martes, 23 de mayo de 2023

 

¿Quién tiene la verdad?

 

El abismo oscuro que está el hombre atravesando por las circunstancias de tener que expresar la verdad y mantener la razón, que es así. Una idea, la afirmación de una verdad, sin ser cuestionada, en la búsqueda de un cálculo del razonamiento como utilidad del actuar, donde no entra Dios.

 

Un egocentrismo político que marca una tendencia de una verdad sin el amor al prójimo, el Dios de la razón, el otro, una persona, sin capacidad de pensar, un individuo solitario que debe aceptar una resolución de la minoría.

 

Se evidencia la hipocresía de interpretar a la constitución, los ecos del constitucionalista, del sociólogo, del politólogo, del periodista, Qué el pueblo siga sumido en la ignorancia, utilizado para que exprese el voto de la democracia, el voto de la esclavitud de pensamiento y discernimiento.

 

La búsqueda de la mía culpa para ser el juez de la democracia, el juez de expresar, por tú culpa que no puedo hacer obra social, por tú culpa que no puedo dar educación, por tú culpa que no puedo construir familia, por tú culpa no puedo controlar del desorden social y delincuencial. Por tu culpa decreto la MUERTE CRUZADA.

 

Al final del día hice mi voluntad, mi razonamiento, con sus respectivas consecuencias de no saber a quién elegir democráticamente, supuestamente, hipótesis que se comprobaran, cuando se proclamen resultados democráticos. La democracia triunfa y el hombre sigue descendiendo al abismo de un pragmatismo social democrático, sin Dios, la ausencia de la sabiduría, simplemente es mi verdad.

 

La ausencia definitiva de Dios, la luz desaparece, un nuevo camino de oscuridad, donde la clase política nos creen ingenuos.  Que se puede caminar en las tinieblas, que se puede dejar huella. Solamente en la mente de un raciocinio de avaricia que puede afirmar que el hombre puede dar vida sin Dios.

 

Hechos, realidades, que estamos viviendo, con la pregunta “hay un final”. Una pregunta que se encuentra como una quimera, sostenida con hilos de la mentira, los títeres de las alianzas políticas. La conveniencia de dar un jaque mate, mi verdad predomina.

 

Qué hacer frente a esta realidad, a un camino pedregoso de una avalancha o deslizamiento de las cuotas de poder, por la gula del poder político. El enfrentamiento de la derecha, centro izquierda e izquierda, improntas que se etiquetan como solución, cuando no saben sus propias definiciones e identidades de si mismo.

 

Como que el problema se hace más grande, que los deslizamientos se hacen continuos, le hombre invoca a su Dios, en la espera del milagro, la hora perfecta del día de la semana. Las mortificaciones de los hechos ya sin culpa, pero sí buscando al verdadero culpable.

 

El problema está en la búsqueda del culpable. El que ejecuta la muerte cruzada o los que crearon este artículo constitucional, por la falta de veracidad de los conceptos, de los vacíos constitucionales. Que al final el hombre no puede tener la verdad de algo que aún no sucede, proyecciones efímeras, sin valores, la ética invisible para tomar una decisión.

 

La solución perfecta a la codicia del poder, a los agujeros de poder político, es la verdadera conversión, la mirada a Dios, morir al egocentrismo, creer que Dios es padre.

 

El momento que Tú y Yo podamos morir a la razón, el momento que acepte a Dios en mi vida, el momento que construya familia, ya no se necesita de la MUERTE CRUZADA, para dar fin a un problema de poderes, de determinar quién tiene la verdad.

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