Cual tiene la razón. ¿La verdad o la sabiduría?
El hombre siempre se preocupa de buscar, de tener la verdad,
para lo cual sigue caminos estrechos, de razonamientos lógicos, para demostrar
que hay una verdad, de lo vivido, la experiencia y las decisiones tomadas. El
giro de lo que es y no es; de la tristeza y la alegría, de la oscuridad y la
luz.
El razonamiento apoyado en la verdad, una verdad relativa que
poco importa a la sociedad, que abre los surcos, para sembrar la semilla, pero
no hay fruto porque falto lo esencial de la verdad: la fe, amor y esperanza.
Tres variables que se unen para ser una sola voz, la voz de expresar la luz,
que ha llegado para iluminar el nuevo camino, de seguir la huella de pasos
firmes, los pasos de Dios.
Es la verdad que Dios existe, se nace para morir, que el
hombre debe pasar por tres momentos esenciales de la vida: enfermedad, vejes y
muerte. En su tiempo de juventud no palpa de la realidad, que la vida pasa. No
hay el pare para meditar, el razonamiento de buscar respuestas ante la
enfermedad y muerte. Hay una verdad, “que morimos”.
El miedo a morir, el hombre se sumerge ante los vicios de la
vida, el egoísmo de ser Yo, mi verdad sin eco, sin sonido, que es llevado por
el viento, al mismo infinito. No hay respuestas, una soledad de compañera. Tú
verdad, mi verdad, el capricho de imponer una razón sin fundamento, la mentira
con demagogia, la ira de matar al dolor de una impotencia, de una verdad sin
verdad.
Al final llega la vejes, hay respuestas a tú verdad de
juventud, a las promesas políticas del momento, que el pueblo es engañado en su
propia verdad, esclavo de sus pensamientos, queriendo conquistar el mundo sin
revolución de educación, más con la pasión de una verdad. La ignorancia que
hecha raíz a la voluntad, a la esperanza, para sofocar a la sabiduría y vivir
por la inteligencia de hombre, la verdad académica.
El desprecio que da el hombre a la sabiduría por mantener una
verdad que parece ser sabiduría, la virtud de la inteligencia sin amor al
prójimo, de construir la torre de Babel, ser Dios. El éxito en primera persona,
la competencia de un mercantilismo, la herencia para las nuevas generaciones,
de asegurar el pan de lo incierto, el engaño de querer comprar la vida.
Llega la pregunta real que el hombre se hace en el ocaso de
la vida, cual tiene la razón, ¿La verdad o la sabiduría? El llanto de la
amargura, luego de recorrer, caminar, quedan las cuatro paredes de una casa sin
olor a familia, de palpar la muerte física, de un familiar, amigo, vecino o ´de
tú propio padre e hijo.
Llegan los monólogos de preguntas y respuesta. Valió la pena
construir inteligencia, astucia, viveza, y sepultar familia, la sabiduría, los
valores e integridad. Una situación dura de ser juez y parte, determinar si hay
verdad ante las injusticias sociales creadas por el propio hombre, por la
ansiedad y avaricia del poder. Un poder
que ha discriminado lo sublime de la vida, pero el coraje para vencer la guerra
de conflictos “la sabiduría de Dios”.
Circunstancias reales para determinar que es justo, que puedo
cambiar o aprender a vivir. Hay respuestas sí dejo entrar el discernimiento en
el corazón del hombre. Nace la sabiduría que se debe unir a la verdad del
mundo, para revivir el origen del hombre, la luz.
Respuestas en el libre albedrío, determinado que el hombre
sin Dios, está muerto, no hay sabiduría, muere la FE y la Esperanza.
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