El hombre por llegar a la cima
del poder, empieza hacer surcos con la semilla del dolor, cosechar frutos
amargos más que la hiel de su propia amargura, pero transparenta con el roció
del bienestar de la satisfacción.
La pereza monetaria que permite al
propio hombre, buscar, saciar la sed
incesante del poder maléfico, destruir
la creación de Dios, el derecho de
nacer. Sí el artículo 45 de la
constitución nos dice: “El Estado garantiza la vida, el cuidado y protección
desde la gestación. Lo mismo,
garantiza políticas de prevención de las discapacidades que lo describe
el artículo 47”.
Porque los padres de la patria
están debatiendo la despenalización del aborto en casos de violación, incestos
y mal formaciones del feto?. La ciencia ha demostrado que la vida o la
existencia de un ser humano comienzan tras la fecundación, para dar paso a la
gestación o embarazo.
Es el don de Dios que ha dado a la mujer, de llevar una vida, que tiene los mismos derechos que cualquier individuo, no hay poder alguno que
justifique el asesinato de un ser indefenso; pero el hombre ha perdido la
sabiduría y el estado de gracia que Dios da a los Padres, y juega a ser Dios,
para instaurar una cultura de la muerte, deshumanizando al bebe en el vientre.
Sí, cada uno de los que quieren
votar a favor del aborto, hubieran sido
abortados por sus madres. No estarían hoy debatiendo el derecho a vivir o
morir, con un razonamiento humano sin temor de Dios.
Con la nueva ley se abrirán las
clínicas abortistas, un genocidio a través del
cual el negocio de hacer dinero, asesinando por el manojo de monedas, manchadas de sangre, de convertirse en Dios y
juez.
El mandil blanco se cubre de
sangre, el juramento hipocrático se
desvanece en la codicia del dinero como el nuevo Dios. No tengamos miedo de
defender la vida, defender al inocente.
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