Deseándoles que este nuevo año
sea en primer lugar de paz, que el hombre lo ha perdido. Empezado por mí
persona. Queremos cambios y es el eco del pueblo todos los días, a través de
los medios de comunicación que se escucha. Pero estoy yo primero en cambiar
para que el otro cambie.
Tertuliano un padre de la iglesia
nos dejó un legado “Quieres ser feliz
por un instante?. ¡Vengate¡. Quieres ser feliz para siempre?. ¡PERDONA¡.
La Santa madre Teresa de Calcuta
nos decía “si en verada queremos amar,
tenemos que aprender a perdonar”
Lo recibiré al año con saltos,
brincos, comiendo las doce uvas, con la ropa interior de color amarillo. Es
decir con unos fetichismos de una ignorancia intelectual que queremos que las
cosas se den por arte de magia.
Si no hay amor no hay nada, por
más dinero que se tenga, en la pared estén colgados los títulos de magister,
PHD, etc. Pero sin amor no hay paz.
Que este año sea verdaderamente
el encuentro con uno mismo para poder dar, sin esperar nada a cambio.
Un feliz año 2018.
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