martes, 9 de mayo de 2023

 

La alianza que el hombre lo ignora

 

Una forma de encontrar el éxito en la vida es a través de las alianzas que el hombre realiza durante el tiempo de vida que maneja un poder político, económico y el poder social. Un poder que se lo gana con la inteligencia, astucia, y el egoísmo de querer ser, de llegar a la meta sin importar quien se interponga.

 

Es el aprendizaje del hombre que se sumerge en las olas del poder, de manejar el contexto de la vida, olvidándose que hay un final, un tiempo de vida que llega el momento menos esperado que es la muerte. El ciclo final para empezar una nueva vida, la vida eterna, como verdaderos hijos de Dios en la nueva Jerusalén, pero al hombre no visualiza la verdadera alianza de Dios y el hombre.

 

Lo que lleva al hombre a vivir de la inteligencia, desarrollando la habilidad de negociar en forma individual, un individualismo familiar, de romper los lazos de valores, de integridad y amor al prójimo.

 

Este egoísmo del YO va calando en el pensamiento del hombre para dividir en clases sociales, la segmentación de los barrios, entre el pobre y el rico. El pensamiento mercantil de dar valor a lo que tienen en lo material y lo intelectual. Permitiendo realizar las alianzas en primera persona para crear los imperios, monopolios y esclavizar al hombre en no poder pensar y se crea la brecha entre riqueza y pobreza.

 

Esto lleva al hombre a estar en constantes alianzas con la particularidad que haya la envidia, siempre se guarde el haz bajo la manga, de dar el golpe bajo de construir sobre la arena. La falsedad de la expresión ante el valor de la palabra, del ofrecimiento y aceptación de la alianza.

 

La alianza durará el tiempo que la razón la determine. El momento que la avaricia domine los parámetros del ofrecimiento y se esfuma como el sainete, lo jocoso y popular, cayendo al mismo nivel del hombre esclavo, creado por ellos mismo, el populacho que ha dejado de soñar.

 

Pero no todo queda ahí, se renuevan las conversaciones para una nueva alianza por la gula del poder, el miedo de perder las prebendas y volver a su realidad el hombre pobre sin sueños.

 

El juego de las alianzas lleva al hombre a vivir sin hacer camino, sin dejar huella, viviendo lo imaginario por la pereza de vivir, y caer en la prostitución de mi Yo, el ego de ser lo que no es, la humillación al hombre sin identidad, por estar pensando siempre en el poder, la soledad y vacío de la vida.

 

El vacío del hombre que se da por la insatisfacción de la vida, de culpar siempre al dueño del proponente de la alianza, pero más culpable es el que cree en el cortejo, las palabras elegantes que fornican en las alianzas del poder, el reparto de la troncha.

 

La importancia del hombre de vivir la experiencia que la vida es vida cuando el hombre se encuentra con Dios y deja los fetichismos sociales, políticos y económicos, para vivir una vida de paz y armonía.

 

El éxito está ahí, en realizar la verdadera alianza, una alianza perpetua entre Dios y el hombre. La alianza de la verdad, en hacer camino, dejar huella, para que la luz sea el inicio de un nuevo día, la resurrección del hombre viejo, el remordimiento sepultado para una resurrección.

 

La verdadera alianza del hombre con Dios no entra la inteligencia, pero si la sabiduría, la sabiduría del Espíritu de Dios. Pero la secularización del hombre, Dios no existe se crea una brecha entre Dios y el hombre.

 

Es hora de buscar sabiduría, ser como un niño, y experimentar la misericordia y el amor a Dios, viviendo los frutos de la alianza perpetua, la alianza de construir sobre la roca.

En la libertad que da Dios al hombre: Sí o No.

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