y empieza la incontinencia urinaria.
Los miedos que sobrepasan por encima de la inteligencia, por
la misma razón que no hay sabiduría, no hay el verdadero valor del hombre
frente a la vida, frente a Dios. Más crea espejismos que vive y ha conquistado
la felicidad, cuando en la realidad está esclavo de su propia conquista.
También nacen las alienaciones, que ya no sabe: ¿Quién soy
yo”, el perdedor de sus propios sueños, de no dejar que nazca el arco iris, que
siga el caos, la oscuridad, el principio ¿cuánto vale el hombre? Pero,
en fin, la razón, la inteligencia, se enfrenta a la humildad, a lo entendible,
para vivir la sencillez, la esencia del amor, a esencia de la creación de Dios.
Pero las vivencias,
las ciadas, el dolor, se curten las palabras, poder expresar que el
intelectualismo no es vida si no existe el servicio, de servir al más débil, el
que no te puede agradecer, pero te dice “Dios lo pague”, porque es ignorado por
el mundo.
El mundo te pide ser el político, el demagogo, el líder, la
facción que pide sanar las necesidades. Otros piden crear trabajo, otros crear
impuestos. El enfrentamiento del hombre por el hombre, por un miserable
concepto de modelo económico, la crueldad de pensar que el hombre se equivocó
en nacer. A pesar de sufrir el hombre, sus propios errores y realidades, sigue
sin saciar el dolor existente del pecado original que busca venganza, la ira de
vivir el caos de la modernidad, sin saber cuánto vale el Hombre, el valor de
acuerdo a la existencia de Dios en tú vida.
Para el hombre inteligente, el llamando ateo, que tiene miedo
de sus propias palabras, que vive como marioneta, movido por los hilos del
poder, que la vida se convierte en obras de teatro que es la mayoría. La vida
vale menos de TREINTA MONEDAS, el
costo de la traición de Judas, que termino ahorcándose por su propio miedo de no
experimentar el perdón, la misericordia.
Para el hombre que reconoce que ha perdido en la razón, que
ha llevado la vida en sus fuerzas, ha experimentado el perdón, que hay una resurrección,
del hombre viejo a un hombre nuevo. El verdadero valor del hombre libre es la SANGRE DE JESUCRISTO. Quién venció a la
muerte
y nos hizo libres.
Para ti ¿Cuál es el valor de la vida?
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