LA ELECCIÓN DEL HOMBRE
El hombre por su naturaleza está en la búsqueda constate de
saber: ¿Quién soy Yo?, ¿Qué elijo?, ¿Quién es Dios en mi vida? Preguntas que
nacen de acuerdo al pensamiento filosófico de reflexión, de saber para que
vivo.
Circunstancias de caminar por la senda de una oscuridad tenue
que confunde con la claridad del sol, que ciega el ver la existencia real de la
luz perpetua que Dios tiene con el hombre sobre una elección que hay.
La elección está ahí, hay que saber elegir, que camino,
izquierda o derecha. Nacen los nuevos conceptos. Un poco de ahí, un poco de
allá o simplemente los extremos de una ortodoxia.
Las consecuencias de entrar en una identidad débil, sin el
fundamento de saber que elijo, la falacia del pensamiento del hombre, la
mentira intelectual de querer ser Dios.
Principios que el hombre utiliza para la manipulación de una subordinación
al pensamiento de saber qué hacer. La desesperación a tomar decisiones sin la
serenidad de las consecuencias que se debe enfrentar. Decisiones frías, tomadas
del momento, ancladas sin el peso de la sabiduría, simplemente por palabras
vanas de soledad y tristeza.
La realidad que hay una elección, pero el hombre desconoce y
elige lo efímero, lo sustancial a lo tangible, al poder, a la idolatría de la vanidad
de la formalidad al espejismo que tiene la solución a los problemas suscitados
por la propia indecisión.
Situaciones críticas que el hombre no sabe elegir, sabe
imaginar opciones que pueden solucionar los agujeros negros de la idolatría, de
la avaricia del poder, del conocimiento, del saber sin Dios.
La tristeza de caminar
sin la presencia de una elección perpetua que tiene el hombre, de vender la
primogenitura por el plato de lentejas, por la ansiedad de la búsqueda flagrante
de una felicidad sin Dios.
Queda una respuesta en este caminar: Qué elijo……
No hay comentarios:
Publicar un comentario