jueves, 12 de enero de 2023

 

¿Qué emprendo, qué estudio, que sueño…?

 

La Ciudad de Loja tiene tres universidades con sus respectivos Campus, de ofrecer carreras técnicas y sociales, a la Juventud de la Ciudad y Cantones. El conocimiento al alcance de la juventud de toda la Provincia, presentándose una migración del campo a la ciudad, con el objetivo de ser alguien en la vida.

Pensamiento de obtener un título garantiza un empleo seguro, el empleo que reactiva la economía local y nacional. El pensamiento sin identidad de familia, sin identidad de emprendimiento, de romper paradigmas, de vencer el No para abrir la puerta del éxito, la puerta de nuevos vientos, de hacer empresa.

Con el pasar del tiempo, de varios inviernos, se empieza a palpar la realidad si la Ciudad de Lojana necesita tres Universidades compitiendo entre las principales carreras como: Economía y Administración de Empresas. Profesionales que deberían estar en la capacidad de emprender, de aprovechar las fortalezas de cada Cantón para ser competitivo creando valor agregado.

 

Viene a la memoria la pregunta ¿El Joven sueña, se plantea objetivos? En qué momento empieza a tejer la realidad ¿Quién soy Yo? Hay culpables o dejamos que la ambición de los placeres domine la mente y desquebraje la familia como los cimientos de un crecimiento y desarrollo de la localidad. En fin, que ha pasado con la Familia y la Universidad han podido ejercer como una impronta para que el Joven emprenda y empiece hacer camino.

 

Donde están los conocimientos adquiridos, qué barrera o telón no deja que florezcan la alegría de cada amanecer, no se cuaje el coraje con el conocimiento, el sueño con la decisión, la inteligencia con la sabiduría. Es la pregunta que los adultos, las Familias, las Universidades debemos preguntarnos qué está pasando, donde hay que realizar una acción correctiva, sin la mentira de la política moderna, de ser demagógica, mentirosa y de jugar con las ilusiones y sueños.

 

Si siguen pasando los inviernos, llegará el momento que no haya primavera, que el joven deje de soñar, no le interese romper paradigmas, tener retos. Ha invadido el confort de un merecimiento sin fundamento, una esclavitud a los juegos informáticos, la aplicación del entretenimiento, la era de los dispositivos electrónicos. La realidad que está a la puerta, la luz amarilla, el aviso para cambiar los rieles para la llegada de un nuevo tren.

 

Es hora de unirnos, de aportar con un grano de arena, que el joven siga soñando, siga imaginando, mejorando y terminando los sueños de los padres, abuelos. La falta de coraje de ese entonces no pudo saborear los frutos dulces.

 

La nueva generación, la juventud, estudie la necesidad de su entorno, para crear un valor agregado, el servicio de servir con la gratitud del esfuerzo y el coraje. Emprender en cubrir una necesidad, vincular todos los sectores para transformar la materia prima en un producto, la identidad del joven, el peldaño para soñar.

 

Sí el joven empieza a soñar, se ha encaminado para ir construyendo camino, ganándole al miedo del fracaso, el visionario que la ciudad, el pueblo necesita para ser trabajada la tierra, labrada y sembrar la semilla. Llega el momento de la cosecha para saborear el fruto dulce del coraje, esfuerzo, constancia, seguridad.

 

El joven emprenderá, estudiara y seguirá soñando, cuando el Adulto haga lo mismo, deje la tierra labrada, lista para la siembra. Soñando lo real, la identidad reconstruida, de saber a dónde voy,  con una libertad de sabiduría y discernimiento.

 

Listo para nuevos retos para conquistar el mundo cimentada en la familia, la unión del conocimiento y la experiencia, la herencia a dejar para las nuevas generaciones.

 

 

 

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