lunes, 2 de enero de 2023

El año nuevo de las oportunidades.

 

Empezar un nuevo año, es emerger de acontecimientos, que de una manera permite crecer por una experiencia obtenida, pero también puede ser considerada como un mal gusto de la vida, por cuanto no es necesario pasar por tal suceso de dolor. Pero la vida es un misterio que actúa sin tiempo, sin previo aviso, simplemente es la decisión del hombre de actuar con sabiduría.

 

El inicio de un nuevo año, representa lo vivido, de los aciertos, errores, en función directa de lo planificado, de los sueños que se tenga y las ganas de querer llegar a la meta. Dependiendo del esfuerzo que haya o quedarse de un espectador, un crítico sin ser actor de la obra, de la historia que construyes.

 

El nuevo año es enterrar los viejos recuerdos, la falsa identidad que no deja mirar la verdadera realidad, las oportunidades que hay, que están esperando ser conquistados. Que se necesita la pizca de sal, para dar el verdadero sabor a la vida. La sal que representa morir a la razón a la inteligencia, para volver empezar con nuevos vientos, con nuevos retos, de vencer los miedos, actuar con sabiduría, la sabiduría de Dios.

 

Vivir el nuevo año, es construir ya los sueños con las realidades de hoy, con el fortalecimiento de los talentos, de luchar contra el destino, abrir la puerta del éxito con el coraje que “si puedo”. Ya no vivir en la tibieza, ser río o mar, ser viento o huracán, ser frío o caliente, ser vida. Dejar ser tumba, el aposento del fracaso, hay que levantarse para ser el conquistador de la propia vida, descubrir al campeón que está dentro de uno, listo para empezar la expedición, llevando el equipaje de ESPERANZAS, de encontrar las huellas Dios, el arco iris, el amanecer del éxito, el regalo perfecto.

 

El brindis del nuevo año, el brindis de los buenos deseos, el brindis de vencer los miedos de dar nuevos pasos. El brindis para caminar por los caminos pedregosos, donde las tristezas se conviertan en alegrías, de mirar al dolor como el motor para embragar y cambiar de cambio, el cambio de la fuerza, para subir la cuesta de los pesimismos, vencer los espejismos y mirar el faro de la luz, que hay una ESPERANZA, el nuevo amanecer, el aire fresco para seguir construyendo camino.

 

Estrechar la mano en el nuevo año, dejar de vivir el ateísmo del ayer para estrechar la mano de Dios, el nuevo éxodo, de poner en marcha, de pasar a la otra orilla, la tierra prometida para ser labrada. Empezar a vivir la primavera, el momento de la siembra, que muera la semilla para recoger los frutos. El brindis de la nueva cosecha, el fruto de la vida, el fruto de la FE, el fruto de la conversión.

 

La fiesta del nuevo año, la alegría de escuchar la voz de la conciencia, la alegría de compartir, que Dios existe, no se lo ve, pero se lo puede tocar. Está en el prójimo, en el débil, el que necesita tú pizca de sal, la sal de la alegría, que hay una ESPERANZA, saber esperar que la primavera llega.

 

El año ha terminado, ha llegado el nuevo año, el tren de las oportunidades, de vivir la vida con la intensidad del coraje, cerrar la puerta de los pensamientos negativos. Vivir el presente con tus propios aciertos y herreros, venciendo las adversidades propias y ajenas, recuperando identidad.

 

Al final de todo, el año nuevo será todos los días, hay un amanecer y un atardecer. La primavera de la vida la construyo Yo, decido vivir o morir, vivir el nuevo año o seguir con el ayer encerrado en el razonamiento sin lógica.

 

Te deseo un Feliz año nuevo con la sabiduría de Dios.

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