miércoles, 24 de agosto de 2022

LA IRA DEL HOMBRE POLÍTICO

 LA IRA DEL HOMBRE POLÍTICO

 

El hombre vive en una tranquilidad mientras no recibe una palabra opuesta a su razón. La contradicción de la metamorfosis del estándar de vida social, económica y política, para mostrar en el balcón de la vanidad, de la concupiscencia del poder.

 

El desorden intelectual de medir el bienestar a través de un indicador o número, es menospreciar al hombre en su naturaleza de ser humano, como creatura pensante de poder elegir, de poder decidir la voluntad del núcleo familiar.

 

Es la ira del hombre que busca el elixir político para entrar en la mansedumbre del poder económico. La estupidez de pensar que el pueblo no piensa no razona, que vive en el alimento rumiante del populismo, ahondando más la brecha de la pobreza de espíritu.

 

La frustración de construir sobre la roca viva, se deja envolver de la ira ideológica, social y pecaminosa, de pelear entre corrientes opuestas, donde la familia el hombre está en el centro de oír los conceptos más allá de las definiciones, con el objetivo de ganar un voto electoral. Eso es el hombre para el hombre de ira, el hombre que juega a ser Dios, menospreciando el sueño y la esperanza de un pueblo, dejándole en la ignorancia, el hombre sin Dios.

 

La ignorancia es tan grande que el hombre se sumerge para ser el abanderado y proclamar como una verdad, como el camino al cambio. Pero te lleva al enojo, al debate irónico de buscar la verdad relativa, la verdad del sueño fugaz, de verdad de la inmoralidad, de robar la justicia social de un pueblo, para convertirse esclavo de su propia razón, el enfrenamiento de las corrientes políticas.

 

La ira busca la muerte por considerar justo a la mentira del hombre, al envenenamiento del poder de la palabra. La ira de jactarse justo.

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