¿Quién tiene la verdad?
El abismo oscuro que está el hombre atravesando por las
circunstancias de tener que expresar la verdad y mantener la razón, que es así.
Una idea, la afirmación de una verdad, sin ser cuestionada, en la búsqueda de
un cálculo del razonamiento como utilidad del actuar, donde no entra Dios.
Un egocentrismo político que marca una tendencia de una
verdad sin el amor al prójimo, el Dios de la razón, el otro, una persona, sin
capacidad de pensar, un individuo solitario que debe aceptar una resolución de
la minoría.
Se evidencia la hipocresía de interpretar a la constitución,
los ecos del constitucionalista, del sociólogo, del politólogo, del periodista,
Qué el pueblo siga sumido en la ignorancia, utilizado para que exprese el voto
de la democracia, el voto de la esclavitud de pensamiento y discernimiento.
La búsqueda de la mía culpa para ser el juez de la
democracia, el juez de expresar, por tú culpa que no puedo hacer obra social,
por tú culpa que no puedo dar educación, por tú culpa que no puedo construir
familia, por tú culpa no puedo controlar del desorden social y delincuencial.
Por tu culpa decreto la MUERTE CRUZADA.
Al final del día hice mi voluntad, mi razonamiento, con sus
respectivas consecuencias de no saber a quién elegir democráticamente,
supuestamente, hipótesis que se comprobaran, cuando se proclamen resultados
democráticos. La democracia triunfa y el hombre sigue descendiendo al abismo de
un pragmatismo social democrático, sin Dios, la ausencia de la sabiduría,
simplemente es mi verdad.
La ausencia definitiva de Dios, la luz desaparece, un nuevo
camino de oscuridad, donde la clase política nos creen ingenuos. Que se puede caminar en las tinieblas, que se
puede dejar huella. Solamente en la mente de un raciocinio de avaricia que
puede afirmar que el hombre puede dar vida sin Dios.
Hechos, realidades, que estamos viviendo, con la pregunta
“hay un final”. Una pregunta que se encuentra como una quimera, sostenida con
hilos de la mentira, los títeres de las alianzas políticas. La conveniencia de
dar un jaque mate, mi verdad predomina.
Qué hacer frente a esta realidad, a un camino pedregoso de
una avalancha o deslizamiento de las cuotas de poder, por la gula del poder
político. El enfrentamiento de la derecha, centro izquierda e izquierda,
improntas que se etiquetan como solución, cuando no saben sus propias
definiciones e identidades de si mismo.
Como que el problema se hace más grande, que los deslizamientos
se hacen continuos, le hombre invoca a su Dios, en la espera del milagro, la
hora perfecta del día de la semana. Las mortificaciones de los hechos ya sin
culpa, pero sí buscando al verdadero culpable.
El problema está en la búsqueda del culpable. El que ejecuta
la muerte cruzada o los que crearon este artículo constitucional, por la falta
de veracidad de los conceptos, de los vacíos constitucionales. Que al final el
hombre no puede tener la verdad de algo que aún no sucede, proyecciones
efímeras, sin valores, la ética invisible para tomar una decisión.
La solución perfecta a la codicia del poder, a los agujeros
de poder político, es la verdadera conversión, la mirada a Dios, morir al
egocentrismo, creer que Dios es padre.
El momento que Tú y Yo podamos morir a la razón, el momento
que acepte a Dios en mi vida, el momento que construya familia, ya no se
necesita de la MUERTE CRUZADA, para dar fin a un problema de poderes, de
determinar quién tiene la verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario