jueves, 24 de enero de 2019

La comunicación y la Familia.

La sociedad no le está dando la importancia como el pilar fundamental  para el desarrollo personal del hombre como ser humano, los frutos son los valores dentro de la familia, cuya esencia es la comunicación.   Permite establecer el contacto de amor, respeto, consideración, para saber escuchar el sentimiento, el lenguaje, la expresión corporal. La comunicación marca el camino de la verdad, estructurada dentro de la familia para llegar al éxito, desde el ámbito de la palabra como el centro de irradiar la luz.

En la comunicación tenemos la palabra, la palabra de Dios, el poder en sabiduría e inteligencia, para enfrentar al mundo, a los problemas diarios,  por la nueva mentalidad de un mercantilismo efímero que no tiene valor, pero le dan valor y el hombre cae esclavo de sus propias pasiones. La palabra es el emisor, el hombre el receptor, en la libertad de aceptar o colocar la cortina de la inteligencia de una pubertad.

También  tenemos una comunicación o dialogo en la mesa, compartir lo vivido entre padres e hijos, de mirar frente a frente e ir conociendo la identidad de la familia. Ya lo dijo el Papa francisco en la jornada mundial de las comunicaciones. La familia “no es un campo en el que se comunican opiniones, o un terreno en el que se combaten batallas ideológicas, sino un ambiente en el que se aprende a comunicar”.

Por ultimo tenemos la comunicación del tálamo, la esencia de la vida, la estructura de la conciencia y la conducta afectiva,  cobijada del Espíritu de Dios. La esencia de saber  amar en la verdad y la humildad.      

Un trípode que permite comunicar la sencillez de la creación,  con sabiduría, donde  el hombre pueda disfrutar, ser feliz, construyendo familia. En su momento le tocara ser emisor, dar una palabra, de levantar al débil y ser receptor de saber escuchar a Dios.

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