El camino para buscar y llegar a tener alegría.
El caminar del hombre es la
búsqueda inefable de la felicidad, la alegría. Pero durante el caminar se interponen
barreras que llegan de forma voluntaria o inesperadas, también por nuestros
errores, el ego de imponer una verdad vana.
Cuantos errores, aciertos, que se
presentan en el diario caminar, con la ilusión de ganarle al tiempo, de soñar
en ser ya un adulto, de conquistar los encantos de la de vida, el cortejo de
alegrías espontaneas, de sabores imaginarios, sin la estructura de aprender de
cada paso, más bien ocultando el dolor de una caída, por ser fuerte ante la
montonera humana, de vivir el momento.
La línea recta de buscar una
alegría, de buscar y conseguir siempre el SI, como el amuleto de un éxito, del
galán de la novela creada en la ficción de una gracia monetaria, sin la
misericordia del NO, simplemente de llamar la atención, el faro sin norte, la
imagen de un espejismo.
Imágenes que son aprobadas por el
mundo, figuras que envejecen al Espíritu, hasta la muerte sí mismo, por
conquistar una alegría y llenar el vacío de una insatisfacción. La necedad del
hombre por conquistar los razonamientos de la razón, de emerger la vanidad de
un reino sin trono, la ilusión del momento, la eutanasia de la juventud.
Una juventud que envejece y muere
por la búsqueda una alegría, de un fuego que se consume en la expresión de la
maldad, del camino de la fama. La ignorancia de vivir, sin construir en la
roca, la supremacía de una razón, del título de la academia, la honestidad anunciada
a los cuatro vientos, los retorcijones de la idolatría.
La verdad de la sociedad, de
ilusiones sin canto, sin el cantar de los murmullos de cada amanecer. La
alegría de vísperas de un pesar, marchitando a la ESPERANZA, de vivir por
vivir, caminar sin huella, pero sí, escuchar los elogios de las fuerzas, qué sí
puedo, el ejemplo auto proclamado. La alegría conquistada por la inteligencia que
permite dar el consejo al débil.
La alegría sin Dios, una alegría
que no llega a la felicidad, que permite volver a buscar una solución, sin
conceptos, sin filosofías. Pero con hechos reales de la fuerza del Espíritu de
Dios, permita tocar a Dios en el sufrimiento del hermano. La alegría de una esperanza,
el regocijo de vivir la conversión, el abrazo del sufrimiento hecho carne en
nuestro cuerpo.
Una realidad que el hombre busca
una alegría en poder realizarse como profesional, la realización de competir,
de quien llega a la cima, olvidándose lo esencial de la verdad “SI EL SEÑOR NO
CONSTRUYE EN VANO SE CANSAN LOS CONSTRUCTORES” palabra de Dios. La Universidad
y la familia se preocupan de formar en SER, la alegría espontanea de un
objetivo, un título, la foto y sin identidad.
Sin identidad no hay un sueño por
luchar, de crear valor agregado, de fortalecer lo aprendido y romper
paradigmas, de crear mi propio empleo mi identidad, la alegría cimentada en el
Espíritu de sabiduría y fortaleza.
Necesitamos la alegría de Dios,
de volver a la fuente de la sabiduría, reconstruir la familia para fortalecer
el conocimiento científico, de comer el pan con el sudor de tú frente. Volver a
fortalecer los cimientos, desechar los egoísmos, para mirar a Dios, vivir la
conversión de un nuevo hombre de Espíritu, de aprender de los errores que
Jesucristo resucitado entre a la vida para construir nuevos caminos, caminos de
alegría en saber que la paciencia y la constancia vencen los obstáculos de la
voluntad, el peor enemigo del hombre.
Vivir la alegría de Dios es
volver a nacer, construir Fe y Esperanza para ser hombres de bien.
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