miércoles, 24 de agosto de 2022

LA TRISTEZA

 

La tristeza del hombre envuelta con la mentira de la realidad, la expresión desde el balcón de la metamorfosis de la vanidad. Del discurso poético sin el romanticismo de amar, de no saber vivir como prójimo.

Una tristeza que lleva al hombre a vivir una distancia entre dar y recibir, entre reír y llorar, entre ira y angustia. La distancia que marca la diferencia social de saber soñar.

 

Una realidad de buscar siempre un culpable, el otro me deja en la tristeza, el causante de no encontrar la felicidad que se encuentra golpeando la puerta, como lo está también la muerte. Es cuestión de aptitud, de gritar a Dios, sálvame.

 

La importancia de reconocer el Ángel enviado por Dios. El personaje que los ojos miran un espejismo, la tristeza de la mala suerte. La realidad de reconocer a Dios, que está allí, en el dolor más profundo, en el propio infierno. Es cuestión de preguntarse ¿para qué?

 

Motivo por el cual hay una distancia entre tristeza y sufrimiento.

 

La tristeza envuelve la soberbia de una verdad efímera. ¿Porque a mí? ¿Qué hice? El porqué de la vida. El sufrimiento es la etapa de la purificación, la respuesta a la vida, el principio de un nuevo amanecer, un nuevo horizonte, un nuevo sueño, cimentado en la gracia de Dios.

 

Saber vivir en la gracia de Dios, caso contrario es volver a vivir la tristeza, de nuevo el porqué. Cuando la verdad es saber vivir el presente, ganar una guerra todos los días, ganar el yo interior, el razonamiento ilógico.

 

La realidad de vencer la tristeza, estrechando la distancia y crear el puente y pasar a la otra orilla, con la fortaleza de un nuevo hombre, la sabiduría para vencer ya una batalla.

 

La tristeza es vivir en tú verdad. El sufrimiento es vivir la verdad de Dios.

 

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